Ulpiano Checa, el pincel que filmaba
19.07.06 @ 00:03:25. Archivado en Discusiones de película
Con la designación como patrimonio histórico por parte de la Unión Europea del museo que alberga gran parte de la obra del pintor Ulpiano Checa en su pueblo natal Colmenar de Oreja, cercano a Madrid, se repara una injusta omisión de la memoria. Nacido en 1860 en esa comunidad y fallecido en 1916 ostentando el rango de uno de los grandes artistas plásticos españoles, Checa fue una figura decisiva en las dos últimas décadas del siglo XIX. Opacado por Sorolla principalmente y Madrazo, no se prolongó a la posteridad el enorme prestigio que detentó en vida. Su especialidad –más bien diríamos obsesión- eran las cargas de caballería, que diseñó como nadie, con una enorme precisión en los detalles de los caballos (el primer plano del animal en Los últimos días de Pompeya ha merecido estudios especiales) pero sobre todo en la sensación de movimiento. Desde Las invasiones bárbaras –considerado un cuadro único en su temática- hasta El rapto, El galope o La carga de la caballería mora y Carrera de carros romanos por citar sólo unos pocos, su concepto de la fuerza y la velocidad es extraordinario. Dedicado a la Roma antigua primero y a las escenas orientales en los últimos tramos de su corpus pictórico supo hacer del caballo a toda carrera una imagen de rara vitalidad.
Un visionario del cine
Esta virtud fue muy tenida en cuenta por Hollywood. No sólo los realizadores sino y tal vez principalmente, los directores de arte de las películas de época en las décadas del 50 y 60 estudiaron en detalle las pinturas de Ulpiano Checa, impresionados por esa energía que parece salirse del marco. Curioso genio anticipatorio, algunas de las telas mencionadas son bastante anteriores al descubrimiento de los hermanos Lumiére (1895 es la fecha de la primera exhibición en París) o en el mejor de los casos, simultáneas. Habitaba en Checa un instinto de la vida en acción, una necesidad de narrar más que simplemente mostrar: narrar es un término esencialmente cinematográfico, aunque haya sido tomado de la literatura. Cualquiera que contemple el vértigo de los caballos y jinetes rodando en esa maravilla que es El barranco de Waterloo podrá “oír” el fragor de la batalla y el relincho de las bestias. Por eso el italiano Mario Bonnard se inspiró tan claramente en Checa cuando filmó en 1959 Los últimos días de Pompeya, algunas de cuyas escenas más fuertes son poco menos que el cuadro animado. También lo tuvieron en la retina William Whyler para Ben Hur, Stanley Kubrik para Espartaco y Mervyn Le Roy en Quo Vadis, entre otros. No sólo por la caballería y los carros de combate, sino porque la recreación de época es palpitante. En su estupenda Naumaquia, que recrea los simulacros de batalla naval que tenían lugar en el foro romano, sorprende la presencia junto al emperador de dignatarios extranjeros con los atuendos exactos. Checa era también un obsesivo investigador histórico. Este latido, tan poco frecuente en la pintura y que pone la piel de gallina en Goya, hizo de Ulpiano Checa un precursor del cine. Descubrirlo frente a su obra debe constituír sin duda un goce estético y una curiosa experiencia emocional.-
Comentarios:
es un excelente pintor y dibujante,me sorprendio la manera de demostrar en sus cuadros lo que sentia y el dolor que le provocavan los problemas y la admiracion hacia que tenia hacia la naturaleza. porsupuesto que me compre los libros que se vendieron del pintor aqui en argentina. ya que pienso estudiar historia del rte y musorologia. desde ya muchas gracias por permitirle a esta fundacion poder traer este tipo de muestras culturales a nuestro pais y espero que no sea la ultima.
desde ya muchas gracias atentament.
maria de los angeles cuello.
argentina 2009. 27/09/09
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Los comentarios para este post están cerrados.
Rómulo Berruti
autor
Contacto


