¿No estaremos entrando en una nueva fase de la evolución de las especies?. Los antropólogos hablan del “homo erectus”, “homo habilis”, “homo sapiens”… Y parece que ahora hemos llegado al “homo mentiens”: al hombre embustero. Todo nuestro entorno social está edificado con ladrillos de mentira compactada, sobre todo en los tres campos de mayor influjo: publicidad, política y medios de comunicación. Veamos:
Le escribo porque, al margen de lo que otros opinen, me da Ud la sensación de persona dialogante, honesta, inteligente y que procura dar argumentos en vez de insultos o eslóganes. Al menos, es la impresión que he sacado de Ud. por comparación con otros políticos.
De niños perdíamos la inocencia diciendo adiós a la cigüeña. De mayores la hemos perdido diciendo adiós al planeta. El planeta tierra padece un cáncer agudo con metástasis. El pronóstico puede superar el 50% de posibilidades de muerte cercana. El tratamiento es aún posible pero muy caro. Por eso, nuestras diversas reuniones sobre el tema (Estocolmo, Johannesburgo, Río de Janeiro, y hasta la reciente de Doha), se limitan a proclamar retóricas declaraciones de crecimiento sostenible y a aplicarle unas vitaminas, aspirinas y otros medicamentos baratos para tranquilizar nuestra conciencia embotada.
1.- Un consejo ignaciano para elegir bien: indiferencia.
Estados y naciones son realidades contingentes, fruto de los vaivenes tantas veces irracionales de la historia. Ni fueron creados por Dios, ni figuran en la Torah sinaítica. Hace años escribí: “lo que quiero de los vascos es que sean mis hermanos, no que sean mis compatriotas; aquello vale más que esto”. Que España y Portugal se separaran, o que Castilla y Aragón-Cataluña se unieran, fue debido a meros azares históricos que podrían haber sido de otra manera. No se debió a ningún imperativo derivado de esencias metafísicas.
Perdón por el taco titular, pero las citas deben ser literales. Y así lo dijo en pleno Parlamento la diputada Fabra, de esa inefable “fábr(ic)a” castellonense. Por el contexto parecía referirse a obreros y sindicalistas. Pero cuando quiso arreglarlo explicó que se refería al PSOE. En este sentido sirve de material para nuestra reflexión.
Las teorías son como grandes manchas de color: ayudan a ver y distinguir aunque luego, en la realidad, las cosas tienen muchos más matices. Puede ser útil, por ejemplo, hacer una caracterización completa de lo femenino y lo masculino, aunque luego nunca nos encontraremos ejemplos puros de esa teoría porque todos tenemos pinceladas de ambos sexos. Y esto quizás sirva para otra de las divisiones más clásicas de nuestra vida no personal sino social: lo que solemos llamar derechas e izquierdas.
Mi querido señor ministro: Acabo de oír por radio sus declaraciones a propósito de los sucesos en el supermercado de Écija. Reconoce Ud. que hay mucha gente que lo está pasando mal, pero arguye con el clásico axioma moral: el fin no justifica los medios.
No hay errata en el título. Quiere aludir a una dictadura duplicada, donde los dictadores pueden cambiar según las elecciones, y el dictador no es una persona sino un partido; pero sigue la dictadura. Algo de esto evocaban los indignados del 15M que celebra este mes su aniversario. Y algo de eso repite la revista canadiense Rélations que titula su número de mayo: “Notre démocratie: fiction ou réalité?”.
Liebe Frau Merkel: En mi país se cuenta el chiste de un conductor que circulaba por una autopista en sentido contrario. Cuando la policía de tráfico, comenzó a emitir un aviso alertando sobre un viajero que corría en contradirección, nuestro hombre exclamó: “¿sólo uno? Pues yo estoy viendo muchos”… Permítame que le aplique el chiste. Pero muchos en Europa consideran nefasta su tozudez en la cuestión de los bonos europeos y las competencias del BCE, que no será propiamente banco si no tiene más misión que controlar la inflación; y deja a los países de la UE sin un verdadero Banco Central.
Había enviado esta carta antes de vuestro anuncio. La rehago gustoso a cambio de vuestro cese. 1º.- Mirada hacia fuera. Os invito a ver la película danesa “En un mundo mejor” (Oscar a la mejor película), cuyo título original era Venganza. Pone de relieve tres cosas: la absoluta necesidad del perdón en nuestras vidas; nuestra radical incapacidad para perdonar, y la irrefrenable demanda que nos posee de ver sufrir a quien nos ha hecho sufrir. (Más algunos flecos sueltos sobre las historias de dolor infantil que han gestado a tantos verdugos y sobre lo extremo de situaciones en que puede verse metida la decisión de perdonar).
Las próximas elecciones y el pasado debate me evocan una anécdota vivida hace ya más de 30 años: una de esas situaciones criminales de pareja, con violencias domésticas y un marido que tenía acogotada a la mujer con la cuerda económica. Un día que ella amenazó con pedir el divorcio, él le preguntó despectivamente: “¿sí? ¿y de qué vivirás? ¿acaso vas a hacer de puta?”. Y ella: “no sé de qué viviré pero te digo una cosa: prefiero que me jodan otros a que me jodas tú” (y perdón por el lenguaje que viene exigido por fidelidad al guión).
No voy a comentarle mil rumores oídos sobre Ud. desde ámbitos políticos o eclesiásticos. Prefiero no considerar esas desautorizaciones globales, sobre todo las que vienen del episcopado español. Nunca creí que haya fuera Ud. una reencarnación de Satanás sino un hombre de buena voluntad. Sólo quiero comentarle dos experiencias personales, de sus dos legislaturas. Agradeciendo como se merece la rápida salida de Irak, debo añadir una gran esperanza frustrada en su gestión de la cosa pública: que cuando poderes fácticos exteriores a este país le impusieron unas medidas económicas contrarias a sus criterios y sus valores, no tuviera Ud. el valor de dimitir y convocar en seguida elecciones, antes que traicionar sus principios y engañarnos diciendo que aquello era “ser socialista” en estos momentos.
Jueves, 23 de mayo
José Ignacio González Faus
Faustino Vilabrille Linares
Juan Fernandez Krohn
Francisco Margallo
JC Rodríguez, A Eisman
Ana Bou
Manuel Mandianes
José Moreno Losada
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia
Vicente Luis García