Miradas cristianas

Examen de izquierdas

13.10.16 | 10:04. Archivado en Etica, Política

Es tópica la afirmación de que la derecha está siempre unida porque la unen intereses, y la izquierda siempre desunida porque la unen ideales. La imagen vuelve a ser desgraciadamente actual. Pero, para afrontarla mejor, convendría examinar un poco más la identidad de la izquierda.

En realidad hay dos clases de izquierda. Cabría llamarlas izquierda-Voltaire e izquierda-Marx. La primera es anticlerical, antimonárquica, irónica y simpática; pero profundamente burguesa: recordemos el célebre verso de Voltaire (“lo superfluo ¡tan necesario!”) y su defensa de la esclavitud para que no subiera el precio del cacao.

La segunda está marcada por el carácter judío de Marx y su conocimiento de los profetas de Israel. Con todos sus defectos, Marx vivió pobre y sólo para una causa: la apuesta incondicional por las víctimas de este sistema cruel. Sus supersticiones sobre el paraíso futuro son muy ingenuas, aunque comprensibles como estímulo para mantener esa lucha.

Nuestras izquierdas deben preguntarse si llevan el apellido de Voltaire o el de Marx. Las reivindicaciones culturales del primero, por legítimas que sean algunas, son secundarias respecto a las exigencias sociales del segundo; y pueden esperar. Pero no es así: antaño dije que el PSOE comenzó a desnaturalizarse cuando Cuca Solana proclamó que “los socialistas también tenemos derecho a veranear en Marbella”. Y no: mientras exista un solo hambriento en este país, ningún verdadero izquierdista tiene derecho a eso. Eso queda para los Granados y demás.

También ERC está sacrificando los aspectos verdaderamente izquierdosos (la causa de los pobres) a otras reivindicaciones menos significativas hoy, como la república. Decir que somos un partido con vocación de gobierno es una sandez: hay que procurar ser un partido que merezca ser llamado a gobernar, un mérito que no parece tenerlo un PSOE convertido en una olla de grillos. Tras el 26J, los líderes de nuestras izquierdas no fueron capaces de encontrarse ninguna culpa que justificara su fracaso. Más ben entonaron himnos a su grupo, como si fueran fundamentalistas religiosos gringos. Pablo Iglesias podrá decir que la gente les ha tenido miedo: pero evita reconocer cuánta culpa han tenido ellos en ese miedo, anunciando paraísos cuando, a lo más que se podía aspirar, era a pasar de lo malo a lo regular…

En un país con una deuda grande, con la probabilidad de una multa de Bruselas (más probable si ganan las izquierdas), con lo mejor de su juventud emigrada y donde un gobierno sin escrúpulos se ha comido en 4 años casi dos terceras partes del fondo de la seguridad social, el miedo no se debía sólo a las sórdidas calumnias del PP (“financiados por Venezuela e Irán”, como las cuentas de Trías en Suiza etc.), sino sobre todo a que ellos daban la sensación de no saber en qué país estaban. Es como si, ante un enfermo con cáncer, el médico que lo lleva (y que es responsable en buena parte) promete seguir con el tratamiento habitual, mientras otro médico promete que en dos semanas el enfermo podrá participar como atleta en los juegos olímpicos. ¿Qué elección quedaría a la pobre familia?

Pero no hace falta apelar a Marx: quizás podríamos haber hablado directamente de la “izquierda-Jesús”: esa izquierda es esencialmente ética. Y, en la medida en que quiera ser verdaderamente cristiana, implicará erigir a las víctimas del planeta en señores absolutos, sin caer en la ingenua vanidad de creerse mejor por eso. Eso permite concluir que la palabra que mejor puede designar la identidad de izquierdas es la palabra igualdad. Lo cual implica dos cosas: por un lado, el trabajo por una sociedad mucho más justa e igualitaria que la nuestra.

Y por otro lado, el diálogo: precisamente porque todos los seres humanos son iguales, todos merecen respeto y pueden ser considerados como interlocutores, para ver qué se puede sacar de ellos que no debilite mis convicciones pero quizá las complete. En Jesús, la denuncia de injusticias, que fue tan dura, nunca estuvo reñida con su apertura todos los seres humanos concretos. Y ello sólo brotará de una izquierda no hinchada por la vanidad sino henchida de amor a las víctimas de este sistema cruel. La izquierda es esencialmente dialogante: esas posturas ultras de “conmigo o contra mí”, de yo soy la verdad absoluta y los demás el eje del mal, y de que sólo nosotros podemos “echar demonios”, están bien para el inefable Bush junior, pero han contaminado demasiado a nuestras izquierdas.

Pero toda ética auténtica reclama realismo si no quiere acabar en fariseísmo o en cuento de hadas. La izquierda debe abandonar ese engaño de que nuestra sociedad es mayoritariamente de izquierdas. Eso valdría quizá para la izquierda-Voltaire (o para la ambigua palabra “progresismo”), pero no vale para la izquierda-Marx. Entre “progres” y “pobres” está el verdadero dilema.

Nuestras izquierdas deben saber que nuestra sociedad es mayoritariamente conservadora porque: a) está conducida por el miedo: miedo de los potentados y corruptos a perder sus privilegios; y miedo de las clases medias a perder lo poco que tienen. Y b) el bajo nivel de nuestra educación, centrada hoy en formar técnicos más que personas, en olvidar las humanidades (que, por lo menos te enseñan que las cosas son complicadas y los simplismos nefastos), y en predicar el derecho al placer más que la llamada a la solidaridad, fomenta ese conservadurismo.

Por poner un ejemplo de hoy: en Badalona se ha creado un conflicto innecesario e inútil, con la manía de no celebrar como festivo el 12 de octubre porque es aniversario de un genocidio. No dudo de la buena voluntad de la alcaldesa, y creo también que hubo genocidio. Pero seguramente esa alcaldesa bienintencionada desconoce que, además del genocidio, hubo una serie de nombres como Antonio de Montesinos, Bartolomé de Las Casas, Toribio de Mogrovejo, Cristóbal Pedraza, A. de Valdivieso y varios más (Francisco de Vitoria en España), que plantaron cara a los conquistadores y gracias a ellos se han conservado el guaraní, el quechua, el aimara, el náhuatl en México y varias lenguas más. Cosa que no pasó en el norte de América. Sería mucho más hábil celebrar estos nombres y dar así la vuelta a la ambigüedad de esta fiesta. En cambio, tal como se ha hecho, más que como un acto revolucionario, se queda como un nuevo episodio para el “Celtiberia Show” del amigo Carandell.

Otro ejemplo para concluir: M.H. Enzensberger (premio Príncipe de Asturias) tiene una breve novelita (Siempre el dinero), en la que una tía supermillonaria (“lista y cínica”) explica a sus sobrinos cómo funciona eso de la economía: con absoluta lucidez sobre sus injusticias pero para añadir luego que eso no puede cambiarse porque los que pretendan cambiarlo caerán víctimas de su propia codicia en cuanto toquen un poco de poder. Luego de eso, como la tía no necesita falsas justificaciones, se permite añadir:

“a lo mejor Marx era un tipo despreciable pero, por lo menos, no era un charlatán y un hipócrita, (sino) un hombre inteligente e incorruptible… Tenía una vista de lince para darse cuenta de lo que sucedía… ¡Me hubiera gustado hablar con él!… Hace más de 150 años auguró que el capitalismo iba a terminar mal. Yo también lo veo así -le habría dicho-. Pero ¿cuándo se derrumbará exactamente?. Mientras Ud y yo vivamos no, ¿verdad?”.

Quizá pues la izquierda debería recuperar lo mejor de Marx, lo que hace que se tache al papa Francisco de “comunista” cuando proclama el evangelio: denunciar un sistema que mata, y las mil pseudojustificaciones que buscan cohonestarlo: que “las ideas dominantes son sólo las ideas de los que dominan”.

Decir estas cosas molesta mucho, pero creo que alguien tiene que decirlas. Y soy de los que menos tienen que perder por ello.


Opine sobre la noticia con Facebook
Opine sobre la noticia
Normas de etiqueta en los comentarios
Desde PERIODISTA DIGITAL les animamos a cumplir las siguientes normas de comportamiento en sus comentarios:
  • Evite los insultos, palabras soeces, alusiones sexuales, vulgaridades o groseras simplificaciones
  • No sea gratuitamente ofensivo y menos aún injurioso.
  • Los comentarios deben ser pertinentes. Respete el tema planteado en el artículo o aquellos otros que surjan de forma natural en el curso del debate.
  • En Internet es habitual utilizar apodos o 'nicks' en lugar del propio nombre, pero usurpar el de otro lector es una práctica inaceptable.
  • No escriba en MAYÚSCULAS. En el lenguaje de Internet se interpretan como gritos y dificultan la lectura.
Cualquier comentario que no se atenga a estas normas podrá ser borrado y cualquier comentarista que las rompa habitualmente podrá ver cortado su acceso a los comentarios de PERIODISTA DIGITAL.

caracteres
Comentarios
  • Comentario por Sergio Podadera Moya 13.02.17 | 12:44

    Las supersticiones de Marx no eran simplemente "ingenuas pero comprensibles y necesarias para mantener la esperanza", señor González Faus. Eran profundamente corrosivas. Y conste que fue certero su análisis sobre las terribles desigualdades y vida inhumana de los trabajadores de su época. Pero en vez de preocuparse sinceramente por ellos Marx los utilizó como pretexto para dividir al género humano en dos clases absolutamente irreconciliables, diseñar una ideología violenta y vengativa y proponer un aberrante sistema de control totalitario. ¿Ingenuo? Desde luego yo no utilizaría ese término para describir a Marx sino otros bastante menos amables.

  • Comentario por Pili 17.10.16 | 20:54

    Que pena q Vd tambien se apunte a la Leyenda Negra! Gracias a España el desagradecido indio Maduro, etc, etc existen. Estoy muy orgullosa de pertenecer a esta cultura, Viva España!

  • Comentario por juanjo 16.10.16 | 20:16

    IZQUIERDA-MARX Y LOS RESULTADOS

    Ok, Ok. Pero de verdad era necesario hablar de Marx? Un mínimo de honradez intelectual implica reconocer también en qué ha quedado todo eso: millones de muertos y mafias por doquier y los de los países del Este recogiendo miseria en los contenedores de las calles españolas. Que sí, que lo que decía era muy chulo, que no hay diferencia de clases y tal...

  • Comentario por Manuel - Asturias 15.10.16 | 15:25

    ¿Izquierda? ¿En qué siglo vives, hermano? ¿La izquierda del GAL? ¿La izquierda que cerró Antena 3 Radio? ¿La izquierda de los Eres de Andalucía?...

  • Comentario por Jose Antonio 14.10.16 | 11:30

    Pensemos ,un poco, en esta chorrada de artículo visto por un trabajador polaco, rumano, chino...en definitiva de ese 40% de población mundial que ha tenido comunismo. O quizás visto por un español que se queda en paro en la etapa de Zapatero,le recortan las pensiones a sus padres y le quitan el 5% del sueldo a su mejer funcionaria, le sube la hipoteca, le baja hasta un tercio la valoración de la vivienda....
    A lo mejor entendemos mejor la situación de la izquierda, no en España ,en el mundo entero:
    Polonia: ni un solo diputado de izquierdas, la apología al comunismo igual a la del nazismo.
    Francia: en las encuestas el primer partido de izquierdas es el tercero, en Holanda el quinto.....
    Mayoría de trabajadores votan extrema derecha en: Francia, Holanda, Suecia, Alemania , Hungría ....
    Sin comentarios

  • Comentario por Víctor 14.10.16 | 10:51

    Gracias José Ignacio por estar ahi y abrirnos la ventana de tu mente, ultimamente en temas tan pegados a la realidad política y social. Efectivamente, alguien con prestigio y desde dentro de la iglesia, tiene que decirlo.
    En cuanto a Pere, claro que todos tenemos derecho a ser y pensar como queramos o, más bien diría yo, "como podamos". Pero, mi opinión, ser puede ser CRISTIANO (solo Jesús de Nazaret), CRISTIANo CRISTIAno, CRISTIano, CRISTiano, CRIStiano, CRIstiano, CRistiano, Cristiano, o cristianao. Yo también creo que los cristianos de izquieradas, sean Volterianos o Marxianos, o de otras referencias, se acercan más al modelo CRISTIANO vivido y ofrecido por ofrecido por Jesús. Cuanto más conservador y de derechas menos mayusculas se incluyen en el nombre que refleja la identidad cristiana. Sucede lo mismo con el AMOR, AMOr, AMor, Amor, amor, ¿no crees? y con tantos otros valores y/o virtudes. Salud.

  • Comentario por Miguel Ángel Olmedo 14.10.16 | 10:04

    He seguido tus comentarios sobre la problemática política en todo este tiempo y, alguna vez, te he vivido ambivalente y "bailarín", pero, en esta ocasión, te felicito por tu claridad y definición personal. Gracias, pues ante tanta farfolla, necesitamos frescura intelectual.

  • Comentario por Pere 13.10.16 | 11:57

    "Nuestras izquierdas deben saber que nuestra sociedad es mayoritariamente conservadora porque: a) está conducida por el miedo (...). Y b) el bajo nivel de nuestra educación".
    ¿Pero no hasido el PSOE el partido que más tiempo ha gobernado en España en democracia? ¿Pero no han sido socialistas todas las leyes de educación en democracia -hasla la llegada de la LOMCE, que aún no está plenamente desarrollada-?
    A lo mejor por eso la sociedad es conservadora... Y supongo que tendremos derecho a serlo, y pensar que es otra forma tan válida como la suya de vivir el evangelio. Entonces, ¿sólo se puede vivir el evangelio siendo de izquierdas? Volvemos al pensamiento único, qué pena.

Martes, 27 de junio

BUSCAR

Editado por

  • José Ignacio González Faus José Ignacio González Faus

Síguenos

Hemeroteca

Junio 2017
LMXJVSD
<<  <   >  >>
   1234
567891011
12131415161718
19202122232425
2627282930