Esta reflexión podría llevar como subtítulo “el segundo mandamiento laico”. En el sentido siguiente: es conocido que Jesús de Nazaret, cuando le preguntaron por el mandamiento más importante de todos, se negó a presentar sólo uno. Hay otro mandamiento similar e inseparable del primero: no sólo amar a Dios sino también amar al prójimo como a uno mismo. Hoy quisiera parodiar a Jesús de manera laica y sin meter a Dios de por medio (incluso aunque uno piense que Dios siempre está de algún modo, aunque no lo metamos nosotros). Pero conservando la intuición de que “no hay uno sin dos”.
Jueves, 20 de junio
José Ignacio González Faus
José Manuel Bernal
Mundo Mejor
Asoc. Humanismo sin Credos
Bernardo Pérez Andreo
Rufo González Pérez
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