Miradas cristianas

Navidades heréticas

05.01.11 | 13:27. Archivado en Navidades
  • enviar a un amigo
  • Imprimir contenido

Que nuestras navidades están bastante desfiguradas, edulcoradas o paganizadas es voz común entre muchos cristianos y cada año volvemos a sentirlo cuando llegan y a lamentarlo cuando ya se han ido. ¿Por qué, pues, no intentar analizar, aunque sea a toro pasado, en qué consiste esa deformación?. Para acercarse al misterio de la Navidad (contracción de natividad: nacimiento) basta con acercarse al nacimiento de un niño.

Un escritor cristiano del siglo III escribía: “empieza describiendo toda la bajeza de elementos que sirven para engendrar un ser vivo: sangre, líquidos y ese coágulo repulsivo de carne que durante nueve meses se alimentará de todo aquel barro”. Para añadir en seguida: recuerda que tú has nacido de la misma manera. (Y entre paréntesis: es en este contexto donde Tertuliano añade aquello de “lo creo por ser absurdo” -credo quia absurdum-, que algunos leen fuera de contexto como una respuesta al problema de relaciones entre fe y razón. ¡No! Lo que es absurdo para nosotros es la solidaridad de Dios. Pero creemos en ella).

En este mismo sentido el dibujante Cortés, entrañable como siempre, ha hecho correr un dibujo de María cambiando los pañales al niño y cuyo título reza: “ Y el Verbo se hizo pis”. A más de dos escandalizará la viñeta y hasta la considerarán blasfema. Y cabría responderles parodiando a Tertuliano: “lo creo por ser blasfemo”. Porque efectivamente, la encarnación de Dios es una blasfemia para una piedad centrada en torno a la idea religiosa general de Dios.

Pero sigamos con el niño. El niño inspira sonrisa y ternura cuando duerme, pero la sonrisa se nos va cuando el niño llora, cuando se ensucia y hay que limpiarlo, cuando no se duerme y hay que acunarlo. En su dulce pequeñez lo humano está reducido, sí, a promesa, pero también a impotencia física, a incapacidad expresiva, y a necesidad de todo: de ser alimentado, de ser limpiado etc. Nuestras navidades han eliminado todos estos aspectos negativos para quedarse sólo con los positivos. De modo que, en la dialéctica Dios-miseria la primera palabra ha borrado a la segunda, en lugar de redimirla pasando por ella. Donde san Juan escribe: “la Palabra se hizo esclavitud [carne] y en eso hemos visto la gloria de Dios”, nosotros leemos que la Palabra se hizo bienestar y ahí vemos su gloria.

Así en nuestros belenes, las pajas son de plástico, la cueva no evoca ningún establo ni la cuna sugiere un pesebre de animales. Nuestros pastores se parecen más a los de las églogas de Garcilaso que a los de la Palestina de hace 2000 años. Los villancicos que, en un principio pretendían descubrir y cantar la gloria de Dios escondida en tanta humillación (y ese era su encanto), han acabado por olvidar toda esa miseria: a lo más nos encontraremos con que “Josep encen un foc”, pero habrá de ser “un gran fuego”, como si ya no supiéramos lo que costaría prender fuego en una cueva miserable de un pueblo perdido de hace veinte siglos. Y en seguida aparecen angelitos cantando y romeros floreciendo; de modo que los ángeles dejan de ser “mensajeros” para ser sólo comparsas de la gran orquesta del consumo: porque ya no cantan que la gloria de Dios está en los hombres reconciliados, sino que la gloria de Dios brilla en esta falsa paz que brota de la injusticia.

Así olvidamos todo lo polémico del mensaje navideño: que Dios no nació en el Templo de Jerusalén, ni siquiera en una posada decente, sino en un establo. Lo cual, con palabras de hoy, significa: Dios no nace en la catedral de Barcelona ni en la Sagrada Familia, sino en el Besós o en el Raval; ni nace en la Almudena sino en la Cañada real; ni nace en el Corte inglés sino en una patera, ni nace en el Vaticano sino en la franja de Gaza, ni en Manhattan sino en Haití… Y su señal no son las luces en nuestras calles sino la falta de luz en los suburbios.

El peligro de esta deformación navideña es que acabamos falsificando la idea cristiana del ser humano: nos quedamos con la idea de “el hombre” propia del Renacimiento o de la mentalidad griega (que reservan la dignidad humana sólo para los ricos y no para los esclavos) y no con la noción bíblica de todo ser humano como imagen de Dios. De este modo falsificamos también la idea cristiana de Dios por mucho que cantemos “gloria in excelsis Deo” en latín y todo. Y, desde ahí, falsificamos la solidaridad. Y acabamos cerrando los ojos para imaginar, en vez de abrirlos para contemplar la realidad.

Un ejemplo de esta falsificación me parece encontrarlo en la teología (o en la forma como es leída la teología) del gran escritor que fue Urs von Balthasar: que habla mucho de la “teo-dramática” pero de una manera tal que la palabra Dios acaba edulcorando el drama en lugar de redimirlo al entrar en él hasta el fondo, y la belleza de la Gloria de Dios se queda más en la no consideración del dolor que en la asunción amorosa del dolor. Una especie de contemplación indolora del Dios sufriente: porque parece sufrir como la cenicienta del cuento y no como los niños maltratados de la vida real. Así nos quedamos con un Dios que planea sobre la historia pero nunca llega a aterrizar verdaderamente en ella. Y así llegamos al final del proceso por el que hoy hemos celebrado el nacimiento del dios mercado o del dios consumo, pero no el del Dios anonadado.

Imaginemos si no, qué pasaría si una multitud de cristianos, más conscientes de todo este significado, comenzara a tomar decisiones como éstas: en navidades no vamos a consumir nada, no porque no pueda tener un sentido materializar el gozo interno, sino para compensar la unilateralidad en que hemos caído. Ni vamos a jugar lotería porque no queremos enriquecernos precisamente en los mismos días en que Dios se empobrece. Ni haremos regalos a las personas queridas sino sólo a aquellas con las que nos encontramos enemistados o necesitamos perdonar. Ni plantaremos belenes rebosantes de figuras caras, sino una simple cuna desvencijada y vacía, igual que la silla de aquel premio Nobel de la paz que estuvo vacía durante la ceremonia: como simbolizando que a Dios tampoco le dejamos venir hoy porque es un disidente de este mundo, como Liu Xiaobo

¡La que se armaría! Y sin embargo: sería todo tan cristiano, y tan evangélico! Y la exquisita María ¡cantaría con tanto gozo exultante que Dios derriba del trono los poderosos y dignifica a los humillados, que despide vacíos a los ricos y llena de bienes a los pobres! Y nosotros no temeríamos que el profeta nos repitiera aquello: “hace tiempo que somos los que Tú no riges, y los que no llevamos tu Nombre” (Is 63, 19).

En resumen: acabamos de celebrar unas navidades heréticas. Así de simple. Y si la Iglesia tiene una Congregación de la Fe, encargada de velar porque no nos contamine la herejía, tiene aquí también una tarea sobre la que pensar a lo largo de este 2011, hasta que lleguemos a un nuevo diciembre.

José Ignacio González Faus

22 comentarios


Los comentarios para este post están cerrados.

Comentarios
  • Comentario por un tonto que no se aclara 11.01.11 | 14:17

    La Iglesia no es Jesús, eso está claro; reconocerlo no es ninguna atrocidad, sino aceptar humildemente la verdad. Jesús hablaba de seguirlo en el camino de la cruz, Pablo de imitarlo ("mantenerse alegres en la persecución"), nosotros, pobres pecadores, lo que tenemos que hacer son celebraciones (mejor eso que nada). Pero no exageremos, de todo hay en la viña del Señor, además, la gracia es lo importante, y sus caminos inescrutables...y bla , bla... así habla cierta iglesia. Y aquí paz, y allá gloria, angelicos. Los católicos somos muy dados a criticar (muy crudamente) lo de los otros (ateos y laicistas), y a ser muy comprensibles con lo nuestro (vaticanos y sus pompas). Pobre Jesús, atreverse a criticar la religión de su tiempo. Ahhhhh que yo no soy Jesús. Eso está claro, no es ninguna atrocidad aceptarlo...

  • Comentario por Maria 11.01.11 | 11:14

    ..........y tampoco nació en el casal Borja de St. Cugat (casa-palacete de los jesuitas sita en dicha ciudad y residencia habitual del Sr. Faus). Nació en el campo Gitano que hay en Mirasol; justo al ladito de la humilde choza de Faus. Por cierto, también humilde y sencillito el edificio que han construido para los niños de papá que estudian en Esade. (Esa escuela de negocios de los jesuitas que sólo piensan i viven como los pobres y miserables de la tierra). Amén.

  • Comentario por Yolanda 10.01.11 | 23:50

    Anda, Faus, haz caso a Mons. Agrelo, que no es precisamente un cavernícola. Pero no saques las cosas de quicio con el repertorio de tópicos. Resta muchísima credibilidad a tu discurso, a todo lo que pueda tener de acertado, el hecho de que sea el mismo panfleto de siempre, cuadriculado y ya acrítico por lo repetitivo.

  • Comentario por Chinto 10.01.11 | 18:38

    Jean: ¿A donde quieres ir, con ese nombre de antiguo papel de fumar y una supina ignorancia sobre el N.T.?
    No hace falta pertenecer a ninguna orden rica y culta para saber que los relatos del nacimiento de Lucas y Mateo no describen acontemientos históricos. Estás más anticuado aún que el Papel de fumar Jean. Cada uno hace el ridículo como quiere; tú lo haces hablando de lo que ignoras.

  • Comentario por Jean 10.01.11 | 14:42

    ¡Qué fácil es hablar desde la seguridad y proteccion de una orden religiosa rica, culta y con el futuro asegurado...! Y encima permitirse el pontificar sobre donde nace Jesús...

    Prefiero el "escándalo " del lujo vaticano a creerse superior a todos...

    Que el Sr. nos salve a todos...


  • Comentario por Alvar Miralles 08.01.11 | 12:48

    Si a los apóstoles les costó "Dios y ayuda" cambiar su mentalidad (cf. Evangelio de Mc) y llegar por fin a aceptar la nueva revelación de Jesús (cf. Lc-Hch), ¿cómo no nos va a costar a nosotros, (de)formados como estamos por una cultura apática al sufrimiento de los pobres, y sin la presencia activa de Jesús, cambiar nuestra mentalidad? Pero Jesús no nos dejó "a la buena de Dios", sino que nos envió su Espíritu, cuya palabra sólo se hace comprensible (cf. escondió estas cosas a los sabios, las reveló a los pequeños) y actual al lado de los pobres. Fuera de los pobres, sólo un milagro de Dios puede hacer que escuches su evangelio (cf. Rico epulón y pobre Lázaro). Cuando Jesús dijo: "Felices los pobres" (y "ay de los ricos") ¿a qué se referiría? Iglesia somos, reunidos en el nombre del Señor, sigamos pues sus pasos y no los del mundo (concupiscencia de la carne, concupiscencia de los ojos y la arrogancia del dinero), tengamos fijos los ojos en él...

  • Comentario por Chinto 08.01.11 | 11:54

    Sr. filósofo insobornable: El cristianismo nada tiene que ver con la lógica. el cristianismo es una forma de vivir no un conjunto de verdades. De esto le puede hablar el profesor González Faus, mejor que yo. Pídale que le explique el significado de Logos y dabar. Es un experto en la materia. Profesor, hágalo por el bien de todos. Cuando yo afirmo que el crisitanismo es una forma de vida y no un catecismo de dogmas, la gente no me cree.

  • Comentario por benjamin 07.01.11 | 14:08

    Totalmente de acuerdo con Insobornable.
    Totalmente de acuerdo (antes) con Carlos.
    Reconforta ver que uno no está solo luchando a contracorriente en la denuncia de los sofismas y los tópicos que sólo conducen a una culpabilidad estéril y a la frustración, mientras ayudan a mantener -eso sí- el pedigrí de teólogo progre sin el que, por lo visto, no hay salvación...ni éxito mediático. Saludos.

  • Comentario por insobornable 07.01.11 | 13:41

    No sé si lo mío es "deformación" de filósofo, pero hay no pocas lagunas lógicas en el discurso de Glez. Faus. Es típico: mucha de esa gente más o menos "consumista" sabemos lo que realmente es la Navidad y en parte al menos la vivimos verdaderamente: es una técnica sabida la de exagerar, caricaturizándola fanáticamente, la postura del "adversario" ("hereje") para facilitarse el triunfo dialéctico sobre él. Pero nadie, ay las metáforas, hay que crea que Jesucristo nació en el Vaticano... (donde, por cierto, vive Su Vicario ¿O no?) ¿Cuándo nos decidiremos a argumentar sin trampa ni cartón? Lo que hay que hacer a mi entender es reformarse (más, constantemente) uno, profundizar en la sabiduría cristiana, y apoyar a los otros hermanos en Cristo, con paciencia y fortaleza, en el camino exigente de la santificación y de la salvación. Para mí que fuera de estos parámetros todo se vuelve palabrería, o casi.- Saludos.

  • Comentario por Chinto 07.01.11 | 08:35

    Dr. Benjamín: mi consejo es gratuito. Si no lo necesita échelo a la papelera, pero no critique airadamente a quien trata de defender lo que Ud. critica. Le encuentro a Ud. un tanto desabrido; no le gusta ni mi consejo ni la estupenda lección de cristología del P.Gonzále Faus. A mí y a quienes defendemos la teología de la Liberación, nos encanta. No sea tan rancio,hombre. Jesús no lo era.

  • Comentario por benjamin 06.01.11 | 21:29

    Para Chinto: gracias por su destemplada recomendación llena de tolerancia hacia la crítica y la discrepancia expuestas con educación. Tal vez le interese saber que, como fruto, no de cursillos, sino de estudios sistemáticos, soy doctor en teología y licenciado en filosofía, ambos grados obtenidos en la U.P. de Comillas. He escuchado innumerables veces a G.Faus y he leído no poco de su producción. Es verdad: cada día me gusta menos. Un saludo.

  • Comentario por Chinto 06.01.11 | 12:23

    A los Carlos y Benjamines que se asoman a este foro para criticaqrlo, no les vendría mal la asistencia a algún buen cursillo de teología bíblica, para que su fe no siga siendo la del carbonero.

  • Comentario por Carlos 06.01.11 | 11:47

    Lo de "navidades heréticas" demuestra una exageración apasionada. Es verdad que todo el consumismo montado sobre la Navidad es lo opuesto a lo cristiano, pero toda esa derivación no creo que la hayamos montado precisamente los cristianos, sino los intereses comerciales y demás vanidades.
    Estoy de acuerdo con que la Navidad es celebrar un día al año que Dios se ha hecho hombre y ha nacido en un portal, en un establo. Basta una fiesta litúrgica y el que quiera celebrarlo cristianamente que lo haga con alegría.
    Pero estoy harto de dos cosas: De toda la parafernalia consumista por un lado y de todo el montaje progre en contra, por otro; que se dedica a celebrar unas fiestas en las que no cree y te felicita con un tarjeton abstracto "las fiestas", que no la Navidad. Por mí, se podían suprimir todas y quedar sólo el día de Navidad cristiana y al que no le guste que trabaje ese día, en honor de todos los suburbios, franjas de Gaza y demás miserias que existen

  • Comentario por benjamin 06.01.11 | 11:08

    Esta reflexión se viene oyendo cada navidad desde hace más de cuarenta años, y probablemente se remonta mucho más lejos en el tiempo. ¿Es falso lo que en ella se dice? Evidentemente, no; pero resulta estéril (o inútil), y tontamente culpabilizadora precisamente de los más sencillos y más débiles que son sin duda los que en estos días intuyen, a través de todo un jolgorio ciertamente desmadrado, la verdad consoladora de que, a pesar de nuestras indigencias de todo tipo, Dios sigue queriendo venir a nuestras vidas y estar con nosotros.
    Curiosamente, veo cada día que este discurso "super-progre" y "super-profético" sólo sirve para reafirmar tópicos y sofismas sin capacidad de perforar esa trivialidad que denuncian pomposamente.
    Por último, la cita descalificadora de von Balthasar sólo descalifica al P. G.Faus al que no le vendría mal un reciclaje para que se decidiera de una vez a hacer la crítica de todos esos tópicos y sofismas en los que sigue anclado. Cordiales saludos.

  • Comentario por Iruña 05.01.11 | 21:45

    Muchas gracias por tu testimonio,por la frescura de tu pensamiento no exento de humor en tema tan serio.Personalmente necesito alimentarme con tu teología.Gracias.

  • Comentario por J.L. 05.01.11 | 20:06

    Aplauo y suscribo este comentario de cabo a rabo Y aunque la navidad sigue siendo para muchos la fiesta principal del cristianismo y la encarnación su dogma central, hay que seguir proclamando hoy que no es el nacimiento de Jesús,(del que no sabemos ni dónde ni cuando ni cómo sucedió), sino su muerte y su nueva vida con Dios lo que constituye el centro perenne del mensaje cristiano.

  • Comentario por Gacela (desde Murcia) 05.01.11 | 18:23

    Hace años conocí a Jose Ignacio en una charla en Madrid (en Maldonado),me parce muy acertado su comentário de como hemos desvirtuado la Navidad ,como nos ha deslumbrado lo que nos enseñaron cuando niños ,el portal "el belén que montamos "con los regalos ,el árbol de Navidad lleno de paquetes.....los villancicos y nos hemos perdido lo que realmente es,que el"Verbo se hizo pis"(Que realidad mas bonita que vive entre nosotros ,que nació de mujer ,que conoció a poco su misión y que el padre no le ahorró duda dolor y deseos no satisfechos.Esa es nuestra senda la que hace mas de dos mil años nos enseñó .El está siempre a nuestro lado para que lo sepamos descubrir en el que sufre y en el que ríe al hermano que necesita comprensión cariño calor comida acogida.Eso fué lo que se inició en Belén y lo que significa la Navidadpara mi .

  • Comentario por ivri 05.01.11 | 18:23

    Ja ja ja muy buen articulo, pero ¿ que hacemos con las acciones que Vaticano y diocesis tienen del Corte Ingles y otros negocios rentables en Navidad y otros no tan navideños? ¿Que hacer de la tan invocada tradicion literaria, lingustica, folklorica, artistica que produjo la Iglesia Catolica y es lo unico que vale y queda? Solo que ahora se le ha escapado de la mano la Navidad y otras fiestas. Mire dejemoslo como esta la Navidad que somos mas catolicos que cristianos segun el Evangelio y lo mas importante queremos seguir asi. Felicidades por su articulo, si fueramos coherentes, otro gallo nos cantara, pero nos desprestigiamos solos, no necesitamos enemigos. Nuestros enemigos son los grandes defensores de la tradicion costumbrista catolica sin profundizar ni ganas de cambiar

  • Comentario por ivri 05.01.11 | 18:22

    Ja ja ja muy buen articulo, pero ¿ que hacemos con las acciones que Vaticano y diocesis tienen del Corte Ingles y otros negocios rentables en Navidad y otros no tan navideños? ¿Que hacer de la tan invocada tradicion literaria, lingustica, folklorica, artistica que produjo la Iglesia Catolica y es lo unico que vale y queda? Solo que ahora se le ha escapado de la mano la Navidad y otras fiestas. Mire dejemoslo como esta la Navidad que somos mas catolicos que cristianos segun el Evangelio y lo mas importante queremos seguir asi. Felicidades por su articulo, si fueramos coherentes, otro gallo nos cantara, pero nos desprestigiamos solos, no necesitamos enemigos. Nuestros enemigos son los grandes defensores de la tradicion costumbrista catolica sin profundizar ni ganas de cambiar

  • Comentario por peter 05.01.11 | 17:38

    Precioso el artículo.
    Necesitamos graduar la vista en el estable de Belén. Revestir nuestras comunidades de la paz que surge del Portal. Dejar que el silencio nos embargue para poder convertirnos a la pobreza que enriquece el alma.
    Jesús nos enseña que la celebración de la Navidad se realiza allí donde nos despojamos de boatos y de parafernalias, para crear espacios de encuentro y de contemplación.
    A pesar de todo, Jesús sigue levantando sus brazos para acariciarnos, ojalá que nuestros hábitos del cuerpo y del alma NO SEAS un obstáculo para ponernos a su altura.
    Pesebre y cruz, comienzo y final de una vida. Amor y misericordia, principio y fin de la Iglesia.
    Con intervalos de transfiguración y esperanza de resurrección.

  • Comentario por Alberto 05.01.11 | 16:33

    Excelente artículo. Hay una papolatría creciente. La figura papal, en medio de ritos anacrónicos, con ropajes y ornamentos que desmienten al Evangelio, su politización se erige en protagonista. Un usurpador.

  • Comentario por juan branders 05.01.11 | 15:31

    Me encanta leerte porque en verdad eres culto y con recursos y sugerencias muy valiosas.

    Sabio. Pero en verdad encuentro excesivamente forzada la interpretación marxista del belén.

    A parte de complicada. Obviamente con atisbos de aciertos, pero un conjunto quasi-deprimente.

    Admiro, no obstante, la coherencia de tu itinerario intelectual. Y por no pecar de optimismo

    desmedido que te pueda ofender no se si desearte un venturoso 2011 o un triste y miserable año nuevo.

Jueves, 23 de febrero

BUSCAR

Editado por

  • José Ignacio González Faus José Ignacio González Faus
  • facebook
  • twitter
  • Youtube
  • RSS

Hemeroteca

Enero 2012
LMXJVSD
<<  <   >  >>
      1
2345678
9101112131415
16171819202122
23242526272829
3031     

Sindicación