En la salida de nuestra honda crisis solo quedaba un camino, el difícil, si hubiese habido dos, todos, también Mariano Rajoy, habríamos optado por el otro.
A la dramática situación de los más de cinco millones de parados solo le quedaba esta profunda reforma laboral como salvación. Sin embargo, quienes nos metieron en la crisis y aquellos que mantuvieron un silencio cómplice, dicen ahora apostar por mínimas reformas cuando solo hay posibilidad de éxito con esta, con la más atrevida de las reformas laborales.
Con la flexibilidad introducida y con la objetividad en las causas de despido solo pierden los que hacen negocio con la rigidez empobrecedora y con la judicialización de las relaciones laborales, es decir, los malos sindicatos y las malas patronales. Los trabajadores y los empresarios ganan, y con ellos ganamos todos.
No es posible que ante una misma crisis, sea España el país en el que sus empresarios, forzados por una obsoleta legislación, más recurran al despido. La respuesta de la empresa nacional ante esta crisis ha sido, en un 68% de los casos, despedir empleados, mientras en otros países la modificación de jornada y salario ha permitido salvar empleos y empresa.
Jueves, 31 de mayo
Carlos Ruiz Miguel
Juan Fernandez Krohn
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Manuel Molares do Val
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Antonio Cabrera
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina