Ayer los españoles demostraron su confianza en la democracia y en otra forma de gestionar el país, el 72% de ellos acudió a votar.
Y sobretodo mostraron su confianza en que hay otra España posible, que el actual gobierno fuese derrotado en 17 de las 17 comunidades autónomas y en 48 de las 50 provincias denota un mayúsculo deseo de cambio.
Especialmente intenso es ese deseo de giro radical cuando Mariano Rajoy ha conseguido la mayoría en 15 de las 17 comunidades autónomas y en 43 provincias, el socialismo ha vencido en menos provincias que CIU, estos en tres y aquellos en dos. Apabullante resultado.
Cuando Rodríguez Zapatero llegó al gobierno, en un alarde de sinceridad, reconoció que era el presidente de España que mejor herencia recibía, ahora él, Rubalcaba, Chacón, Leire Pajín, José Blanco y tantos otros corresponsables políticos, entregan el peor legado imaginable.
Recibieron la caja llena, y ya ni esta llena ni tampoco hay caja. La caja junto con el resto de mobiliario de nuestra hipotecada vivienda nacional se la ha llevado el banco por impago.
He tenido la suerte de conocer a Mariano Rajoy y tengo el más absoluto convencimiento de que será un gran presidente si los españoles le dan la oportunidad el próximo domingo.
Haber estado en el Congreso estas dos legislaturas es un gran honor, pero compartir espacio con aquellos que pronto tendrán la encomienda de arreglar España es, además de un honor, una auténtica fortuna.
A principios de año, allá por el mes de febrero, tras la pregunta a Rodríguez Zapatero de Mariano Rajoy en la sesión de control de los miércoles subí tras este a su despacho en Congreso.
Estuve con Rajoy a solas casi una hora, fue un regalo por su parte, y aunque el motivo de la entrevista era plantearle mi deseo de no continuar en Madrid para ayudar a Javier Moliner en la nueva Diputación, me sirvió para salir plenamente convencido de que España iba a ser una Nación afortunada con su liderazgo.
Me pareció; inteligente, inteligente, inteligente, muy muy largo, que dirían en Segorbe. Una buena persona, de esos pocos que hablan bien de todos, a quién el futuro le depara la mayor de las responsabilidades, evitar el inminente colapso económico de la Nación.
Afortunadamente esta bonhomía, habló tanto de la familia como de política, se complementa con un carácter imperturbable que le permitirá hacer lo que los españoles necesitan y no lo que los grupos de interés, territorial o le piden. Actuará pensando en el largo plazo, y no en el interés político inmediato, como aquellos que aun nos gobiernan a golpe de improvisación y posterior rectificación.
No pretendo ser agorero y nada me gusta menos que dar tan malas noticias pero solo con un diagnóstico realista se alcanzan soluciones curativas.
Pero el legado socialista de desempleo record, gasto público desbocado y pobreza creciente tiene en los ayuntamientos a unos testigos de excepción.
La situación de nuestros municipios, que ya sufren cortes de luz por morosos, impagan a proveedores y retrasan el cobro de nóminas de sus funcionarios, se va a generalizar. Lo peor para todas las administraciones, especialmente locales y autonómica está por llegar.
No hablaré ni de los 4.978.300 desempleados, ni de que tras Grecia seamos la nación más penalizada por la Unión Europea, porque son hechos que se comentan por sí solos.
Solo utilizaré el último dato conocido de la caída de ingresos del Estado, que va a suponer que los ayuntamientos que los tienen como principal nutriente vuelvan a ver encogida su financiación.
Pondré dos ejemplos, las dos entidades locales en las que trabajo.
El ayuntamiento de Segorbe por los errores de cálculo de 2008 y 2009 del ejecutivo de Rubalcaba y Zapatero tiene que devolver 474.775 euros a las arcas del Estado en un momento en el que los ingresos tributarios son casi inexistentes.
Jueves, 31 de mayo
Carlos Ruiz Miguel
Juan Fernandez Krohn
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Manuel Molares do Val
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Antonio Cabrera
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina