En los últimos meses se han improvisado varias reformas fiscales, dos laborales y cuatro del sector financiero, todas ellas anunciadas como “definitivas” y de pobres resultados.
La anunciada esta semana sobre nuestro sistema bancario es tan profunda, como imprecisa. Se amenaza con la desaparición de aquellas cajas de ahorros que incumplan un requisito, y este no se determina.
Pero, por encima de la imprevisión gubernamental, y de si las reformas son sinceras rectificaciones o imposiciones externas, hay que reconocer que España padece un grave problema de sobreendeudamiento, cuya responsabilidad es compartida, entre quienes pedían prestado, particulares y sector público, y quienes prestaban, bancos, cajas y cooperativas de crédito.
“Ante el vicio de pedir la virtud no dar”. El famoso dicho no ha estado vigente en España en los últimos años, tampoco en el sector financiero. Hoy pagamos las consecuencias.
En la actual crisis bancaria, tanto por la falta de crédito de nuestra deuda pública en el exterior como por la delicada situación de nuestras entidades financieras, hay una superposición de responsables.
Jueves, 31 de mayo
Carlos Ruiz Miguel
Juan Fernandez Krohn
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Manuel Molares do Val
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Antonio Cabrera
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina