Trabajar más y gastar menos, una obviedad, esa es la sencilla receta que precisamos para salir del profundo pozo en el que deambulamos, y también del actual laberinto de las pensiones.
¿Cómo se concreta esa necesidad nacional de trabajar más y reducir el gasto en pensiones, para asegurar la viabilidad del sistema de pensiones? Pues con algunas decisiones más imaginativas que la elevación obligatoria de la edad de jubilación a 67 años.
En 1996, cuando el Partido Popular alcanzó el gobierno la situación en la Seguridad Social era peor que la actual; cinco millones menos de cotizantes, déficit permanente, y un pequeño agujero, superior al medio billón de las antiguas pesetas al que hubo que hacer frente de inmediato para que nuestros jubilados pudieran acabar el año cobrando. Ni entonces se propuso, ni ahora es indispensable, la elevación de la edad de la jubilación obligatoria.
Se precisan otras cosas, la mayoría de las soluciones están reflejadas en los veintiún puntos que conforman el acuerdo de la comisión parlamentaria del Pacto de Toledo, que solo tuvo un elemento de discrepancia, el de la edad obligatoria de jubilación.
Jueves, 31 de mayo
Carlos Ruiz Miguel
Juan Fernandez Krohn
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Manuel Molares do Val
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Antonio Cabrera
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina