Si una persona se acercase a nosotros para pedirnos 22 millones de euros cada hora, repito, cada hora de las 24 horas al día, incluyendo sábados y domingos, sin garantías para devolvérnoslo, ¿le prestaríamos el dinero? Probablemente no, y si lo hacíamos sería con condiciones.
Pues bien, esas condiciones, esas garantías ante nuestro deudor, que nosotros prudentemente le exigiríamos, son las que establecen quienes nos prestan a nosotros a través de lo que se llama “prima de riesgo”, que es un pequeño seguro contra la morosidad, y esta sube o baja diariamente en función de si las decisiones del potencial moroso garantizan la devolución del préstamo o no.
España está en esa situación, y además de pedir prestado durante 2011 cada hora 22 millones su comportamiento ha sido negligente, derrochador y faltón con quién nos presta diariamente lo que necesitamos para comer.
El mercado es sentido común, ni más ni menos, puro sentido común, el mismo que todos empleamos diariamente. Conformado por millones de decisiones individuales que actúan, como previno Adam Smith, como “la mano invisible”, que, por cierto, no tiene que ver con la no intervención gubernamental, de la cual el economista escocés era acertada y moderadamente partidario.
¿Es el mercado quién nos gobierna? Parcialmente sí. El mercado solo puede gobernar al irresponsablemente endeudado.
El mercado solo gobierna a quién se deja gobernar, a quién, por desconocimiento o desidia, no sabe administrarse.
Jueves, 31 de mayo
Carlos Ruiz Miguel
Juan Fernandez Krohn
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Manuel Molares do Val
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Antonio Cabrera
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina