El problema no son los funcionarios sino quienes los dirigen, los políticos. Somos nosotros quienes lo hacemos bien, mal o muy mal –en el caso del ejecutivo socialista-, y ellos quienes dan la cara.
España tiene un problema estructural de duplicidad competencial, y otro coyuntural, el de un gobierno que toma decisiones equivocadas, que ha generado una situación de alarmante despilfarro, de la cual, los tres millones de empleados públicos españoles, no son culpables sino víctimas.
En una reciente entrevista en El País, Rodríguez Zapatero afirmaba que el salario de los empleados públicos “no es un derecho social” y por tanto su reducción media del 5% no suponía un recorte social, como sí lo era, la supresión del cheque bebé o la congelación de las pensiones.
En España solo es un derecho social aquello que Zapatero desea, y los salarios, como el empleo de los casi millones de parados, ha dejado de ser un derecho para ser no se sabe qué.
El salario medio de los empleados públicos españoles es de 1.300 euros, este no es, naturalmente, el problema, sino el crecimiento ilimitado de eventuales, personal laboral, organismos y otros entes públicos. Solo en la última legislatura se han creado 303.000 empleos públicos más mientras en el sector privado las empresas cerraban a miles y los parados nuevos eran dos millones y medio.
El socialismo gobernante ha abdicado de su competencia exclusiva del control de las plantillas y ha ido a lo fácil, a los sueldos, medida que, de los 27 países de la Unión, solo han adoptado Irlanda, Grecia y Rumania.
“El 19 de juliol se m`avisà per telèfon que Barcelona estava en mans de la FAI –anarquistas- que les esglésies cremavem i que la meua casa havia estat ocupada. Molts homes de la Lliga foren assassinats…Comença la guerra civil”. Era julio de 1936 y así concluye “Memòries” el libro autobiográfico de Francesc Cambó, uno de los padres del catalanismo político y figura destacada del primer tercio del pasado siglo.
Fundador de la Lliga Regionalista en 1901, después Lliga Catalana, y, a pesar, de haber sido el político más destacado de principios del pasado siglo en aquella tierra, su figura ha sido poco reivindicada.
Seguramente el apoyo financiero al bando de Franco durante la Guerra Civil incomoda a quienes a quienes debieran sacar lustre a este personaje fundamental para acercarse a la España de inicios del siglo XX.
El párrafo inicial, con su vivienda asaltada y tras haber escuchado el "morí Cambó" en boca de parte de la izquierda catalana, si no justificativo sí puede ser explicativo del comportamiento de muchos españoles católicos y conservadores, como lo era Cambó, que, aún siendo beligerantemenete contrarios a las dictaduras, lo eran mucho más a los desordenes sociales.
Quizás lo más destacable del que fuera abogado, empresario y mecenas artístico es que llegó a transformar un sentimiento patriótico catalán minoritario en un movimiento político mayoritario en Cataluña. Con sus propias palabras “S´inicia en aquest període l´expansió del catalanisme polític, que fins llavors no havía tingut més que manifestacions breus i esporádiques”.
Como en el País Vasco, el regionalismo entonces, nacionalismo hoy, era inexistente, así se lamentaba, el fundador del PNV, Sabino Arana, de que nadie pensara como él “…encontrándonos sin un periódico amigo, ni una sociedad que persiga nuestros ideales, ni un miembro de corporaciones adicto a nuestras ideas…”.
Esta es la semana en que se debaten las enmiendas a los Presupuestos Generales del Estado, también para Castellón, sin embargo ninguna de las presentadas por nuestro grupo, ni las referidas a carreteras, al AVE o los cuarteles de guardia civil, serán aprobadas. Un pacto de socialistas y nacionalistas canarios y vascos lo impedirá.
Los Presupuestos que el Gobierno de Rodríguez Zapatero ha presentado contra Castellón nos dejan sin las autovías ni el AVE prometidos.
Hace bien Alberto Fabra en exigir compromisos adicionales para la llegada de Alta Velocidad Española –esta última palabra el ejecutivo la omite cuado llega a determinadas autonomías- pues hemos sido los únicos que han visto parar dos tramos de obras ya iniciados.
Zapatero, que aún no ha visitado la provincia en casi siete años como presidente, porque al igual que su Subdelgado provincial debe pensar que “en Castellón hay poco que ver y poco que hacer”, se irá de Moncloa sin haber puesto una sola traviesa del Ave ni haber iniciado un solo tramo de autovía.
Barcelona es una ciudad acogedora, monumental, abierta, de gente amable, cuya visita es siempre recomendable, todo está bien salvo la tropa socialista y nacionalista que los gobierna, capaz de convertir una saludable realidad plural en una acomplejada tribu aspirante a nación inventada.
He estado unos días en la ciudad condal y tomé el “Barcelona Bus Turistic”, transporte oficial dependiente del ayuntamiento, en cuyo audio escuché una serie de majaderías que en una ciudad normal supondría dimisiones.
El audio, es una grabación que escuchan dos millones de turistas al año, que desprevenidos, son picados por el escorpión separatista que, entre monumento y monumento, les habla de “identidad catalana, nación, país, fiesta nacional catalana, diada, derechos históricos, Franco…”, y crea en el pasajero desinformado una idea contraria a la realidad histórica.
En el bochornoso audio habla de la inexistente Corona Catalano-Aragonesa, cuando la realidad es que nunca hubo ni rey, ni corona catalana, sino “condados catalanes” que, junto a los reinos de Aragón, Valencia y Mallorca y otros dominios territoriales conformaron la Corona de Aragón, hasta que esta, encarnada en Fernando el Católico se unió a la Castellana en 1469 por matrimonio.
La bandera de la Corona de Aragón, las cuatro barras que lucen en su enseña las cuatro comunidades autónomas que la conformaron, ha sido también transformada en “bandera nacional catalana”.
Haber sido un reino o un condado no resta ni suma importancia, -Cataluña lo es sin necesidad de tergiversación alguna- pero falsificar la historia de forma constante manifiesta un enfermizo deseo separatista plenamente instaurado en el socialismo catalán y animado por Rodríguez Zapatero.
Hoy el Conde de Barcelona, heredero dinástico directo de aquellos señoríos, es el Rey Juan Carlos I, como hasta 1993 lo fue su padre Don Juan de Borbón.
Contra todo pronóstico los romanos no vinieron a la península a conquistar la Hispania Romana, sino que Hispania para el Barcelona Bus Turistic no existió y el verdadero propósito de los paisanos de Julio Cesar era fundar Barcino, Tarraco y Ampurias, tres ciudades catalanas.
Jueves, 31 de mayo
Carlos Ruiz Miguel
Juan Fernandez Krohn
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Manuel Molares do Val
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Antonio Cabrera
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina