El socialismo siempre termina igual sus etapas de gobierno en España; con el paro en el 20%, la deuda desbocada, los impuestos subiendo y Rubalcaba de portavoz.
El cambio estético dado por Zapatero a su gobierno no supone modificación alguna, ni giro en su política, de hecho, el mismo día en el que se anunció la remodelación se aprobaba parte del trámite de un presupuesto para 2011 que bate record en previsión de desempleados y deuda.
El errático presidente del gobierno no pudo ser más explícito, y la justificación de la crisis de su ejecutivo la resumía en "se va a explicar más”, "hay que fortalecer el discurso político”, es decir, que todo el cambio operado se quedará en palabras y no en hechos.
El final del felipismo y del zapaterismo –el 53% de sus votantes cree que Rubalcaba será el candidato- se parecen como dos gotas agua.
El día de la Fiesta Nacional, nadie abucheó a la bandera, ni al himno de España, fue a Zapatero, pero la lejanía en la que situaron a los espectadores, para mitigar la previsible protesta, les impedía escuchar la Marcha Real y el Himno a los Caídos, y eso hizo que la reprobación a Zapatero coincidiera con su interpretación.
Al final el socialismo fue víctima de sus actos, del “síndrome Moncloa”, y el deseo de poner sordina a la protesta solo logró aumentarla y que esta tuviera lugar en momentos improcedentes.
Al igual que los sindicalistas de UGT y CCOO, cuando gritaron “Zapatero dimisión” en la huelga general, o los funcionarios andaluces abucheando a Chávez mientras sonaban los himnos nacional y andaluz, los españoles no silban a sus propios símbolos, sino sencillamente a un gobierno en el que no creen.
Y eso no se para con ninguna ley, sino haciendo las cosas de manera distinta o convocando elecciones.
Las protestas irán a más, por las alarmantes cifras de paro y pobreza, y por la creciente sensación de engaño de todos los colectivos: jubilados, funcionarios, jóvenes parados, etc.
Aunque sorprenda la frialdad Zapatero con los 4.600.000 parados registrados, más de cinco millones reales, ciertamente es el único español que no ha hecho ajustes en su economía. Mantiene su alto nivel de gasto en Moncloa, a pesar de los padecimientos de sus presididos.
El gasto en personal del jefe del Gobierno, incluidos en el Ministerio de Presidencia, ascienden a más 28 millones de euros.
La insensibilidad de Zapatero se manifiesta con toda su crudeza cuando en el mismo texto presupuestario en el que anuncia para el próximo año la desaparición de 11.000 funcionarios del Estado, confirma que él mantendrá en Moncloa a los 192 asesores o personal de confianza política, cuya designación digital permite también su cese inmediato.
Pero el gasto en personal, con el que se mantiene una plantilla de hasta 633 trabajadores a su servicio para 2011, es solo una parte del dispendio que conserva Presidencia.
Así los "Gastos de Palacio" se mantienen en 355.000 euros, no se rebaja ni un céntimo, y se dejan prácticamente iguales los gastos protocolarios para el año próximo, en 559.000 euros, solo un 1% menos que el ejercicio actual. Lo de apretarse el cinturón es para otros, no para Moncloa.
Tengo la mejor opinión de los venezolanos, cubanos y bolivianos, también de sus países en general, pero la peor de sus tres presidentes socialistas.
El rodillazo en los genitales de Evo Morales a Daniel Cartagena, dirigente de la oposición, es la perfecta metáfora del comportamiento del socialismo hispano. El cándido presidente boliviano agrede, y el arbitro expulsa ¡al agredido!, y tras el partido los escoltas de Evo intentan detener al opositor, a quién además de apaleado y expulsado querían ver entre rejas.
Ahora se explica que el partido de Daniel Cartagena se llame Movimiento Sin Miedo, como para no tenérselo al candoroso Morales, a quién Zapatero le perdona millones de euros de deuda, y le dona, al menos 420 ambulancias, por la simpatía y el buen rollo que transmite Morales justo antes de darte un rodillazo en los cataplines o de expropiar empresas españolas.
Con todo Evo Morales, que nos previno a los europeos de que comer pollo producía calvicie y te convertía en homosexual, está lejos de alcanzar el socialismo real, el hereditario, el la Cuba de los Castro, que ha recibido recientemente el enésimo apoyo de sus correligionarias españolas Leire Pajín y Elena Valenciano. Una pena que la apretada agenda de nuestras revolucionarias de salón no les permitiera atender a la disidencia, a los demócratas allí represaliados.
Pero en esto de la amable sonrisa revolucionaria y el rodillazo en los cataplines opositores, el rey es Hugo Chávez, nuestro tercer aliado americano, el que tiene en su gobierno terroristas de ETA, el que les da formación criminal, el mismo que se burla de nuestra justicia y cuestiona el comportamiento de la policía española.
La falta de austeridad nos ha llevado a la más profunda de las crisis.
El Gobierno de la subida del IVA, del recorte del sueldo a los funcionarios, de la congelación de las pensiones, de la supresión de ayudas a la maternidad, de la paralización de las infraestructuras, de los 4.600.000 parados, de las 200.000 empresas cerradas, disfruta de 875 contratados eventuales, personal de confianza política.
No es posible, que las prestaciones bajen, se reduzcan o eliminen y los asesores gubernamentales crezcan.
Este gobierno propone austeridad para otros y ajustes del gasto a la carta, y en ese menú de recortes llamativamente no figura ni el propio gobierno ni su personal de confianza que alcanza en 2010 los 875 eventuales con un coste de 45 millones, un 23,7% que en el año 2007 cuando se inició la crisis.
La Administración General del Estado, titular, de más del 80% de la Deuda Pública de las 8.000 administraciones españolas y del 85% del Déficit Público del último año, la misma que emitirá 405 millones de euros de deuda pública al día en 2011, no es capaz de contener su gasto en el personal de confianza política.
Jueves, 31 de mayo
Carlos Ruiz Miguel
Juan Fernandez Krohn
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Manuel Molares do Val
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Antonio Cabrera
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina