La huida de la inversión extranjera en España, por lo cual nuestro país pasa del puesto 6 al 20 en la recepción de capital, es un claro exponente de votación con los pies, modelo económico expuesto por el geógrafo Charles Tiebout a mediados del pasado siglo.
Con mayor expresividad lo reflejaba una pintada en un aeropuerto hispanoamericano que decía: “El último en salir que apague la luz”, no digo el país, porque aunque siempre pensé que se escribió en Argentina, tanto Uruguay como Chile le disputan la paternidad.
Sea como fuere, el modelo de Migración de Tiebout, establecía la posibilidad de que los ciudadanos se movieran hacia lugares con mayores prestaciones públicas y menores impuestos.
Lo cual puede suponer dos corrientes de sentido distinto, que en España hoy serían; de entrada para los que buscan sanidad, educación y servicios sociales universales, públicos y gratuitos como los nuestros, y de salida, para los inversores que persiguen menores tributos y certidumbre en las políticas.
El modelo del economista Tiebout parte de la hipótesis de una movilidad perfecta, que nunca se llega a dar plenamente, y por eso originalmente habla de municipios y no de países, pero indudablemente tiene sus aplicaciones internacionales.
La migración hoy puede no ser de personas sino simplemente de capitales, y con el único coste de traslado de apretar un botón, por eso el comportamiento de Rodríguez Zapatero es especialmente grave:
En el foro del Fondo Monetario Internacional, sentado entre el primer ministro de la quebrada Grecia y la presidenta de la africana Liberia, Rodríguez Zapatero ha dado otra de sus clases magistrales.
Aquel que alardeaba de superar a Italia y Francia, ha sido adelantado este mes por Letonia, que era él único de los 27 países de la Unión Europea que tenía mayor tasa de paro que España. Hoy ya somos el último de los 27, nadie está por detrás en desempleo, y nuestro presidente sigue dando lecciones internacionales.
La pasada semana, mientras el ejecutivo socialista perpetraba su enésima rectificación económica, esta vez a cuenta de la prohibición parcial del endeudamiento municipal, conocimos que habíamos perdido 19 puestos en el ranking de productividad mundial, del 23º en 2004 al 42º actual y ya estamos por detrás de Polonia, Puerto Rico y Chipre.
Sin embargo y pese a las evidencias, nuestro iluminado presidente sigue dando lecciones de economía.
Con motivo de la supresión en Grecia de 679 municipios para reducir el gasto, país en el que solo habrá ayuntamientos de más de 10.000 habitantes, el debate se ha trasladado a España, y me preocupa el deseo imitador de algún economista español.
Estoy en contra de la desaparición forzada de los ayuntamientos pequeños de nuestro país, probablemente por motivos sentimentales, pues soy de pueblo, pero también por motivos económicos.
Es falso que los pequeños municipios eleven el gasto, la idea es lógica pero a mi juicio errada. De los 8.115 municipios existentes, más de 3.000 no tienen deuda y son todos ellos pequeños.
Creo en la agrupación de municipios, en la prestación conjunta de servicios y en la limitación del endeudamiento, y naturalmente no creo en un gobierno socialista que deroga parcialmente la Ley de Estabilidad Presupuestaria elevando techos de endeudamiento municipal, para luego tener que prohibirlo drásticamente, y corregirlo en hasta dos ocasiones más.
Desde las grandes ciudades se piensa en las pequeñas administraciones municipales como fuente de derroche, es al contrario, no conozco ningún estudio que avale esa creencia y mi experiencia personal me indica lo contrario.
Vivo en una comarca rural, el Alto Palancia en Castellón, de 27 municipios en la que no existe ningún coche oficial, la mayoría de alcaldes no cobran nada, no hay personal eventual o asesores, muchos, a pesar de la crisis, tienen dinero ahorrado en lugar de deudas, y comparten secretario-interventor o administrativos décadas antes de que llegaran Zapatero y su crisis al gobierno.
Jueves, 31 de mayo
Carlos Ruiz Miguel
Juan Fernandez Krohn
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Manuel Molares do Val
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Antonio Cabrera
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina