Sorprende que el calamitoso gobierno socialismo que nos ha llevado a los 4.166.000 parados oficiales –4.643.000 oficiosos- mantenga aún altas cotas de simpatía electoral.
Aunque la totalidad de las encuestas dan al Partido Popular vencedor en elecciones generales con una ventaja creciente, que pronto alcanzará los diez puntos, lo cierto es que Rodríguez Zapatero merece un castigo mayor en virtud del empobrecimiento nacional en el que nos ha situado.
La desventaja de combatir electoralmente al socialismo es el uso que este hace de fines y objetivos compartidos por la amplia mayoría de la sociedad y, aunque luego, en la práctica gubernamental, ni se alcanzan ni se acercan a ellos, muchos seguirán declarándose “socialistas” por la filosofía y los principios que subyace a tan catastrófica gestión.
El premio Nobel de Economía Friedrich A. Hayeck escribía en “Camino de Servidumbre” en 1944, y sigue hoy siendo válido, que el concepto de socialismo puede tan solo significar su parte idealizada, es decir, la búsqueda de la justicia social, mayor igualdad y seguridad, que son sus fines últimos, y presentarlos completamente desvinculados de su desastrosa ejecución.
Denunciaba Hayeck que sus loables objetivos aparecen desligados del método particular por el que se tratan de alcanzar, que van, desde el arrinconamiento de la iniciativa privada a la planificación económica.
Así, aún cuando la práctica de la política socialista logra lo contrario de lo prometido –aumento de la pobreza y crecimiento de las desigualdades, con González y con Zapatero- parte de sus utópicos seguidores piensa en los fines y no en sus resultados. Es el pensamiento progresista.
Solo así tiene explicación que, mientras Europa inició la recuperación hace meses, aquí encadenemos ocho subidas consecutivas del paro, con un aumento de 600.000 desempleados reales en un año –las cifras oficiales excluyen a los parados perceptores del PER, los que están en cursos, los de disponibilidad limitada o los incursos en EREs- y los apoyos sindicales y “artísticos” del gobierno no se resientan.
Zapatero pone, como ya hizo González, las pensiones en riesgo, con dos millones de bajas en la Seguridad Social, y un gobierno popular las volverá a salvar, sin embargo los conceptos de “igualdad”, “solidaridad” y “lucha contra la pobreza” seguirán patrimonializados por quienes los destruyen, nuestros desbordados gobernantes.
Es la distancia entre la teoría y la práctica. Zapatero es de los primeros, Mariano Rajoy será un presidente de los segundos, más eficaz y de resultados que de florituras lingüísticas y “buenismos”.
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Pues sí Xavier tienes gran parte de razón, a todos nos duele España, pero además los políticos tenemos la responsabilidad.
Mientras no se regenere la clase política de este país mediante listas abiertas y cambio del sistema electoral tendremos que soportar que desde Europa se rian de nosotros. Tenemos una imagen de república bananera. Francia, Inglaterra, Alemania e Italia se frotan las manos pq no somos competencia. Ellos cuentan con políticos patriotas, es decir, que defienden los intereses nacionales antes que robar a sus conciudadanos. Esto que padecemos viene de lejos, es un mal endémico. Tenemos un rey que no es español, o de una dinastía extranjera, y una clase política que enchufa a hijos, primos y amigos antes que procurarse a los mejores entre sus filas. Un sistema educativo deficiente, una justicia y un sistema económico al servicio de esta casta que se ríe de los borregos que le votan. España, mi España, me hace llorar y lamento no poder recitar con orgullo versos tan gloriosos como los ingleses recitan cuando hablan de su...MY ENGLAND, MY ENGLAND...
Jueves, 31 de mayo
Carlos Ruiz Miguel
Juan Fernandez Krohn
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Manuel Molares do Val
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Antonio Cabrera
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina