Cuando el ministro de Trabajo e Inmigración, Celestino Corbacho, afirma que nuestro sistema de pensiones está asegurado hasta 2030 y que solo a partir de 2023 entrará en déficit, falta a la verdad.
La vinculación entre pensión y empleo actual es tan íntima, que este año, 2010, y no 2023, el gobierno socialista podría romper la hucha de las pensiones, el fondo de reserva, nacido en 1997, con gobierno popular.
El hundimiento de nuestra economía es de tal envergadura, que hacer previsiones sobre el superávit o déficit de nuestro sistema de pensiones a un año vista es casi una temeridad.
Nunca se había conocido un año con 635.000 afiliados a la Seguridad Social perdidos, y el pasado enero fue el sexto mes consecutivo de caída, con 258.000 cotizantes menos.
Rodríguez Zapatero es un cortoplacista acreditado, sus reformas fiscales “con vocación de permanencia” no alcanzan el año de vida, como la deducción de los 400 euros y su Presupuesto para 2010 se modifica severamente en el primer mes de vigencia.
Por eso, cuando ahora se urge el cambio en nuestras pensiones, Zapatero no piensa en 2023 sino tan solo en acabar la legislatura con mensajes creíbles para que el pánico no haga presa en nuestros mayores.
Jueves, 31 de mayo
Carlos Ruiz Miguel
Juan Fernandez Krohn
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Manuel Molares do Val
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Antonio Cabrera
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina