Parte de nuestros actores y directores de cine quisieron premiar, la pasada semana, con motivo de su gala anual, con el Goya a Rodríguez Zapatero.
No dijeron si la distinción se la daban por los casi cinco millones de parados, las trescientas mil empresas cerradas o para celebrar que la única industria pujante en España es la armamentística, pero el presidente y su mujer lo recogieron jubilosos, y todos sonreían mucho.
Estaban felices, y no es para menos, mientras con el socialismo un millón doscientas mil familias españolas tienen a todos sus miembros en paro, las ayudas al cine este año superarán los 80 milloncillos de euros.
En Afganistán ya tenemos más militares españoles de los hubo en Irak, y ayer las tropas de la OTAN, lamentablemente, por un error acabaron con la vida de 27 civiles, el silencio de los artistas de la ceja hoy, contrasta con su hiperactividad pasada.
Algunos a José María Aznar le insultan, llamándole criminal de guerra, por nuestra participación tras la guerra de Irak en aquél país hace ya seis años, y sin embargo las actuales acciones, claramente “de guerra” junto a los mismos aliados en Afganistán se soslayan sectariamente.
Con todo, el Goya entregado a Zapatero, no ha sido ni por su excelente gestión económica, ni por el creciente peso internacional con la Presidencia Europea de turno, ha debido ser por la creciente fractura entre españoles que se ha generado con su presidencia.
Cuando el ministro de Trabajo e Inmigración, Celestino Corbacho, afirma que nuestro sistema de pensiones está asegurado hasta 2030 y que solo a partir de 2023 entrará en déficit, falta a la verdad.
La vinculación entre pensión y empleo actual es tan íntima, que este año, 2010, y no 2023, el gobierno socialista podría romper la hucha de las pensiones, el fondo de reserva, nacido en 1997, con gobierno popular.
El hundimiento de nuestra economía es de tal envergadura, que hacer previsiones sobre el superávit o déficit de nuestro sistema de pensiones a un año vista es casi una temeridad.
Nunca se había conocido un año con 635.000 afiliados a la Seguridad Social perdidos, y el pasado enero fue el sexto mes consecutivo de caída, con 258.000 cotizantes menos.
Rodríguez Zapatero es un cortoplacista acreditado, sus reformas fiscales “con vocación de permanencia” no alcanzan el año de vida, como la deducción de los 400 euros y su Presupuesto para 2010 se modifica severamente en el primer mes de vigencia.
Por eso, cuando ahora se urge el cambio en nuestras pensiones, Zapatero no piensa en 2023 sino tan solo en acabar la legislatura con mensajes creíbles para que el pánico no haga presa en nuestros mayores.
En España todo lo que toca el gobierno, incluida la gestión de la dependencia, lo arruina.
Con excepción de la venta de armas, que creció el primer semestre de 2009 un 64%, todo lo demás se torna ruinoso en manos del ejecutivo socialista.
Lo cual no deja de ser llamativo, para aquellos que accedieron al gobierno tras la pancarta del “No a la guerra” y que acaban de enviar a Líbano a la Legión, que solo sepan administrar con éxito la industria armamentística nacional, algo es algo.
Pero volviendo a quienes más lo necesitan, las personas mayores y aquellas con discapacidad que tienen limitada su autonomía y llamamos dependientes, sufren hoy el fracaso del no nacido sistema nacional de dependencia.
Así, cuando comienza el cuarto año de vigencia de la Ley, que debía atender a este colectivo, 523.000 continúan en lista de espera y docenas de miles han fallecido antes de ser atendidos.
Todo ello en un año en el IVA para la prestación de servicios y asistencia social va a subir del 7% al 8%, y el presupuesto del ejecutivo central para la dependencia ha caído casi un 20%.
Jueves, 16 de febrero
Francisco Rubiales
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Juan Fernandez Krohn
Antonio Javier Vicente Gil
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel
Pedro Fernández Barbadillo
Rufino Soriano Tena
Enrique Zubiaga
Vicente A. C. M.
Raúl González Zorrilla