Fue mi primer maratón y valió la pena, llegué el 1.058, pero llegué, mi objetivo era sobrevivir y lo hice. En entrenamientos había llegado a los 30 kilómetros y, por tanto, correr 42 es siempre un riesgo en el que nunca sabes lo que te vas a encontrar.
Felizmente no tropecé con el famoso muro que aparece en el kilómetro 30 pero sí con una creciente rampa a partir del 32 que devino en verdadera pared entre el 38 y 42.
Tuve la fortuna de ir en buena compañía hasta más allá de los treinta, amigos de Navajas y Soneja –Javier, Vicente, Pepe y Alvaro- hicieron entretenidas las primeras dos horas y media de carrera, pero tal y como se agotan las fuerzas, unos se quedan atrás y otros se van delante, y por únicas amigas quedan tus zapatillas, con las que te has comer en solitario los kilómetros más largos, los que nunca se acaban.
La maratón de Castellón se consagrará como una de las grandes del calendario nacional por varios motivos.
La importancia de España y su gobierno ha venido a menos hasta el punto de convertirse en completamente insignificante.
Buena prueba de nuestra irrelevancia internacional la dan dos hechos recientes.
El primero, que en Marruecos sus ciudadanos, animados por el su gobierno –allí nada ocurre de otra manera-, organizan manifestaciones contra la prensa libre española y contra el Partido Popular, sí contra la oposición política del país vecino, no pierden el tiempo contra un gobierno irrelevante.
Ante Marruecos, el socialismo gobernante, ha abandonado a los saharauis, en su enésima impostura, y la monarquía alauí, responde a la cobardía de Zapatero anunciando cortes de agua en Ceuta y Melilla y nuevas manifestaciones anexionistas. Roma no paga traidores.
El segundo hecho internacional que prueba la inexistencia gubernamental es la intervención tácita que vivimos. Nos han expropiado la política económica desde la Unión Europea por incapacidad manifiesta de autogestión.
Íbamos a cambiar el mundo, con presidencias planetarias y con alianzas entre civilizaciones reñidas durante milenios y que ZP iba a apañar en una legislatura –lo del Sahara anunció que lo arreglaba en seis meses-, y nos hemos quedado en nada, en meros observadores de cómo otros gestionan nuestros intereses y deciden si el recorte se lo aplican a nuestros padres o a nuestros hijos.
Pero nuestra insignificancia internacional es solo el reflejo tardío de la incoherencia y la inoperancia interior.
España vive en estado de alarma, tras 32 años de Constitución Española, el gobierno ha hecho uso de esta excepción que permite limitar la circulación de personas, requisar temporalmente bienes y otras medidas extraordinarias.
Para eso esta el artículo 116 de nuestra dañada Constitución, para utilizarlo justificadamente -cosa más que dudosa en la ampliación-, una pena que hasta llegar a ese precepto, el gobierno que dirige Rubalcaba, no haya reparado en la existencia de muchos otros que se han vulnerado sistemáticamente en estas dos legislaturas.
Una lástima también, que el ejecutivo socialista eche mano de nuestra norma máxima solo cuando estamos con el agua al cuello, y hasta entonces busque formulas para “sortear” las sentencias del Tribunal Constitucional que le recuerdan cuan lejos de su texto se han situado en este tiempo.
Algo falla, cuando quien pide respeto a la Constitución suele ser la oposición política y no el gobierno, algo no va bien cuando quien recurre ante el Tribunal Constitucional pidiendo respecto a Carta Magna es el Partido Popular y no el ejecutivo.
Solo la más conocida de las sentencias a recursos de inconstitucionalidad de la oposición, la referida al Estatut, declaraba que quince de sus artículos estaban fuera de la Constitución y otros 35 debían ser reinterpretados.
Cualquier resultado electoral se presta a múltiples interpretaciones, creo humildemente que al menos se extraen cinco consecuencias de las elecciones catalanas:
1. Se asienta una elevada abstención, y un creciente desinterés.
Al 40% de abstención hay que agregar un 4% de aquellos que han ido votar en blanco o nulo, lo que suma 2.210.000 catalanes, casi el doble de los 1.198.000 que votó por CIU.
2. Hay una progresiva atomización de la representación política en Cataluña.
Mientras en el conjunto nacional los dos principales partidos PSOE y PP suman el 84% de los votos, en la comunidad catalana alcanzan el 57%.
Hay tantos grupos parlamentarios allí como en el Congreso de los Diputados, que representa a una población seis veces superior.
Siempre tuve la fundada sospecha pero, ahora, tengo la certeza: Sísifo era del PSOE.
Forzado a repetir interminablemente una tarea inútil, Sísifo tenía que empujar una roca colina arriba hasta que esta caía ladera abajo para nuevamente realizar la misma tarea.
Sísifo fu condenado, como Rodríguez Zapatero, por creerse más listo que los dioses. Aquél engañó a Plutón para regresar del infierno al mundo de los vivos, y este hizo lo propio con funcionarios, jubilados, madres y personas dependientes, a quienes prometió un mundo feliz justo antes de perpetrar el mayor recorte social de nuestra historia.
El socialismo español también repite miméticamente su fatal comportamiento, pone a las pensiones en riesgo, el desempleo supera el 20%, deuda estratosférica, impuestos subiendo por las nubes, Rubalcaba de portavoz y debilidad política interior y exterior.
El gobierno acaba de confirmar que ha llegado el déficit a la Seguridad Social, y que ya no habrá aportación a la hucha de las pensiones creada por Aznar en 1997.
El problema no son los funcionarios sino quienes los dirigen, los políticos. Somos nosotros quienes lo hacemos bien, mal o muy mal –en el caso del ejecutivo socialista-, y ellos quienes dan la cara.
España tiene un problema estructural de duplicidad competencial, y otro coyuntural, el de un gobierno que toma decisiones equivocadas, que ha generado una situación de alarmante despilfarro, de la cual, los tres millones de empleados públicos españoles, no son culpables sino víctimas.
En una reciente entrevista en El País, Rodríguez Zapatero afirmaba que el salario de los empleados públicos “no es un derecho social” y por tanto su reducción media del 5% no suponía un recorte social, como sí lo era, la supresión del cheque bebé o la congelación de las pensiones.
En España solo es un derecho social aquello que Zapatero desea, y los salarios, como el empleo de los casi millones de parados, ha dejado de ser un derecho para ser no se sabe qué.
El salario medio de los empleados públicos españoles es de 1.300 euros, este no es, naturalmente, el problema, sino el crecimiento ilimitado de eventuales, personal laboral, organismos y otros entes públicos. Solo en la última legislatura se han creado 303.000 empleos públicos más mientras en el sector privado las empresas cerraban a miles y los parados nuevos eran dos millones y medio.
El socialismo gobernante ha abdicado de su competencia exclusiva del control de las plantillas y ha ido a lo fácil, a los sueldos, medida que, de los 27 países de la Unión, solo han adoptado Irlanda, Grecia y Rumania.
“El 19 de juliol se m`avisà per telèfon que Barcelona estava en mans de la FAI –anarquistas- que les esglésies cremavem i que la meua casa havia estat ocupada. Molts homes de la Lliga foren assassinats…Comença la guerra civil”. Era julio de 1936 y así concluye “Memòries” el libro autobiográfico de Francesc Cambó, uno de los padres del catalanismo político y figura destacada del primer tercio del pasado siglo.
Fundador de la Lliga Regionalista en 1901, después Lliga Catalana, y, a pesar, de haber sido el político más destacado de principios del pasado siglo en aquella tierra, su figura ha sido poco reivindicada.
Seguramente el apoyo financiero al bando de Franco durante la Guerra Civil incomoda a quienes a quienes debieran sacar lustre a este personaje fundamental para acercarse a la España de inicios del siglo XX.
El párrafo inicial, con su vivienda asaltada y tras haber escuchado el "morí Cambó" en boca de parte de la izquierda catalana, si no justificativo sí puede ser explicativo del comportamiento de muchos españoles católicos y conservadores, como lo era Cambó, que, aún siendo beligerantemenete contrarios a las dictaduras, lo eran mucho más a los desordenes sociales.
Quizás lo más destacable del que fuera abogado, empresario y mecenas artístico es que llegó a transformar un sentimiento patriótico catalán minoritario en un movimiento político mayoritario en Cataluña. Con sus propias palabras “S´inicia en aquest període l´expansió del catalanisme polític, que fins llavors no havía tingut més que manifestacions breus i esporádiques”.
Como en el País Vasco, el regionalismo entonces, nacionalismo hoy, era inexistente, así se lamentaba, el fundador del PNV, Sabino Arana, de que nadie pensara como él “…encontrándonos sin un periódico amigo, ni una sociedad que persiga nuestros ideales, ni un miembro de corporaciones adicto a nuestras ideas…”.
Esta es la semana en que se debaten las enmiendas a los Presupuestos Generales del Estado, también para Castellón, sin embargo ninguna de las presentadas por nuestro grupo, ni las referidas a carreteras, al AVE o los cuarteles de guardia civil, serán aprobadas. Un pacto de socialistas y nacionalistas canarios y vascos lo impedirá.
Los Presupuestos que el Gobierno de Rodríguez Zapatero ha presentado contra Castellón nos dejan sin las autovías ni el AVE prometidos.
Hace bien Alberto Fabra en exigir compromisos adicionales para la llegada de Alta Velocidad Española –esta última palabra el ejecutivo la omite cuado llega a determinadas autonomías- pues hemos sido los únicos que han visto parar dos tramos de obras ya iniciados.
Zapatero, que aún no ha visitado la provincia en casi siete años como presidente, porque al igual que su Subdelgado provincial debe pensar que “en Castellón hay poco que ver y poco que hacer”, se irá de Moncloa sin haber puesto una sola traviesa del Ave ni haber iniciado un solo tramo de autovía.
Barcelona es una ciudad acogedora, monumental, abierta, de gente amable, cuya visita es siempre recomendable, todo está bien salvo la tropa socialista y nacionalista que los gobierna, capaz de convertir una saludable realidad plural en una acomplejada tribu aspirante a nación inventada.
He estado unos días en la ciudad condal y tomé el “Barcelona Bus Turistic”, transporte oficial dependiente del ayuntamiento, en cuyo audio escuché una serie de majaderías que en una ciudad normal supondría dimisiones.
El audio, es una grabación que escuchan dos millones de turistas al año, que desprevenidos, son picados por el escorpión separatista que, entre monumento y monumento, les habla de “identidad catalana, nación, país, fiesta nacional catalana, diada, derechos históricos, Franco…”, y crea en el pasajero desinformado una idea contraria a la realidad histórica.
En el bochornoso audio habla de la inexistente Corona Catalano-Aragonesa, cuando la realidad es que nunca hubo ni rey, ni corona catalana, sino “condados catalanes” que, junto a los reinos de Aragón, Valencia y Mallorca y otros dominios territoriales conformaron la Corona de Aragón, hasta que esta, encarnada en Fernando el Católico se unió a la Castellana en 1469 por matrimonio.
La bandera de la Corona de Aragón, las cuatro barras que lucen en su enseña las cuatro comunidades autónomas que la conformaron, ha sido también transformada en “bandera nacional catalana”.
Haber sido un reino o un condado no resta ni suma importancia, -Cataluña lo es sin necesidad de tergiversación alguna- pero falsificar la historia de forma constante manifiesta un enfermizo deseo separatista plenamente instaurado en el socialismo catalán y animado por Rodríguez Zapatero.
Hoy el Conde de Barcelona, heredero dinástico directo de aquellos señoríos, es el Rey Juan Carlos I, como hasta 1993 lo fue su padre Don Juan de Borbón.
Contra todo pronóstico los romanos no vinieron a la península a conquistar la Hispania Romana, sino que Hispania para el Barcelona Bus Turistic no existió y el verdadero propósito de los paisanos de Julio Cesar era fundar Barcino, Tarraco y Ampurias, tres ciudades catalanas.
El socialismo siempre termina igual sus etapas de gobierno en España; con el paro en el 20%, la deuda desbocada, los impuestos subiendo y Rubalcaba de portavoz.
El cambio estético dado por Zapatero a su gobierno no supone modificación alguna, ni giro en su política, de hecho, el mismo día en el que se anunció la remodelación se aprobaba parte del trámite de un presupuesto para 2011 que bate record en previsión de desempleados y deuda.
El errático presidente del gobierno no pudo ser más explícito, y la justificación de la crisis de su ejecutivo la resumía en "se va a explicar más”, "hay que fortalecer el discurso político”, es decir, que todo el cambio operado se quedará en palabras y no en hechos.
El final del felipismo y del zapaterismo –el 53% de sus votantes cree que Rubalcaba será el candidato- se parecen como dos gotas agua.
El día de la Fiesta Nacional, nadie abucheó a la bandera, ni al himno de España, fue a Zapatero, pero la lejanía en la que situaron a los espectadores, para mitigar la previsible protesta, les impedía escuchar la Marcha Real y el Himno a los Caídos, y eso hizo que la reprobación a Zapatero coincidiera con su interpretación.
Al final el socialismo fue víctima de sus actos, del “síndrome Moncloa”, y el deseo de poner sordina a la protesta solo logró aumentarla y que esta tuviera lugar en momentos improcedentes.
Al igual que los sindicalistas de UGT y CCOO, cuando gritaron “Zapatero dimisión” en la huelga general, o los funcionarios andaluces abucheando a Chávez mientras sonaban los himnos nacional y andaluz, los españoles no silban a sus propios símbolos, sino sencillamente a un gobierno en el que no creen.
Y eso no se para con ninguna ley, sino haciendo las cosas de manera distinta o convocando elecciones.
Las protestas irán a más, por las alarmantes cifras de paro y pobreza, y por la creciente sensación de engaño de todos los colectivos: jubilados, funcionarios, jóvenes parados, etc.
Aunque sorprenda la frialdad Zapatero con los 4.600.000 parados registrados, más de cinco millones reales, ciertamente es el único español que no ha hecho ajustes en su economía. Mantiene su alto nivel de gasto en Moncloa, a pesar de los padecimientos de sus presididos.
El gasto en personal del jefe del Gobierno, incluidos en el Ministerio de Presidencia, ascienden a más 28 millones de euros.
La insensibilidad de Zapatero se manifiesta con toda su crudeza cuando en el mismo texto presupuestario en el que anuncia para el próximo año la desaparición de 11.000 funcionarios del Estado, confirma que él mantendrá en Moncloa a los 192 asesores o personal de confianza política, cuya designación digital permite también su cese inmediato.
Pero el gasto en personal, con el que se mantiene una plantilla de hasta 633 trabajadores a su servicio para 2011, es solo una parte del dispendio que conserva Presidencia.
Así los "Gastos de Palacio" se mantienen en 355.000 euros, no se rebaja ni un céntimo, y se dejan prácticamente iguales los gastos protocolarios para el año próximo, en 559.000 euros, solo un 1% menos que el ejercicio actual. Lo de apretarse el cinturón es para otros, no para Moncloa.
Tengo la mejor opinión de los venezolanos, cubanos y bolivianos, también de sus países en general, pero la peor de sus tres presidentes socialistas.
El rodillazo en los genitales de Evo Morales a Daniel Cartagena, dirigente de la oposición, es la perfecta metáfora del comportamiento del socialismo hispano. El cándido presidente boliviano agrede, y el arbitro expulsa ¡al agredido!, y tras el partido los escoltas de Evo intentan detener al opositor, a quién además de apaleado y expulsado querían ver entre rejas.
Ahora se explica que el partido de Daniel Cartagena se llame Movimiento Sin Miedo, como para no tenérselo al candoroso Morales, a quién Zapatero le perdona millones de euros de deuda, y le dona, al menos 420 ambulancias, por la simpatía y el buen rollo que transmite Morales justo antes de darte un rodillazo en los cataplines o de expropiar empresas españolas.
Con todo Evo Morales, que nos previno a los europeos de que comer pollo producía calvicie y te convertía en homosexual, está lejos de alcanzar el socialismo real, el hereditario, el la Cuba de los Castro, que ha recibido recientemente el enésimo apoyo de sus correligionarias españolas Leire Pajín y Elena Valenciano. Una pena que la apretada agenda de nuestras revolucionarias de salón no les permitiera atender a la disidencia, a los demócratas allí represaliados.
Pero en esto de la amable sonrisa revolucionaria y el rodillazo en los cataplines opositores, el rey es Hugo Chávez, nuestro tercer aliado americano, el que tiene en su gobierno terroristas de ETA, el que les da formación criminal, el mismo que se burla de nuestra justicia y cuestiona el comportamiento de la policía española.
La falta de austeridad nos ha llevado a la más profunda de las crisis.
El Gobierno de la subida del IVA, del recorte del sueldo a los funcionarios, de la congelación de las pensiones, de la supresión de ayudas a la maternidad, de la paralización de las infraestructuras, de los 4.600.000 parados, de las 200.000 empresas cerradas, disfruta de 875 contratados eventuales, personal de confianza política.
No es posible, que las prestaciones bajen, se reduzcan o eliminen y los asesores gubernamentales crezcan.
Este gobierno propone austeridad para otros y ajustes del gasto a la carta, y en ese menú de recortes llamativamente no figura ni el propio gobierno ni su personal de confianza que alcanza en 2010 los 875 eventuales con un coste de 45 millones, un 23,7% que en el año 2007 cuando se inició la crisis.
La Administración General del Estado, titular, de más del 80% de la Deuda Pública de las 8.000 administraciones españolas y del 85% del Déficit Público del último año, la misma que emitirá 405 millones de euros de deuda pública al día en 2011, no es capaz de contener su gasto en el personal de confianza política.
La huida de la inversión extranjera en España, por lo cual nuestro país pasa del puesto 6 al 20 en la recepción de capital, es un claro exponente de votación con los pies, modelo económico expuesto por el geógrafo Charles Tiebout a mediados del pasado siglo.
Con mayor expresividad lo reflejaba una pintada en un aeropuerto hispanoamericano que decía: “El último en salir que apague la luz”, no digo el país, porque aunque siempre pensé que se escribió en Argentina, tanto Uruguay como Chile le disputan la paternidad.
Sea como fuere, el modelo de Migración de Tiebout, establecía la posibilidad de que los ciudadanos se movieran hacia lugares con mayores prestaciones públicas y menores impuestos.
Lo cual puede suponer dos corrientes de sentido distinto, que en España hoy serían; de entrada para los que buscan sanidad, educación y servicios sociales universales, públicos y gratuitos como los nuestros, y de salida, para los inversores que persiguen menores tributos y certidumbre en las políticas.
El modelo del economista Tiebout parte de la hipótesis de una movilidad perfecta, que nunca se llega a dar plenamente, y por eso originalmente habla de municipios y no de países, pero indudablemente tiene sus aplicaciones internacionales.
La migración hoy puede no ser de personas sino simplemente de capitales, y con el único coste de traslado de apretar un botón, por eso el comportamiento de Rodríguez Zapatero es especialmente grave:
En el foro del Fondo Monetario Internacional, sentado entre el primer ministro de la quebrada Grecia y la presidenta de la africana Liberia, Rodríguez Zapatero ha dado otra de sus clases magistrales.
Aquel que alardeaba de superar a Italia y Francia, ha sido adelantado este mes por Letonia, que era él único de los 27 países de la Unión Europea que tenía mayor tasa de paro que España. Hoy ya somos el último de los 27, nadie está por detrás en desempleo, y nuestro presidente sigue dando lecciones internacionales.
La pasada semana, mientras el ejecutivo socialista perpetraba su enésima rectificación económica, esta vez a cuenta de la prohibición parcial del endeudamiento municipal, conocimos que habíamos perdido 19 puestos en el ranking de productividad mundial, del 23º en 2004 al 42º actual y ya estamos por detrás de Polonia, Puerto Rico y Chipre.
Sin embargo y pese a las evidencias, nuestro iluminado presidente sigue dando lecciones de economía.
Con motivo de la supresión en Grecia de 679 municipios para reducir el gasto, país en el que solo habrá ayuntamientos de más de 10.000 habitantes, el debate se ha trasladado a España, y me preocupa el deseo imitador de algún economista español.
Estoy en contra de la desaparición forzada de los ayuntamientos pequeños de nuestro país, probablemente por motivos sentimentales, pues soy de pueblo, pero también por motivos económicos.
Es falso que los pequeños municipios eleven el gasto, la idea es lógica pero a mi juicio errada. De los 8.115 municipios existentes, más de 3.000 no tienen deuda y son todos ellos pequeños.
Creo en la agrupación de municipios, en la prestación conjunta de servicios y en la limitación del endeudamiento, y naturalmente no creo en un gobierno socialista que deroga parcialmente la Ley de Estabilidad Presupuestaria elevando techos de endeudamiento municipal, para luego tener que prohibirlo drásticamente, y corregirlo en hasta dos ocasiones más.
Desde las grandes ciudades se piensa en las pequeñas administraciones municipales como fuente de derroche, es al contrario, no conozco ningún estudio que avale esa creencia y mi experiencia personal me indica lo contrario.
Vivo en una comarca rural, el Alto Palancia en Castellón, de 27 municipios en la que no existe ningún coche oficial, la mayoría de alcaldes no cobran nada, no hay personal eventual o asesores, muchos, a pesar de la crisis, tienen dinero ahorrado en lugar de deudas, y comparten secretario-interventor o administrativos décadas antes de que llegaran Zapatero y su crisis al gobierno.
Cuando Zapatero viaja a China y exhibe la Copa del Mundo de Fútbol, como podría mostrar otros innumerables méritos deportivos, surge una inmediata reflexión. Si España tiene algunos de los mejores deportistas del mundo en tenis, ciclismo o futbol ¿por qué no puede aspirar a disfrutar de los mayores niveles de bienestar?
Si nuestros pilotos, de coches o motos, o los jugadores de baloncesto lideran las clasificaciones mundiales ¿por qué somos los últimos a la hora de generar empleo?
Quizás la respuesta esté en que los políticos –entre los que me incluyo- no tenemos la calidad ni la capacidad de nuestros deportistas, pero más propiamente habría que hablar de gobernantes actuales y no de políticos en general, porque nuestro país ha sido capaz de lo mejor, generando cinco millones de empleos entre 1996 y 2004, y lo peor, hoy solo Letonia tiene una tasa de paro superior a la nuestra entre los 27 países de la Unión Europea, cambiando dirigentes y políticas.
Para encontrar un Alberto Contador, muchos chavales han de montar en bicicleta, para meter goles como David Villa multitud han de darle al balón sin tanto éxito y para correr como Marta Domínguez, Natalia Rodríguez o Nuria Fernández –medallistas en los europeos de atletismo- miles de niñas han de entrenar diariamente.
Cuando hablamos de la economía de un país ocurre lo mismo, para que aparezca un Amancio Ortega, cuyo grupo Inditex ya tiene 4.700 tiendas en 76 países, muchos emprendedores, fontaneros, electricistas, o constructores, han de abrir sus puertas y, lamentablemente, en los dos últimos años han las han cerrado más de 200.000, -el diario El País lo eleva a un millón-.
Todos los activos disponibles de nuestra nación deben ponerse en marcha y hacerlo de la manera adecuada. Eso supone hablar de personas paradas que ahora no encuentran empleo, pero también de agua derrochada por insolidaridad, de energía eléctrica sin generar por complejos desfasados, de impuestos excesivos que desalientan la creatividad y de derroche de las administraciones que absorben el crédito bancario que debiera llegar a particulares.
A perro flaco todo son pulgas, o lo que es igual, con la actual perdida de prestigio de nuestro gobierno todo el mundo se atreve con nosotros.
Nadie parece haberse enterado de que lideramos la costosa Alianza de Civilizaciones.
Ayer Gibraltar, hoy Mellilla y Ceuta, mañana…
Gibraltar crece, ganándole metros al mar y lo que fue un peñón, que junto a Menorca cayó en manos inglesas, pronto tendrá una nueva urbanización de lujo en lo que siempre fue territorio español.
No contentos con hostigar a la Guardia Civil en su lucha contra el narcotráfico, en un nuevo desafío, las autoridades gibraltareñas llevan a cabo desproporcionadas actuaciones que inevitablemente repercuten en la costa española.
Cuando nuestro Ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos viajó a Gibraltar, en el enésimo error gubernamental, para darle la entidad de Estado a lo que siempre será una colonia británica, debió pensar en que pronto sacarían pecho ante nuestra tibieza.
Y mientras el Peñón, ocupado ilegítimamente en 1704 y afianzado por Gran Bretaña con el Tratado de Utrech en 1713, crece, los terrenos neutrales en torno a Melilla y Ceuta han sido ocupados por marroquíes con la complacencia de su gobierno y ante la desidia del nuestro.
Los marroquíes bloquean la entrada de fruta, verdura y pescado a Melilla mientras exportan sus productos a la Unión Europea, a costa de los nuestros, con la mayor de las facilidades.
En España residían, el pasado año, 710.000 marroquíes, el dinero que envían a su país es una de las principales fuentes de ingresos exteriores, y sin embargo su gobierno no es capaz de limitar, ni los boicots de productos en la frontera, ni los insultos y las acciones contra nuestro país y su policía.
Esta es una situación difícilmente comprensible en otro país occidental.
Todos se atreven con Zapatero, su debilidad en lo económico y su tibieza en la política exterior e interior, es aprovechada por todos, dentro, por el separatismo, y fuera por los vecinos.
Zapatero, indolente él, no actuará frente a Marruecos, como con la crisis económica dejará que el problema crezca, hasta que las consecuencias las paguemos todos.
La siembra del odio a lo común ha cosechado un nuevo éxito; el Parlamento Catalán, o mejor, 68 de los 125 diputados autonómicos catalanes han decidido ignorar su historia, renunciando a una tradición catalana de más de cinco siglos y que llegó a contar con tres plazas de toros abiertas en la ciudad de Barcelona, para prohibir los toros.
Es una lesión más que socialistas y nacionalistas se autoinfligen en Cataluña, piensan que así perjudican al resto de España pero el daño solo se lo hacen a sus vecinos, a los cien mil catalanes que asistían a las corridas, y los siete millones que tenía derecho a hacerlo, lo cual para mí, como patriota, no es menos doloroso.
De la misma manera que no habrá toros, pronto dejarán de verse películas en castellano en los cines, como respuesta de las productoras a la imposición política de cuotas lingüísticas, ya no se elije lengua en los colegios, con el consiguiente aumento del fracaso escolar entre los castellanohablantes, se sanciona por no rotular en catalán y a los niños de las escuelas de verano dependientes del gobierno de Montilla se les prohíbe ver a la selección nacional.
Cataluña pierde libertades, Cataluña se empobrece.
En 2009, cuando el Estatut se ejecutó sin límite constitucional, esta autonomía fue la 13 de las 17 de España en crecimiento de renta.
Cada nueva barrera, comercial, lingüística o cultural, como es el caso taurino, supone un empobrecimiento moral, pero también económico, que es más fácilmente cuantificable.
La pregunta no tiene respuesta única, sus militantes tampoco lo saben, y dependerá del territorio o sensibilidad del socialista al que se le pregunte para obtener una respuesta distinta, y cada vez más distante.
Que la mayoría de socialistas catalanes está a favor de un referéndum por de la independencia de su autonomía ya no es una sospecha sino un dato demoscópico, y que este, es un viraje reciente también es otro dato.
Si sobre a dónde van los socialistas pueden hacerse quinielas múltiples, en lo que no debiera existir discrepancias es sobre de donde vienen, y que ese origen, el de toda la izquierda nacional, es profundamente español.
El socialismo, durante la II República, periodo tan añorado por Rodríguez Zapatero como, al parecer, ignorado, escribía en el editorial de su publicación orgánica:
“Al proletariado catalán le tienen sin cuidado la autonomía, la independencia y todas esas garambainas que hoy esgrime la burguesía con una picardía capitalista admirable. Para los trabajadores catalanes, como para los trabajadores de todo el mundo, lo esencial no es crear nuevas fronteras, sino borrar las existentes” El Socialista (7/7/1931).
A finales de ese mismo año un nuevo editorial de El Socialista sentenciaba: “Todos los nacionalismos son reaccionarios, aunque se disfracen de un ropaje liberal y democrático. Y no solo son reaccionarios, son al mismo tiempo perturbadores”.
Ver la bandera catalana en Madrid, llevada por jugadores de la selección nacional, manifiesta la verdadera naturaleza plural de nuestro de país.
La selección nacional nos ha demostrado a todos que unidos se llega más lejos, sin distinción de territorios, sin la quiebra de nuestros vínculos, somos capaces de llegar a lo más alto, y hemos llegado, al menos en lo deportivo.
Y si España puede ser así, ¿por qué manifestaciones independentistas, con agresiones, en Cataluña? ¿Por qué en Pamplona se apuñala a un joven vestido con la camiseta de España? ¿Por qué los separatistas vascos cortan la luz en Baracaldo para que no se pueda ver el partido de la final?
No tiene una única respuesta, pero el nacionalismo tan solo se puede “conllevar” como decía Ortega y Gasset, si cedes lo haces crecer.
Es un error monumental, el de Montilla y Zapatero, que ahora estudian como desacatar la sentencia del Tribunal Constitucional, intentar complacer al nacionalismo que es por naturaleza insaciable, y persigue siempre, a través de la exaltación de la diferencia, real o inventada, conseguir crear un Estado homogéneo poblado de adeptos a su causa.
De la manifestación del pasado sábado, lo importante no es si hubo un millón de personas o 56.000, como afirma la agencia EFE, lo decisivo, es, que un acto de estética y gritos separatistas, estuviese encabezado por los socialistas que gobiernan España, son estas actitudes las han favorecido el crecimiento del independentismo en Cataluña.
Este sentimiento separatista es relativamente nuevo, y puede parecer milagroso, pero una ideología inventada hace solo cien años puede pasar de inexistente a hegemónica si no se la combate ideológicamente.
Decía Sabino Arana, fundador del PNV, e inventor de la Ikurriña, “Cataluña es, pues, española por su origen, por su naturaleza política, por su raza, por su lengua, por su carácter, por sus costumbres. Si hay diferencias antropológicas, de carácter y de costumbres entre los catalanes y los demás españoles, no son mayores diferencias que las existen entre los hijos de unos mismos padres.”
Hablamos de crisis económica nacional y hay gran motivo para ello, sin embargo la crisis institucional y territorial que afecta a España es más grave que la económica y tiene más compleja solución.
En 1996 la situación económica era incluso peor que la actual en algunos extremos y con un gobierno popular se resolvió en solo dos años, el agravante actual es Rodríguez Zapatero, pero en uno o dos años de gobierno de Mariano Rajoy retomaríamos el vuelo.
La tasa de parados entonces, en 1996 año de la primera victoria popular, era del 21%, ahora lo es del 20%, la deuda pública era superior aunque ahora crece a un ritmo extraordinario y no hay manera de controlarla.
De los 27 países de la UE, junto a España, tan solo, Irlanda, Grecia y Rumania han recortado el sueldo a sus empelados públicos.
Ellos pagan los errores de un ejecutivo socialista que ha permitido que solo en los dos años de la presente legislatura el empleo público crezca en 215.200 mientras el número de parados lo hacía en 2.438.500. En este mismo tiempo nuestros vecinos han reducido 100.000 empleos públicos en Francia y 73.000 en Portugal.
Por ello el PSOE ha sufrido ya su primera huelga en la Función Pública y ahora se anuncia una General aplazada, con la gran diferencia de que el Partido Popular no se suma a ninguna de ellas, aunque tengan razón los trabajadores, parar un país no resuelve el problema, a pesar de que los socialistas fueron los auténticos organizadores de la que se hizo al gobierno popular en 2002, en plena Presidencia Española de la Unión y en el día anterior a la reunión de presidentes de Sevilla.
Las medidas de bajada salarial a los empleados públicos, y de congelación de las pensiones, para ahorrar 8.000 millones de euros eran algo evitable, con no haber adoptado cualquiera las tres decisiones -dos planes E y deducción de los 400€- que suman 19.000 millones y a las que mostramos nuestra oposición, era suficiente.
Los presidentes británico y francés, David Cámeron y Sarkozy han rendido homenaje a Winston Churchill y Charles De Gaulle, en el 70 aniversario, del mensaje radiofónico de este último desde Gran Bretaña animando a la rebelión de Francia, que ese mismo día, 17 de junio de de 1940, capitulaba ante Hitler.
Ambos merecen el homenaje, Winston Churchill fue un primer ministro de carácter y se supo enfrentar con valentía al gran desafío de la ll Guerra Mundial.
El extraordinario Charles De Gaulle actuó con la altivez y arrogancia propia de quién necesita rellenar de orgullo una patria vacía de autoestima y ocupada por el poderoso ejercito nazi.
El tributo a ambos es merecido, pero tan presente como el inicio de la resistencia francesa frente a la ocupación debe estar en nuestra memoria el final, con la entrada de las tropas aliadas en París y los 225.000 soldados anónimos que se dejaron la vida en ello.
Me parece deseable la recuperación de nuestra memoria histórica, dudoso que tenga que ser impuesta por ley e inconveniente que esta sea parcial.
He visto algunos de los quince videos que artistas españoles han realizado sobre la Guerra Civil, me parecen reveladores de la crueldad y la barbarie que se dio en aquel periodo.
Son quince historias que merecen ser contadas y recordadas, como también lo podrían ser otras tantas, en los mismos días y a la misma hora de víctimas inocentes del otro bando.
Otra oportunidad perdida, el olvido de unos desmerece a los otros, antes y ahora.
El estudioso comandante, hijo de militar republicano, que me entregó el expediente judicial en el que, en 1941 se absolvía a Juan Barrachina Gómez, uno de mis dos abuelos, ambos militares republicanos, me dijo que la única diferencia entre el análisis de las crueldades de uno y otro bando residía en que en uno se solía dejar constancia escrita, a veces macabra, pero con precisión militar de lo ocurrido, mientras que en el otro bando, la anarquía reinante limitaba mucho más este trabajo. Desconozco la precisión científica de afirmación, pero establece un paralelismo que los de la ceja desconocen una y otra vez.
Lejos, muy lejos, queda la afirmación de la insigne estadista Leire Pajín, cuando con motivo de la conjunción de Obama, como presidente de EEUU, y de Rodríguez Zapatero como de la presidente de turno de la Unión Europea, afirmó solemnemente que se iba a producir un “acontecimiento de interés planetario”, que luego rebajó a “mundial” con la humildad que caracteriza a la de los tres sueldos.
Ya hemos despertado de aquel ensoberbecimiento sueño progresista, que llevó a Zapatero a calificar de “fracasada” a la presidenta alemana Angela Merkel, que ahora le ordena las medidas, y a ponerse como ejemplo mundial de crecimiento económico.
Y, desgraciadamente, ese despertar ha sido con un jarro de agua fría para nuestros mayores y empleados públicos.
Hoy, cuando nominalmente aún presidimos la Unión Europea, España es un país intervenido por nuestros presididos.
Los teóricos subordinados nos imponen las políticas, nos examinan de los resultados, nos suspenden y, como los malos estudiantes, nos pasaremos el verano haciendo los deberes que no quisimos hacer en seis años.
El gobierno de España es incapaz de autogestionarse, en 2009 gastó casi el doble de lo que ingresó, 205.000 millones de gasto y solo 105.000 de ingresos, este año vamos ligeramente peor. De cada 2 de nuestras pesetas de gasto público central una es prestada por la Unión.
Aunque todo el mundo hable solo una crisis, la económica, España sufre al menos tres, ya que junto a aquella hay otras dos; la territorial y la institucional.
La crisis económica nacional, agravada por la situación mundial, es el producto de la desidia gubernamental, que hace que llevemos seis años sin adoptar ninguna medida modernizadora, y la innecesaria elevación del gasto público de los dos últimos años.
Así, al reformismo económico del periodo 1996-2004 en el que incluso las últimas medidas de 2002 fueron contestadas con una huelga general, sobrevino el inmovilismo socialista, que con la justificación de un presunto diálogo social, ha paralizado la economía de la nación.
A esa etapa de indolencia económica de 2004-2008 sucedió la del derroche del gasto público, planes E, deducción de los 400 euros,…, como errónea salida keynesiana –de elevación del gasto público- a la crisis.
Mientras Rodríguez Zapatero, y su talante, imponen recortes unilaterales por decreto a jubilados y empleados públicos, el derroche prosigue y dos socialistas, nacidos en Andalucía, Montilla y Chaves, utilizan traductores para entenderse mientras hablan en el Senado, con sede en Madrid.
Particularmente soy muy partidario de las bromas, pero no con el dinero público, si Leire Pajín, Montilla y Cháves quieren fingir que no hablan español, como es su obligación constitucional, me parece bien, siempre que su parodia se la paguen ellos y no nos pasen la factura al resto de españoles.
Porque hoy ya no estamos para bromas, y especialmente no lo están los que han resultado más flagrantemente engañados por el gobierno, las madres, los dependientes, los jubilados, pensionistas y los funcionarios.
La bajada salarial a los empelados públicos es innecesaria y evitable, Zapatero pretende ahorrar 6.000 millones de euros a su costa, que es exactamente lo que derrochó durante su última campaña electoral con la deducción indiscriminada de los 400 euros, que repartió a 12 millones de españoles, incluido Emilio Botín.
Aquello, el regalito de los 400 euros, fue una exitosa compra de votos de Rodríguez Zapatero, que alcanzó también a las mayores rentas, que ahora pagan los tres millones de empleados públicos.
El Gobierno reconoció el pasado mes a una pregunta parlamentaria mía que ha habido 89.988 fallecidos mientras estaban en la lista de espera para obtener la prestación prometida en la ley de la Dependencia, aún restan más de medio millón de personas en la citada lista, pese a ello, poco después Rodríguez Zapatero propina un innecesario recorte de sus derechos.
Digo innecesario porque el ahorro de 670 millones de euros que se pretende de la dependencia, forma parte del mayor recorte social de la historia de España, 15.000 millones, y este era perfectamente evitable si no hubiesen tenido lugar los dos planes E, y la deducción de los 400 euros, que ascienden en su conjunto a 19.000 millones.
Es decir, solo evitando los dos últimos errores socialistas, hoy no tendrían que padecer el recorte los mayores, jubilados, madres, personas dependientes y empleados públicos.
Tras tres años de vigencia de la Ley de Dependencia, el dato de los 89.988 fallecidos testimonia el fracaso colectivo que supone haber generado unas expectativas, infladas políticamente, que luego no se han podido atender.
Las comarcas castellanohablantes del Alto Palancia y el Ato Mijares agrupan a 49 municipios, más de un tercio de la provincia, pero con una población que apenas alcanza los 30.000 habitantes, es decir el 5% de sus habitantes. Sombra de lo que fuimos.
Hubo un tiempo en el que, en lo que hoy es la provincia de Castellón, solo había dos ducados el de Villahermosa y el de Segorbe, época en la que casi la mitad de nuestra representación en las históricas Cortes Valencianas provenía de ambas comarcas.
Representantes de la Orden de los Comendadores de Bejís, de la Cartuja de Vall de Cristo de Altura, del Obispado de Segorbe, del Señorío de Jérica o de los referidos duques de Segorbe y de Villahermosa del Río, formaron parte de la antigua representación de nuestra Comunidad.
La intervención de Bruselas en España ha hecho que Zapatero pueda leer, a través de la Bolsa,que los famosos especuladores, los anónimos tiburones financieros, son sencillamente estudiosos de la economía que reaccionan positivamente cuando se hace lo toca -aunque sea por imposición europea tras rechazar los consejos de Rajoy- y penalizan a la Nación que hace lo contrario.
La economía productiva puede colapsarse por el descontrol en el gasto público, que genera dos efectos, primero, la falta de liquidez bancaria para los particulares y, segundo, una elevación en los impuestos.
Aquí, en España, estamos obviamente en la segunda fase, que tendrá su puesta de largo le próximo julio con la subida del IVA, tras haber aumentado los impuestos especiales y la tributación del ahorro.
Que tras tres años de crisis real, y dos oficial, al gobierno socialista se le haya escapado en el gasto de personal del primer trimestre 231 millones euros, revela la incapacidad para adoptar medidas eficaces de contención de esta sangría.
Si a ello añadimos que, como gran repuesta gubernamental comparecieron juntas las dos “vices” para anunciar un recorte de 16 millones de euros para todo un año, cuando en tres meses el agujero es ya de 231 millones solo en el capítulo de personal, el problema adquiere tintes dramáticos.
Rodríguez Zapatero cree que solo con un gran nivel de tensión los españoles pueden evitar votar en clave económica para hacerlo fraccionados otra vez en rojos y azules.
No fue calentón mitinero de Pepiño Blanco asociar a Falange con el PP, sino parte de la estrategia de creciente confrontación que conviene al socialismo.
“Nos interesa la tensión…hay que dramatizar” confesó Zapatero a Gabilondo, y en ello están.
Cada fin de semana nos acompañan referendos secesionistas en Cataluña -felizmente fallidos-, las banderas republicanas inconstitucionales ondean en actos con participación gubernamental, los ataques al Tribunal Constitucional y al Supremo desde las filas socialistas arrecian y el ejecutivo sigue noqueado en lo económico.
Pero a Zapatero las cuentas le salen, él piensa que reviviendo la guerra civil en su lado serán mayoría, y no regateará esfuerzos en tratar de situar a todo lo que le incomode, desde el PP al Supremo, en la órbita franquista.
Resolver las graves dificultades que acucian al sector cerámico supone actuar sobre las causas y no solo sobre las consecuencias.
Es sorprendente que en nuestra provincia algunos celebrasen una ayuda para las prejubilaciones, que es consecuencia de la crisis, al tiempo que se negaban a actuar sobre las causas.
Las causas son básicamente la falta de demanda nacional, la ausencia de financiación y excesivos costes energéticos y tributarios, y sobre ellas no solo no se ha actuado correctamente, sino que el gobierno socialista va a agravarlas en los próximos meses.
La pasada semana el Congreso de los Diputados, con los votos de ERC, IU y PSOE, renunció a actuar sobre las causas, sobre el problema en sí, al rechazar la aprobación de un Plan Específico con quince propuestas concretos de reducción del Impuesto de Sociedades y el IVA, aplazamientos del pago de la Seguridad Social, tarifas energéticas especiales y otras que hubiesen permitido hacer más competitiva a nuestra industria.
Aunque pueda parecer una broma el Grupo Socialista en el Congreso propuso suprimir las quince medidas concretas de ayuda al sector propuestas por el PP por una vaga enmienda que pretendía “Seguir apoyando activamente al sector del azulejo, a través de las iniciativas que están tomando los diferentes Ministerios…” sin ninguna medida concreta y se quedaron tan panchos.
Como decía, para que el sector del azulejo recobre su enorme potencial hay problemas de demanda y también de oferta.
En una de las últimas escenas de la película “Alatriste” de Agustín Díaz Yanes, uno de los esforzados soldados de los, hasta entonces, invictos Tercios Españoles antes de morir le pide en su última frase al joven protagonista, Iñigo Balboa, que cuente “lo que fuimos” hablándole ya en pasado, ante la inminente derrota, la primera en 120 años.
Aquella derrota española en Rocroi frente a los franceses puso de manifiesto el exceso de soberbia que siempre tuvo nuestra Nación, que no satisfecha con gobernar la mayor parte de América, Filipinas, territorios de África y los Países Bajos, osamos invadir también ciudades francesas.
La historia se repite y, con menos heroismo que en los libros del genial Arturo Pérez Reverte, ahora también podemos hablar de “lo que fuimos”, de que hubo un Presidente tan osado como los Austrias que advertía a la Francia de Nicolás Sarkozy que pronto la íbamos a superar tras haber rebasado a Italia.
Hoy el Fondo Monetario Internacional y la Comisión Europea exhiben los datos de nuestro nuevo Rocroi, y nos advierten que no solo seguimos detrás de Italia y de Francia, sino que vamos a ser superados en los próximos tres años por India, Canadá y Brasil en renta nacional, o lo que es igual, que en lugar de “novena potencia mundial” seremos la duodécima.
Y si, en lugar de la producción nacional observamos la renta personal o per cápita acorde al nivel de precios del país, que refleja el poder adquisitivo real, Zapatero nos ha arrastrado al lugar 29.
Sorprende que el calamitoso gobierno socialismo que nos ha llevado a los 4.166.000 parados oficiales –4.643.000 oficiosos- mantenga aún altas cotas de simpatía electoral.
Aunque la totalidad de las encuestas dan al Partido Popular vencedor en elecciones generales con una ventaja creciente, que pronto alcanzará los diez puntos, lo cierto es que Rodríguez Zapatero merece un castigo mayor en virtud del empobrecimiento nacional en el que nos ha situado.
La desventaja de combatir electoralmente al socialismo es el uso que este hace de fines y objetivos compartidos por la amplia mayoría de la sociedad y, aunque luego, en la práctica gubernamental, ni se alcanzan ni se acercan a ellos, muchos seguirán declarándose “socialistas” por la filosofía y los principios que subyace a tan catastrófica gestión.
El premio Nobel de Economía Friedrich A. Hayeck escribía en “Camino de Servidumbre” en 1944, y sigue hoy siendo válido, que el concepto de socialismo puede tan solo significar su parte idealizada, es decir, la búsqueda de la justicia social, mayor igualdad y seguridad, que son sus fines últimos, y presentarlos completamente desvinculados de su desastrosa ejecución.
Denunciaba Hayeck que sus loables objetivos aparecen desligados del método particular por el que se tratan de alcanzar, que van, desde el arrinconamiento de la iniciativa privada a la planificación económica.
Así, aún cuando la práctica de la política socialista logra lo contrario de lo prometido –aumento de la pobreza y crecimiento de las desigualdades, con González y con Zapatero- parte de sus utópicos seguidores piensa en los fines y no en sus resultados. Es el pensamiento progresista.
El 85% del déficit público español corresponde al gobierno central y el 15% restante a las 17 autonomías, los 8.000 ayuntamientos y las 50 diputaciones.
Así, el déficit liquidado en 2009 fue del 11.2% del total de la producción nacional, del que el 9.5% correspondió a la Administración General del Estado, y el 1.7% restante lo causaron municipios, provincias y comunidades autónomas.
Por tanto, si bien es cierto que el control del excesivo gasto público es responsabilidad de todas las administraciones, en su gran mayoría corresponde al gobierno central, que es además quién conserva competencias de obligado cumplimiento para el resto de administraciones.
A pesar de ello es quién menos a hecho a la hora de ajustarse el cinturón.
Ciertamente ha dedicado más esfuerzos a negar la evidencia y trasladar responsabilidades que a atajar la sangría pública de nuestras finanzas, solo así se explica que en 2009 el gobierno de Zapatero gastase 205.000 millones de euros e ingresase tan solo 105.000, espectacular.
Un gasto de casi el doble de lo ingresado no ha tenido lugar jamás desde que existen liquidaciones presupuestarias, en 1.850 cuando reinaba Isabel ll, tatarabuela de nuestro Rey.
El actual gobierno se ha significado en romper los acuerdos y consensos existentes, y llevar a cabo todo tipo de iniciativas conducentes a separar al Partido Popular del resto de grupos políticos, firmando incluso la creación de un cordón sanitario que impidiese cualquier acuerdo con nuestra formación, como si de apestados se tratara.
La derogación por la vía del decreto de la Ley de Calidad Educativa, antes de que entrara en vigor, y del Plan Hidrológico Nacional, con obras ya en marcha, así como la propuesta de reformas estatutarias no pactadas, o la vulneración del Pacto por las Libertades para negociar con ETA, son exponentes de la voluntad gubernamental de fraccionar y separar más que de acordar.
Sin embargo las cosas han cambiado, y ahora, en la actual situación de emergencia nacional, el ejecutivo socialista pide al PP que “arrime el hombro”, que llegue a pactos, que no critique, que guarde silencio y apoye, sin más, a quién nos ha conducido a la mayor crisis económica de nuestra historia.
Lamentablemente tras esta apariencia pactista se esconde un Rodríguez Zapatero sin margen para el acuerdo, pues él mismo se ha encargado de maniatarse con enormes gastos e irrenunciables subidas de impuestos para que no haya posibilidad de virar nuestra política actual.
La política monetaria y sus tipos de interés está en manos de la Unión Europea y en la política fiscal los derroches del gobierno nos han dejado sin margen. Nuestra política económica al completo es un conjunto vacío.
El gobierno socialista de Rodríguez Zapatero no deja de sorprendernos. Ahora en una acción de consumado sectarismo se desentiende de la crisis y ya busca solo el éxito electoral en 2012, sin considerar que aquella le llevará o no a este.
El ejecutivo ha pactado con los sindicatos una paga, que podría alcanzar los 500 euros pora cada uno de los tres millones de empleados públicos y con un coste total estimado de 1.452 millones de euros, que los socialistas harían efectiva durante la próxima campaña electoral de Rodríguez Zapatero.
Podría parecer una broma en una república bananera pero es real, se trata de España y tiene un coste estimado de 1.452 millones de euros,
Lo descubrí preparando una comparecencia de la Vicepresidenta Fernández de la Vega, al encontrar en el punto 47 del acuerdo que ella misma rubricó junto a los sindicatos representantes de la función pública. Y, a pesar de ser cofirmante, la Vicepresidenta no supo responder, en las casi tres horas de comparecencia del pasado día 2 de marzo, sobre cómo harían efectivo este desprendido y novedoso gesto electoral.
Reproduzco, para los incrédulos, el texto que, al hablar de las retribuciones del personal, afirma literalmente que “dentro del primer trimestre de 2012 –campaña y precampaña de las elecciones generales- se percibirá el importe correspondiente a la desviación de la inflación y el aumento salarial de 2010 y 2011”.
Tras seis años de gobierno socialista, éste reclama ahora consenso, un acuerdo en lo económico, un ofrecimiento tardío y difícilmente alcanzable con quién no se pone de acuerdo consigo mismo.
En este periodo de profunda crisis, en dos meses que llevamos de años, las propuestas gubernamentales de los viernes son rectificadas los lunes y retiradas los martes.
Cuestiones de gran transcendencia económica como la congelación salarial, el alargamiento del computo de 15 a 25 años para el calculo de las pensiones, con la consiguiente bajada que ello supondría, el retraso en la edad jubilación a los 67, el anuncio de reducción del gasto un día antes de aprobar gastos adicionales o la supresión de la deducción de 400 euros, son solo cinco ejemplos de confrontación interna que evidencian el desconcierto reinante en el ejecutivo nacional.
Mientras el gobierno socialista se pone de acuerdo consigo mismo debería aprovechar para cumplir los acuerdos del Congreso de los Diputados, y no desacatarlos, como sucede con la aprobación de la propuesta de reducción de altos cargos. Supuestamente la vicepresidenta Fernández de la Vega debiera coordinar la acción de gobierno en este ámbito, el resultado no puede ser más decepcionante.
El gobierno tiene la obligación parlamentaria de reducir estos y sus correspondientes asesores en un 25%.
Parte de nuestros actores y directores de cine quisieron premiar, la pasada semana, con motivo de su gala anual, con el Goya a Rodríguez Zapatero.
No dijeron si la distinción se la daban por los casi cinco millones de parados, las trescientas mil empresas cerradas o para celebrar que la única industria pujante en España es la armamentística, pero el presidente y su mujer lo recogieron jubilosos, y todos sonreían mucho.
Estaban felices, y no es para menos, mientras con el socialismo un millón doscientas mil familias españolas tienen a todos sus miembros en paro, las ayudas al cine este año superarán los 80 milloncillos de euros.
En Afganistán ya tenemos más militares españoles de los hubo en Irak, y ayer las tropas de la OTAN, lamentablemente, por un error acabaron con la vida de 27 civiles, el silencio de los artistas de la ceja hoy, contrasta con su hiperactividad pasada.
Algunos a José María Aznar le insultan, llamándole criminal de guerra, por nuestra participación tras la guerra de Irak en aquél país hace ya seis años, y sin embargo las actuales acciones, claramente “de guerra” junto a los mismos aliados en Afganistán se soslayan sectariamente.
Con todo, el Goya entregado a Zapatero, no ha sido ni por su excelente gestión económica, ni por el creciente peso internacional con la Presidencia Europea de turno, ha debido ser por la creciente fractura entre españoles que se ha generado con su presidencia.
Cuando el ministro de Trabajo e Inmigración, Celestino Corbacho, afirma que nuestro sistema de pensiones está asegurado hasta 2030 y que solo a partir de 2023 entrará en déficit, falta a la verdad.
La vinculación entre pensión y empleo actual es tan íntima, que este año, 2010, y no 2023, el gobierno socialista podría romper la hucha de las pensiones, el fondo de reserva, nacido en 1997, con gobierno popular.
El hundimiento de nuestra economía es de tal envergadura, que hacer previsiones sobre el superávit o déficit de nuestro sistema de pensiones a un año vista es casi una temeridad.
Nunca se había conocido un año con 635.000 afiliados a la Seguridad Social perdidos, y el pasado enero fue el sexto mes consecutivo de caída, con 258.000 cotizantes menos.
Rodríguez Zapatero es un cortoplacista acreditado, sus reformas fiscales “con vocación de permanencia” no alcanzan el año de vida, como la deducción de los 400 euros y su Presupuesto para 2010 se modifica severamente en el primer mes de vigencia.
Por eso, cuando ahora se urge el cambio en nuestras pensiones, Zapatero no piensa en 2023 sino tan solo en acabar la legislatura con mensajes creíbles para que el pánico no haga presa en nuestros mayores.
En España todo lo que toca el gobierno, incluida la gestión de la dependencia, lo arruina.
Con excepción de la venta de armas, que creció el primer semestre de 2009 un 64%, todo lo demás se torna ruinoso en manos del ejecutivo socialista.
Lo cual no deja de ser llamativo, para aquellos que accedieron al gobierno tras la pancarta del “No a la guerra” y que acaban de enviar a Líbano a la Legión, que solo sepan administrar con éxito la industria armamentística nacional, algo es algo.
Pero volviendo a quienes más lo necesitan, las personas mayores y aquellas con discapacidad que tienen limitada su autonomía y llamamos dependientes, sufren hoy el fracaso del no nacido sistema nacional de dependencia.
Así, cuando comienza el cuarto año de vigencia de la Ley, que debía atender a este colectivo, 523.000 continúan en lista de espera y docenas de miles han fallecido antes de ser atendidos.
Todo ello en un año en el IVA para la prestación de servicios y asistencia social va a subir del 7% al 8%, y el presupuesto del ejecutivo central para la dependencia ha caído casi un 20%.
En el concurso de memeces socialistas sobre como terminar de arruinar la economía española en que habita nuestra agitada nación, la última, propinada por Pedro Castro, presidente de la Federación Española de Municipios y Provincias, merece una distinción especial.
“Haz todo lo que debas y debe todo lo que hagas”, eso y no otra cosa es lo que Pedro Castro recomienda a los 8.000 ayuntamientos españoles, en una clara muestra de que comparte con la dictadura cubana algo más que su apellido.
Esta apología del endeudamiento público es consustancial al socialismo y su apuesta por la salida pública a la crisis, y es el mejor exponente de la irresponsabilidad en que mueven buena parte de nuestros dirigentes, empeñados en arrinconar a la iniciativa privada a la que hurtan el crédito bancario y elevan los impuestos.
El pasado año el endeudamiento familiar y el de las familias se redujo un 0.3% y un 0.2% respectivamente, mientras el de las administraciones públicas creció en un 36.4%.
Si el socialismo alarga su presencia en el gobierno España perderá una generación de jóvenes. Los “nini”, que “ni” estudian “ni” trabajan, crecen de manera alarmante.
El 43% de los jóvenes españoles está en el paro, 975.000 en octubre, hoy serán ya más de un millón. González llevó la tasa de paro juvenil hasta el 42%, que bajó con el gobierno popular al 22%, ahora Zapatero superará con holgura al anterior presidente socialista.
Con las soluciones socialistas a la crisis -elevación del gasto público, endeudamiento y mayores impuestos-, acabaremos este año con más de la mitad del mocerío nacional haciendo cola en el INEM.
Empleo y educación de calidad se precisan con urgencia para superar la apatía en la que Rodríguez Zapatero ha sumido a la mayoría de nuestros jóvenes.
Para sacar al millón de jóvenes del paro hacen falta unos menores costes laborables, como los dos puntos de reducción de las cotizaciones sociales y un nuevo modelo de contrato laboral, anunciados por Mariano Rajoy.
Con motivo de la presidencia española de la Unión lo que parecía un semestre de recuperación para Rodríguez Zapatero y la imagen exterior de España se ha convertido en un calvario.
A pesar del repaldo del Partido Popular a la Presidencia Española, lo opinión pública europea, ya en la primera semana de gestión de la Presidencia Española se ha expedido el certificado europeo de defunción política de Zapatero, que es ahora víctima de una pedantería internacional impropia de un gobernante.
La humildad de Leire Pajín anunciando la presidencia rotatoria como “de acontecimiento de interés planetario” –luego lo rebajó a “mundial”, consciente de que a algún extraterrestre pueda no interesarle- es el mejor exponente del ensoberbecimiento progresista.
El elevado desprestigio internacional de nuestro gobierno, es solo comparable con sus despropósitos.
Si la propuesta de “medidas coercitivas” que ha planteado ZP para aquellos países de la Unión que incumplan “objetivos en política económica” se aplicase, España regresaría a la peseta, seríamos expulsados de la zona Euro por manifiesto incumplimiento de los criterios de Maastricht.
El año 2010 no será el de la recuperación económica sino el del asentamiento de la pobreza en España.
Conocido ya que las soluciones socialistas a la crisis son el nocivo Plan E, con cargo a nuevo endeudamiento público, y consiguiente subida de impuestos, y la intervencionista ley de Economía Sostenible, también con elevación de la factura fiscal, no es difícil hacer de futurólogo.
En 2010 los indicadores económicos serán más favorables que en 2009, que ha sido un año catastrófico, el peor en la estadística nacional, y dado que en economía las comparaciones suelen hacerse con indicadores anuales, estos serán vagamente positivos con la excepción del desempleo que seguirá creciendo.
Como dice “The Economist” España es el enfermo de Europa, pero a pesar de ellos los indicadores de producción, consumo y precios, sobretodo por el impulso exterior, comenzarán a mejorar.
Sin embargo, el hecho de que la producción nacional deje de caer, esto es, que volvamos a tener crecimiento del PIB positivo en lo últimos meses de 2010 no es garantía de generación de empleo, para ello debiéramos crecer a tasas del 2 o el 3%, cosa que no sucederá.
En el nuevo año, la falta de liquidez y los elevados impuestos que pesan sobre la actividad privada, harán que nos asentaremos en los cinco millones de parados reales. A los 3.923.000 parados registrados en el INEM hay que agregar más de 400.000 pendientes de formación o incluidos en ERES que el gobierno excluye.
Jueves, 16 de febrero
Juan Fernandez Krohn
Antonio Javier Vicente Gil
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel
Pedro Fernández Barbadillo
Rufino Soriano Tena
Enrique Zubiaga
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Manuel Molares do Val
Raúl González Zorrilla
Pedro Rizo