El Estatut de Cataluña y la ley de Economía Sostenible, son el aciago resumen de la gestión del Presidente del gobierno España que más a favorecido la fractura nacional y mayores deseos intervencionistas ha mostrado.
Los que sencillamente nos sentimos españoles y liberales no podíamos tener peor desgracia que sufrir un gobierno tan socialista como cooperante con el separatismo.
Digo “cooperante” y no “complaciente” porque, desgraciadamente, el PSC-PSOE, está en un estadio mucho más comprometido que hace tres años con el secesionismo.
Sin el concurso socialista no sería posible que doce diarios catalanes, con un uniformismo nacionalista preocupante, adviertan que “el Tribunal Constitucional decida atendiendo a las circunstancias específicas del asunto”, como si las normas ya no fuesen de aplicación general sino “especifica” en función de la opinión publicada.
Tampoco sería posible sin la anuencia socialista la celebración de más de ciento cincuenta consultas separatistas, ni el desacato constitucional que supone desarrollar aspectos recurridos del Estatut para favorecer una colisión frontal con las instituciones de nuestro Estado de Derecho.
La aprobación de un Estatuto, a mi juicio manifiestamente inconstirucional, que divide a nuestra Nación originaria en dos distintas, solo fue posible por la intervención personal de Rodríguez Zapatero, que, primero, convenció a Artur Mas de la bondad del proyecto y, segundo, con el voto de su grupo en el Congreso de los Diputados alcanzó el exiguo 54% que decidía imponer un modelo nacionalista para una Cataluña alejada ya del resto de España.
Zapatero es un chollo para el independentismo. Solo él ha logrado en tiempo record, además del florecimiento de los citados referendos, el choque entre su gobierno y la Generalitat -ya que debe recurrir la Ley de Educación de Cataluña y algunas otras- y el levantamiento preventivo del ejecutivo catalán contra la tardía sentencia del Constitucional.
Y mientras el socialista Montilla amenaza al socialista Zapatero con no renunciar a “avanzar nacionalmente” hacia los objetivos del Estatut, o lo que es igual, a seguir elevando barreras y generando desigualdades entre españoles, este último se empeña ahora en planificar nuestra economía.
Así, el ejecutivo se cree capaz de variar las reglas de la economía de mercado con una Ley de Economía Sostenible. Ni Napoleón ni el César, aunque sí Fidel Castro y Stalin, fueron tan osados como Zapatero.
Para tan ingenuo fin ha previsto 20.000 millones de euros en la próxima década, aunque él no sabe que esa cifra es un tercio más pequeña de lo van a costar las prestaciones por desempleo de 2010, en un solo año.
Un Gobierno puede y debe participar, animar, estimular, incluso prohibir, determinados comportamientos económicos, pero pretender con una norma cambiar nuestro modelo económico, supone desconocer que son las acciones libres de 45 millones de ciudadanos las que deciden “qué, cuándo, cuánto y cómo” se produce.
Al final es la presuntuosidad y la falta de rigor sin límite de Rodríguez Zapatero, la que nos ha situado en la actual encrucijada.
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Estoy con Jeremias y Blanco, ¿el tal Jaume no conoce la historia de nuestra tierra catalan? fuimos somos y seremos España.
Los nacionalismos pasarán, como en Galicia y Vascongadas, Hispania permanece.
Jaime Mestres: deja ya de seguir diciendo chorradas que solo tienes dos neuronas: una para dormir y otra para cagar, que es lo que haces en tus comentarios
CUANTAS VECES OS LO TENGO QUE REPETIR, ESPAÑOLES, CATALUNYA FUÉ, ES Y SERÁ SIEMPRE DIFERENTE A ESE PAIS MÁS A AFRICANO QUE EUROPEO.
El silencio del Rey ante este desafio resulta de lo más chocante y es que parece que se ha reconvertido al republicanismo y nacionalismo, quizás este silencio por su parte resulta no zumba en los oidos de los que nos sentimos sencillamente españoles.
Si un Rey no defiende lo debe defender, ¿entonces de donde es rey?, será que es rey de la Zarzuela y punto.
Por cierto: ¿qué piensa el Rey de todo ese lío de CataluÑa? Si la secesión sigue adelante ¿de qué sería Rey? Lo cierto es que no está diciendo esta boca es mía, y este asunto puede hacer peligrar su corona. Creo que hizo mal el 23F: debería haber cortado entonces muchas cosas por lo sano... Majestad: veo un negro futuro para usted; si cae España, le diremos también adiós a usted: no nos ha valido. Aun está a tiempo, como Jefe supremos de las Fuerzas Armadas, de aplicar el Artículo 8 de la Constitución.
Se dijo en su día que la Constitución que se estaba elaborando abría caminos para la secesión: nadie lo creyó ni hizo nada. Se dijo que el estatutO de CataluÑa favorecería el indepenentismo, y nadie lo creyó ni hizo nada. se dijo que el nuevo estatutO tenía una grave carga anticonstitucional, y nadie hizo nada contra ello. Se dijo que las consultas de votación popular en CataluÑa eran inconstitucionales, y nadie hizo nada por evitarlo. Se dice que la terrible política de ZP está destruyendo España, y nadie está haciendo nada por remediarlo. Solamente hay lamentos, lloriqueos, soflamas escritas que no pasan de ahí, y ni pistas de algún movimiento nacional egeneracionista por métodos contundentes que destruya toda esta podredumbre. Por favor, dejen de llorar, y actuemos.
Viernes, 17 de febrero
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Cesar Sinde
Toni García Arias
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Pedro Fernández Barbadillo
Raúl González Zorrilla
José Pómez
Francisco Rubiales
Antonio Javier Vicente Gil
Carlos Ruiz Miguel