Una simple división entre la inversión anunciada por el gobierno socialista para la provincia de Castellón en 2010 y su número de habitantes nos deja como la quinta peor provincia de España, aunque si tenemos en cuenta que dos de ellas, los territorios forales de Güipúzcoa y Vizcaya, disfrutan de un sistema alternativo de financiación, nos encontramos con que somos la número 48 en inversión por habitante, solo por delante de Baleares y Tenerife.
La cosa, aun siendo mala pues cada español recibirá 515€ de inversión mientras los castellonenses solo alcanzaremos los 251, no sería dramática si fuese algo puntual, pero cuando viene precedida de cinco marginaciones presupuestarias previas y en el presente ejercicio ocupamos la posición 47 y en 2008 fuimos la última de las 50 provincias, la situación es verdaderamente preocupante.
Este bloqueo de nuestras principales infraestructuras dependientes del gobierno central –AVE, desdoblamiento de la 340 o conclusión de la A-7- viene acompañado de una creciente presión fiscal que debilita enormemente a nuestro tejido productivo, y especialmente al vinculado a la construcción.
Así los castellonenses que pagaron a la Hacienda central 2.210 millones de euros en 2007 y que la crisis redujo su aportación en 2008 a 1.255 millones, verán elevada su factura fiscal el próximo año en 151 nuevos millones.
Jueves, 31 de mayo
Carlos Ruiz Miguel
Juan Fernandez Krohn
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Manuel Molares do Val
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Antonio Cabrera
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina