La espiral secesionista que padece Cataluña tiene un único responsable José Luís Rodríguez Zapatero. Él es quién en última instancia debiera haber evitado el referéndum ilegal de Arenys de Munt.
No importa que fuese un fracaso participativo, con sólo un 41% de del censo y que en él votasen también jóvenes de 16 y 17 años, lo decisivo es el desacato público, el incumplimiento de la ley y la tolerancia de los gobiernos socialitas, tanto autonómico como nacional.
Ingenuamente Zapatero pensó que con el Estatut se saciaba al independentismo, afirmó que se “daba estabilidad para una generación” cuando realmente, como muchos advertimos hace más de tres años, lo que se logra con las cesiones es retroalimentar las reivindicaciones radicales, alimentarlas.
La generación solo ha durado tres años y la estabilidad ni eso.
El Estatut y sus consecuencias tiene el claro precedente de la II República, salvando las grandes distancias de ambas épocas.
Jueves, 31 de mayo
Carlos Ruiz Miguel
Juan Fernandez Krohn
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Manuel Molares do Val
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Antonio Cabrera
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina