Los Presupuestos Generales del Estado para 2010 suponen la sexta afrenta consecutiva para nuestra provincia. El año próximo además el nivel inversor del gobierno socialista cae todavía más, un 35%, y nos sitúa nuevamente entre las provincias peor tratadas de España.
Seis años después la inversión todavía se sitúa en la mitad de lo que llegó a Castellón con el último presupuesto popular.
Zapatero incumplirá nuevamente el tercer plazo que se habían dado para la ejecución del tren de alta velocidad con Valencia, ya que su promesa electoral en 2004 era que llegaría en 2007, para disfrutar de la concluida Copa América, el compromiso posterior fue para 2010 y finalmente en la campaña de 2008 se anunció que las obras comenzarían en 2009 y concluirían antes de 2012.
Sin embargo los presupuestos que acabamos de conocer solo contemplan una inversión para el AVE con Valencia del 2.9% del total de 700 millones de euros que costará la obra y que no finalizará antes del año 2014, de acuerdo con el propio texto ministerial.
Al igual que el dictador Franco recurría a la confabulación judeo-masónica para tratar de encubrir aquellos fracasos de los que no quería responsabilizarse, el todavía presidente del gobierno Rodríguez Zapatero acude a culpar a “los poderosos”, los “abusones” o los “avaros” de la galopante crisis nacional en la que nos hayamos inmersos.
Tras cinco años de presidencia socialista, agotada la despensa popular y finiquitado cualquier ahorro público, Zapatero responsabiliza a un enemigo oculto, sin dar nombres ni apellidos, de los problemas que en buena medida él ha generado.
“Si ahora hay crisis es porque ha habido abusos, avaricia desmedida” ha llegado afirmar ZP, y ¿dónde ha estado él estos cinco años para impedir que avaros y abusones nos condujeran a esto?
Es un recurso histórico, de gobernantes incompetentes, la invención de enemigos ocultos para dirigir hacia ellos la frustración del resultado de las políticas propias.
En nuestro caso el dedo acusador de Zapatero, Pepiño Blanco, Alfonso Guerra y otros parece dirigirse veladamente hacia “los ricos”, “el gran capital” y “la banca”, claro que este especie de malos malísimos ya existía cuando el socialismo gobernante alardeaba de habernos situado en la champions de economía europea.
Es más, la revivida casta de poderosos y avaros, ha sido conveniente y electoralmente utilizada por el socialismo gobernante, la foto en mangas de camisa de Zapatero y Emilio Botín luciendo tirantes “rojos” es reveladora de la doblez de nuestros gobernantes.
La espiral secesionista que padece Cataluña tiene un único responsable José Luís Rodríguez Zapatero. Él es quién en última instancia debiera haber evitado el referéndum ilegal de Arenys de Munt.
No importa que fuese un fracaso participativo, con sólo un 41% de del censo y que en él votasen también jóvenes de 16 y 17 años, lo decisivo es el desacato público, el incumplimiento de la ley y la tolerancia de los gobiernos socialitas, tanto autonómico como nacional.
Ingenuamente Zapatero pensó que con el Estatut se saciaba al independentismo, afirmó que se “daba estabilidad para una generación” cuando realmente, como muchos advertimos hace más de tres años, lo que se logra con las cesiones es retroalimentar las reivindicaciones radicales, alimentarlas.
La generación solo ha durado tres años y la estabilidad ni eso.
El Estatut y sus consecuencias tiene el claro precedente de la II República, salvando las grandes distancias de ambas épocas.
La foto del pasado fin de semana en Rodiezmo, con Zapatero, ministros y dirigentes socialistas con el puño en alto cantando “La Internacional” ya solo encuentra parangón en Cuba, Bolivia o Venezuela.
Caídas las dictaduras socialistas de la esfera soviética, y con tímidas muestras de apertura en China, lo del pañuelo rojo solo se lleva con dignidad en Pamplona, Segorbe y otros municipios, pero para asistir a los toros.
El año que cayó Ceaucescu en Rumanía anduvo Alfonso Guerra dando una conferencia veraniega con loas al régimen socialista e hizo halagüeñas previsiones sobre su futura transición.
Nadie podrá negar a Rodríguez Zapatero que es fiel, en materia económica, a su ideario socialista. Por eso resulta bien sencillo predecir sus movimientos.
En el primer articulo que publiqué este año advertí que “el recurso fácil a la deuda hará que los banqueros presten a Zapatero y no a empresas o familias y ello augura nuevos crecimientos en los impuestos y posteriormente en el número de parados”.
Dado que las acciones de ejecutivo socialista, singularmente el nefasto Plan E, para sacarnos de la crisis son con cargo a nuevo endeudamiento público, y este hay que pagarlo con intereses, la segunda consecuencia de estas medidas es la subida de impuestos, la primera fue la expulsión de los particulares de los bancos y cajas que prefieren prestar a Zapatero y no a empresas o familias.
Por ello también en un alarde predictivo posterior dije que España será la última nación en salir de la crisis y que, aunque se van a moderar las caídas de la producción y la destrucción de empleo, durará toda la legislatura hasta asentarnos en los 5 millones de parados y la pobreza será persistente.
No fue difícil advertir entonces que, nos instalaríamos definitivamente en la segunda división de la Unión Europea y que el déficit estaría desbocado.
Jueves, 16 de febrero
Manuel Molares do Val
Juan Fernandez Krohn
Antonio Javier Vicente Gil
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel
Pedro Fernández Barbadillo
Rufino Soriano Tena
Enrique Zubiaga
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Raúl González Zorrilla
Pedro Rizo