Con el socialismo crecen las desigualdades y aumenta la pobreza.
Es generalizada la creencia de que con gobiernos liberales aumenta la riqueza y con los socialdemócratas se redistribuye esta mejor. Solo es cierta la primera parte de la afirmación.
Con gobiernos menos intervencionistas y que respetan más la libertad y la iniciativa privada, crece más la renta nacional y se redistribuye mejor.
Contrariamente a lo extendido por los voceros socialistas en España, según puede verificarse en las estadísticas de Eurostat, regentadas hoy por el escasamente sospechoso Joaquín Almunia, en nuestra nación las desigualdades solo se han reducido en la etapa de gobierno popular con Mariano Rajoy de ministro y vicepresidente de los gobiernos de Aznar, y se incrementaron tanto en la época de Felipe González, como alarmantemente en la actualidad.
El índice de desigualdad en la distribución de renta, que mide cuantas veces más tiene el 20% de las personas más ricas de un país sobre el 20% más pobre, bajó del 6 de 1996 al 5.1 en 2004, mientras en la Unión Europea permaneció estable la desigualdad. España con 5 millones nuevos de empleos vivió el periodo de mayor reucción de los indices de pobreza y desigualdad, a la vez que también las clases medias y altas vieron crecer su renta.
Con el socialismo de nuevo en el gobierno hasta 2007 ya habíamos crecido desde el heredado 5.1 hasta el 5.4 y en la actualidad, aunque los datos no son oficiales todavía, estaremos nuevamente acercándonos al 6, o lo que es igual que el 20% más pobre tiene 6 veces menos renta que el 20% más rico.
Con todo, mucho peor que el aumento de la desigualdad es que esta tiene lugar con un empobrecimiento generalizado, o sea que, además, el rico es menos rico y el pobre más pobre.
En materia económica el gobierno socialista ha convertido sus chapuzas en todo un arte, la improvisación y, sobre todo, el engaño, han arruinado el crédito del ejecutivo español.
Sitúense en la piel de un joven de 16 años sin cualificación ni experiencia que decide trabajar en este momento.
El gobierno le prohíbe hacerlo por menos de 624 euros mensuales, por más que en los primeros meses como aprendiz él estaría dispuesto a hacerlo.
La fijación del salario mínimo en esa cuantía no fue discutida por nadie, parece incluso escasa con los precios actuales, pero dado que el gobierno le prohíbe ese trabajo debe garantizarle una renta similar, y he aquí que más de 1.200.000 españoles parados, fabricados por Rodríguez Zapatero en su mayoría, no recibirán los 420 euros mensuales que el ejecutivo les prometió.
Al joven ni le llegan los 420, por no haber tenido trabajo previo y haberlo perdido desde el 1 de agosto, ni le permiten su primer empleo por debajo de 624, está en la misma encrucijada que aquellos que llenan los comedores sociales, y hacen cola en los contenedores de basura; con desempleo y sin esperanza.
Lo paradójico es que el aumento de la desigualdad en la España socialista sucede por el severo empobrecimiento de los que ya tenían poco.
Sábado, 18 de febrero
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Cesar Sinde
Toni García Arias
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Pedro Fernández Barbadillo
Raúl González Zorrilla
José Pómez
Francisco Rubiales
Antonio Javier Vicente Gil
Carlos Ruiz Miguel