En pleno siglo XXI se reabren los viejos debates doctrinarios sobre políticas económicas clásicas y keynesianas, o lo que es igual, las basadas en un menor o un mayor intervencionismo del Estado.
Con la misma facilidad con la que la aparición de John Maynard Keynes y sus propuestas, de mayor gasto público para salir de la crisis del 29, desplazaron a Ludwing von Mises y sus apuestas liberales en los años treinta, el actual comportamiento derrochador de los gobiernos socialdemócratas conducirá al entierro definitivo de las recetas keynesianas.
Murray N. Rothbard, uno de los discípulos de Mises, escribió con motivo de la muerte de su maestro en 1973 un párrafo que pareciera haberse escrito hoy mismo: “la gigantesca dilapidación de riqueza y el consiguiente empobrecimiento general que el moderno burocrático gasto estatal provoca, resultan tan inocultables que ya hasta los keynesianos se preguntan si estaría en lo cierto su egregio mentor cuando decía que igual daba invertir en servicios productivos que en faraónicas pirámides.”
El futuro está sin duda escrito, el problema es encontrar dónde. Mises, nacido ni más ni menos que en 1881, miembro principal de la escuela austríaca de economía, ya hace casi un siglo ponía en cuestión comportamientos que hoy vuelven a salir a la luz.
Denunciaba, el que fuera maestro del premio Nobel Friedrich A, Hayek, que la actuación de los bancos centrales, que utilizaban su poder para proteger a las entidades financieras de las decisiones del mercado, es decir de los ciudadanos, hacía que hubiese una irresponsable expansión del crédito que conducía inevitablemente a la crisis.
La solución que Mises proponía, alejada de mi visión personal, era directamente la desaparición de los bancos centrales por recaudar subvenciones, que al final es el dinero de las familias, para entregarlas a las malas entidades financieras para que estas pudieran seguir con su mala gestión.
Para mí la existencia de los bancos centrales no está en cuestión, pero es evidente que entre unos y otros, pagan los ciudadanos.
El hundimiento de la renta familiar, los 4.300.000 parados que según la Unión Europea tenemos y la política de endeudamiento público para llevar a cabo miles de obras improductivas obligan a una profunda reforma de nuestras estructuras económicas. Esto no da más de sí.
Creo, y mi partido también, en un sistema público de pensiones y en una educación y una sanidad, de calidad universal, pública y gratuita.
El gasto social en la etapa de Aznar creció en un 70%, pero ello no quiere decir que no debamos buscar fórmulas más eficaces de gestión, con creciente presencia de la empresa privada, como en Suecia, que con el cheque escolar, ha demostrado que es posible reducir nivel de fracaso y ganar en libertad.
Las comunidades autónomas como la de Valencia, Madrid o Cataluña, que han dado pasos en el ámbito sanitario en ese sentido, aciertan.
La provisión, la garantía, debe ser siempre pública, la producción, la prestación puede ser también pública o privada a elección del ciudadano.
Los comentarios para este post están cerrados.
¿Y qué tiene que ver lo de Ponferrada con este artículo?
También podríamos hablar de los trajes de Camps, la sanidad madrileña y otras cosas pero después de rellenar las columna semanal con palabras vacías por no tener nada que decir al menos podrían poner los comentarios en el foro adecuado.
INDICIOS DE HECHOS DELICTIVOS
Según comunicación de la Fiscalía de Ponferrada – León, tras recepción de documentación remitida por la Agrupación de Izquierda Unida y tras apreciar indicios de hechos presuntamente delictivos, por parte del señor Alcalde socialista de Fabero, incoa diligencias previas remitiendo las actuaciones al Juzgado.
El Juzgado nº 5 de Ponferrada, ha comenzado las acciones previas sobre PREVARICACIÓN ADMINISTRATIVA.
Gracias por su punto de vista.
Si ha caido la recaudacion del impuesto de sociedades es porque se han perdido muchas empresas por temas de la crisis que vivimos. Por temas salariales es imposible ya que incluso en tiempos de bonanza se mantuvo un criterio de moderación salarial.
Respecto a lo de que todos pueden montarse su empresa, ¿está seguro de lo que ha dicho? ¿no hará falta gente dentro de esas empresas para que funcionen? Y en esa tesitura la única forma de hacer que el tema funcione es involucrando a la gente.
Como bien dice, salarios y beneficios deberían ir de la mano.
Actualmente sólo vale el divide y vencerás. Se busca desunir a la gente para personalizar el trato en pos de un mayor beneficio del de arriba, nunca por el bien de la empresa. Bueno si, por el bien inmediato, pero eso solo crea desequilibrios que a la larga se pagan. Deberían forjarse equipos con un objetivo común aunque la visión del camino sea diferente.
Gracias Peri aunque no pienso como tú. Salarios y beneficios no solo no se enfrentan sino que andan de la mano, ya lo desmostró Mises y tanos otros después.
Es hoy con gobierno socialistas, tras 5 años y 4 meses, cuando más ha caído la masa salarial y también la recaudación del impuesto de sociedades.
Son los ciudadanos con sus "votos económicos" los que deciden, tanto el beneficio empresarial como los salarios.
No hay clases, todo el mundo es libre para montar su empresa si su salario le parece pequeño.
Gracias Peri.
Así seguro que los trabajadores moverán el consumo, aumentando las capacidades del mercado y proporcionando mayores beneficios a los empresarios.
La época que estamos viviendo es consecuencia de la avaricia cortoplacista. Renunciando a un poco se conseguirá mucho más a medio y largo plazo.
Vamos, que con los precios de la vivienda unos pocos se llevaron un dinero que no invirtieron ni en una mínima cantidad para sentar las bases de un futuro próspero y además hundieron económicamente a las familias quienes, al quedarse sin liquidez, pararon cualquier tipo de mercado.
La burbuja inmobiliaria mató a la gallina de los huevos de oro y hasta que no llegue una nueva generación de gente no atrapada en sus hipotecas no empezará a moverse el mercado.
Pero mientras siguen Vds insistiendo en obras faraónicas que apenas aportan beneficio a unos cuantos, sanidad y educación privadas caras y en precario, contratos basura y abaratamiento del despido.
Negando al trabajador participar del beneficio que genera y sometiéndole a condiciones cada vez más draconianas sólo consiguen un desapego de su empresa y, por ende, una total desmotivación y descenso en su productividad.
¿Qué tal si empiezan por ahí?
Así seguro que los traba...
Miércoles, 15 de febrero
Carlos Ruiz Miguel
Avelino Vallina
Raúl González Zorrilla
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Manuel Molares do Val
Juan Fernandez Krohn
Francisco Rubiales
Antonio Javier Vicente Gil
Miguel Barrachina
José Pómez
Pedro Fernández Barbadillo