Acaba de fallecer Frank McCourt excepcional escritor que me permito recomendar en estas calurosas jornadas.
A quienes no conozcan a este irlandés católico de origen mísero, les sugiero que lean “Las cenizas de Ángela”, que tiene su continuación en “Lo Es” y se adentrarán con realismo descarnado en la Irlanda de los años 30.
Las dos novelas me parecieron magníficas, con su tercera obra, “El Profesor”, creo que no alcanza la intensidad de la primeras, y todavía tiene una cuarta “Ángela y el niño Jesús” que no conozco.
La obra de MacCourt me parece una manera cruda pero amena de aproximarnos a un país, Irlanda, y a un tiempo, los años treinta y cuarenta, francamente interesantes. Similar a la manera con que Roberto Saviano y su “Gomorra” nos trasladan, sin omitir el más duro detalle, a la reciente Italia de los noventa.
Y puestos en lecturas veraniegas, a quién interese a La India, las antiguas Pérsia y Grecia, y las repúblicas de la ex Unión Soviética, contadas con la actualidad de un reportero está “Viajes con Heródoto” de Ryszard Kapuscinski.
Aún más actual, por el bicentenario de la Guerra de la Independencia Española, es “Un día de Cólera” de Arturo Pérez Reverte, que francamente me parece uno de los mejores escritores de nuestra época, capaz de promover, con la siempre inconclusa serie del “Las Aventuras del Capitán Alatriste” una nuevo género de aproximación a nuestra desconocida historia.
Las narraciones de Pérez Reverte son de tal realismo y autenticidad que, tras haber leído “El 19 de marzo y el 2 de mayo” y “Bailén” de los Episodios Nacionales de Benito Pérez Galdós, escritos ambos en 1873, da la sensación de que aquél los conociera con mayor detalle que éste.
No hace falta leer el libro de Gabriel García Márquez para anticipar lo ocurrido en la cárcel de Castellón I.
Tengo plena confianza en la guardia civil, la policía nacional y los funcionarios de prisiones, no así en los responsables políticos en el Ministerio de Interior, que han fallado con reiteración y han incumplido sus compromisos con nuestra provincia.
La fuga de los dos presos de la cárcel de Castellón I el pasado fin de semana es producto del abandono del Ministerio de Interior.
Tanto los sindicatos, como el Partido Popular e incluso la Fiscalía han denunciado el hacinamiento y la falta de funcionarios suficientes para garantizar la adecuada seguridad de los dos centros penitenciarios de la provincia.
En mi caso llevo más de tres años dando la voz de alarma sobre los riegos innecesarios, las cargas de trabajo excesivas para los funcionarios, y las incomodidades y tensiones entre internos provocados por el creciente hacinamiento.
En pleno siglo XXI se reabren los viejos debates doctrinarios sobre políticas económicas clásicas y keynesianas, o lo que es igual, las basadas en un menor o un mayor intervencionismo del Estado.
Con la misma facilidad con la que la aparición de John Maynard Keynes y sus propuestas, de mayor gasto público para salir de la crisis del 29, desplazaron a Ludwing von Mises y sus apuestas liberales en los años treinta, el actual comportamiento derrochador de los gobiernos socialdemócratas conducirá al entierro definitivo de las recetas keynesianas.
Murray N. Rothbard, uno de los discípulos de Mises, escribió con motivo de la muerte de su maestro en 1973 un párrafo que pareciera haberse escrito hoy mismo: “la gigantesca dilapidación de riqueza y el consiguiente empobrecimiento general que el moderno burocrático gasto estatal provoca, resultan tan inocultables que ya hasta los keynesianos se preguntan si estaría en lo cierto su egregio mentor cuando decía que igual daba invertir en servicios productivos que en faraónicas pirámides.”
El futuro está sin duda escrito, el problema es encontrar dónde. Mises, nacido ni más ni menos que en 1881, miembro principal de la escuela austríaca de economía, ya hace casi un siglo ponía en cuestión comportamientos que hoy vuelven a salir a la luz.
No se trata mayor o menor intervencionismo, de más o menos socialismo, sino simplemente de llegar a fin de mes, de que dejen de alargarse las colas de los comedores sociales y también las del Inem. No son matices, no es un estéril debate, es una emergencia.
Con cuatro millones de parados y casi el 20% de la población activa desempleada no existe ni modelo social europeo, ni estado del bienestar, ni nada que se le parezca.
Jueves, 31 de mayo
Carlos Ruiz Miguel
Juan Fernandez Krohn
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Manuel Molares do Val
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Antonio Cabrera
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina