El Partido Popular el pasado fin de semana manifestó nuevamente su apuesta por Internet y las redes sociales que en su seno se construyen, porque son una perfecta expresión de nuestros principios, de libertad e igualdad.
Porque desde la igualdad hoy todos pueden participar de esta comunidad virtual, y porque con plena libertad se pueden expresar pensamientos, opiniones y deseos.
Por eso, desde el Partido Popular apostamos por una red universal y asequible.
Estamos en contra de que se aplique un impuesto irracional a los usuarios, como es el canon digital que ha creado Zapatero, que encarece la adquisición de equipos y complementos digitales que en realidad son un pasaporte para convertirnos en una sociedad avanzada.
Y estamos también frente a las barreras que algunos, como ha afirmado recientemente el Consejo del Audiovisual Catalán, quieren imponer a los contenidos de una red que no entiende de fronteras y que no debe tener más límite que la ley.
Todos somos iguales en la red, sin clases, sin barreras, sin intermediarios, la expresión más pura de nuestras ideas liberales.
M
ientras Obama “jura” su cargo delante de una biblia histórica, tras asistir a misa y rodeado de banderas nacionales, aquí la Ministra de Igualdad, sin titulo competencial alguno, remodela su despacho por 60.000 euros, Moratinos paga las cúpulas de lo ONU de las que nadie se quiere hacer cargo, y el ejecutivo socialista se aventura en una batalla contra los crucifijos y a favor de aquella parte de nuestra memoria histórica que separó a los españoles.
Además el vicepresidente Solbes afirma que “ya no tenemos margen de actuación” y que estamos, por tanto, entregados, sin rumbo y a la deriva. Y lo que es peor, mientras hubo margen este se empleo erróneamente.
Primero, por un calentón del propio Rodríguez Zapatero, en plena campaña electoral, repartiendo innecesariamente 400 euros a quince millones de contribuyentes que no lo habíamos pedido, con un coste global de de 6.000 millones de euros.
Segundo, el plan de ayudas a los ayuntamientos con 8.000 millones de euros supone cambiar inversiones productivas por improductivas.
El oscurantismo que caracteriza al gobierno de Rodríguez Zapatero, hoy se expolia la parte fundamental de nuestra memoria histórica.
Con menos ruido que cuando se llevaron los papeles de Salamanca para saciar al tripartito social-nacionalista catalán, pero también con menos razón, hoy sale camino de Madrid parte de nuestra historia. Aunque en nuestro caso no se sacia nadi, pues no existía reivindicación polítca alguna.
Hasta 800.000 documentos, todos ellos de interés exclusivamente provincial y aproximadamente 9.000 expedientes referidos a los juicios que tuvieron lugar con la entrada de los nacionales en 1938 en Castellón.
Entre ellos curiosamente el expediente judicial de mi abuelo Juan Barrachina, militante de Unión Republicana y miembro de la masacrada columna Casas Sala, que como en el caso de otros miles de castellonenses, tras más de 70 años en la provincia Zapatero se los lleva a Madrid.
No importa si la decisión es iniciativa de la ministra de defensa señora Chacón o es consecuencia de la ley de la Memoria Histórica que, según recoge en su artículo 20, permite copiar e incluso arrebatar los originales.
Aunque en este último caso obliga a realizar una copia digitalizada de los mencionados documentos para que se queden en el archivo de origen, esto es, en la Subdelegación de Defensa de Castellón, cosa que no ha ocurrido.
Se los llevan; sin aviso, sin dejar copia, es una insolencia, un ultraje.
El año que iniciamos, 2009, será en términos económicos y de bienestar inimaginablemente malo, habrá que reinventar nuestros sistemas estadísticos para que puedan recoger el mayor empobrecimiento nacional desde la autarquía franquista de principios de los años cuarenta. No es exageración sino pura contabilidad.
El gobierno socialista va a alargar la crisis más allá de 2010, el recurso fácil a la deuda hará que los banqueros presten a Zapatero y no a empresas o familias y, además, augura nuevos crecimientos en los impuestos y posteriormente en parados.
Pero aunque la recesión terminase mañana sus efectos en términos de pobreza se van a hacer notar durante muchos años.
Los españoles, como cualquiera, se sienten ricos o pobres en función tanto de lo que tienen como de su expectativa futura.
Médico, poeta, político, pintor, doctor en medicina y profesor de hasta tres universidades, Alejandro Font de Mora es lo más alejado a los eslóganes que parte de la izquierda valenciana han aireado en estos últimos meses.
España se hunde, pronto se conocerá que hay un millón más de parados en hace un año y la progresía autonómica ya tiene su objetivo y su mensaje, para sacar a su componente más protestón a la calle: ¡Alejandro Font de Mora, fora, fora, fora!. En esto de las rimas, nuestro conseller de educación podría también dedicar algún minuto a aleccionar a quienes dicen ser “la comunidad educativa”.
Pocos políticos, en tiempo reciente, tan azuzados injustamente. He escuchado a parte de la izquierda valenciana arrimarle todo tipo de adjetivos a un conseller alejadísimo del perfil, tosco e iletrado, con el que han tratado de caricaturizarlo.
Jueves, 16 de febrero
Manuel Molares do Val
Juan Fernandez Krohn
Antonio Javier Vicente Gil
José Pómez
Carlos Ruiz Miguel
Pedro Fernández Barbadillo
Rufino Soriano Tena
Enrique Zubiaga
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Raúl González Zorrilla
Pedro Rizo