Superado el año y medio de aplicación de la ley de la Dependencia el resultado no puede ser más desolador, se han incumplido todos los objetivos, tanto de beneficiarios, como de empleo generado, en un sistema opaco, sobre el que amenazan recortes y que se desarrolla con desesperante lentitud.
El voto de confianza de la mayoría de grupos parlamentario, y el amplio respaldo de la sociedad civil se han visto completamente defraudados. Nada de lo que nos contaron desde el gobierno ha resultado verdad.
En 2008, según la memoria de la ley, deberían estar ya siendo atendidos más de 400.000 dependientes, sin embargo según el Ministerio hay sólo 65.460 con alguna prestación económica o servicio, lo que representaría el 16% de los objetivos si fuera cierto, que no lo es.
En la práctica el resultado es mucho menor de 65.000, ya que este dato no es indicativo de los beneficiarios nuevos, pues la mayoría de ellos ya estaban siendo atendidos antes de la entrada en vigor de la ley.
La cifra real de beneficiarios nuevos es desconocida, y de tenerla, el ministerio no la ha hecho pública. Los nuevos atendidos podrían no alcanzar, si quiera, el crecimiento anual previo a la aprobación de la ley.
Tampoco los anuncios de generación de empleo por la aplicación de la ley de dependencia se han visto cumplidos.
Se llegó a hablar de 500.000 empleos, en enero de 2008 el ex ministro Caldera afirmó que en 2007 se habían generado 200.000 empleos por la ley de dependencia, sin embargo la Federación Empresarial de Asistencia a la Dependencia cifra en 5.800 las nuevas altas reales producidas, en un sector que ya empleaba a 170.000 personas, y se desconoce cuantas puedan ser imputables a la publicitada ley.
Cuando se cumplen 100 días del nuevo gobierno socialista en España, la presencia de otro socialista, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, en España, evidencia nuestro lugar en el mundo.
Con la misma facilidad con la que Zapatero, el fabricante de pobres, ha estado negando nuestra crítica situación, Barak Obama en su periplo europeo se ha saltado España.
No desgraciadamente “ocho mujeres en cuatro metros” o, para ser exactos, siete mujeres y un transexual en 4.2 metros cuadrados, no es el título de una película de Almodóvar, ni se trata de la cárcel negra en la que el gobierno marroquí apila a ciudadanos saharauis muchos con DNI español, es tan sólo una de las celdas de la comisaría de Castellón en día de labor.
Así en ese espacio de dos por dos se puede pasar, en compañía de otras siete personas, una fantástica noche en la comisaría de Castellón. Es la España de Zapatero, la de los derechos de ciudadanía, la del Ministerio de Igualdad, que igual da.
En este país, en el que no se llega a fin de mes, todo un ministerio sirve sólo para que su titular, o mejor, su “titulara” por tratarse de Bibiana, encabece manifestaciones de preciosas banderas arco iris en las que se reclaman los derechos que su gobierno conculca.
Este es el país en el que Rodríguez Zapatero prometía aquello de “un preso una celda” y bajo su gobierno nuestras cárceles baten record de amontonamiento, sin salir de mi provincia el centro penitenciario Castellón I ha alcanzado los 818 reclusos en 428 celdas, con una tasa de hacinamiento del 191%. Todo es posible.
Pero ahora, el caso relatado de una de las comisarías de Rubalcaba, tiene el agravante de que las ocho mujeres que allí se agolparon para pasar la noche, de pié se supone, no tenían condena alguna, ni habían sido juzgadas, simplemente las detuvieron porque eran “sin papeles” o lo que es igual habían entrado irregularmente en el país.
Neptuno es el planeta más alejado de la Tierra de nuestro sistema solar, y allí ha debido tener lugar el congreso nacional de los socialistas españoles.
Aunque allí, en Neptuno, donde se ha instalado definitivamente Rodríguez Zapatero a los congresos “nacionales” les llaman “federales”, porque obviamente sus congresos “nacionales” son los que según nuestro lenguaje constitucional debieran ser los “autonómicos”, en fin, todo muy lógico si tenemos en cuenta que para que nuestros socialistas dejen de ser “estatales” y se conviertan en “españoles” hace falta ganar una Eurocopa.
Espero que Pau Gasol, en las olimpiadas del próximo mes, arrastre nuevamente a nuestros acomplejados gobernantes a colocarse la bandera de todos en la solapa, con la misma naturalidad con la que Nadal la lució en Wimbledon.
Pero de regreso a Neptuno, allí los fabricantes de parados, capaces de llamar a nuestra histórica “Nación” “federación”, al trasvase del Ebro “aportación hídrica puntual” o la negociación con los asesinos “proceso de paz” o no consiguieron inventar el sinónimo adecuado que a la crisis la dejemos de llamar crisis.
En el mundo fabuloso de Zapatero, no es necesario tomar medida alguna para atajar crisis que sólo existen en la mente de los antipatriotas, por eso los grandes debates del 37 Congreso Federal fueron sobre si se suprimían o no los funerales de Estado. Lo cual no es baladí estando la economía del país entero de cuerpo presente.
Sólo durante unos minutos los socialistas regresaron de Neptuno a la Tierra, y los encarnizados debates sobre la laicidad dejaron paso a los derechos conculcados de docenas de miles de niños españoles, cuando se habló sobre el uso de la lengua común.
Ayer en el Congreso presenciamos un nuevo episodio del alejamiento de la realidad que padece el presidente del gobierno y que, por tanto, sufren todos los españoles.
Concluido ya el merecido homenaje a la mejor selección de futbol que ha tenido España, vuelve a imponerse la cruda agenda económica, por más antipatriótico que le pueda parecer a Rodríguez Zapatero.
La situación inequívoca de crisis, viene dada objetivamente por dos elementos; caída intensa en el crecimiento (del 4.1% al 1.2%) económico PIB y aumento del paro (315.000 desempleados más en el último año).
Viernes, 1 de junio
Carlos Ruiz Miguel
Juan Fernandez Krohn
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Manuel Molares do Val
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Antonio Cabrera
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina