Ahora que se cumple el doscientos aniversario de la Guerra de la Independencia se pone de manifiesto como en la era de la globalización, en España, el localismo y el nacionalismo están ganando sorprendentemente la batalla de las ideas.
En Gerona, como en Bilbao, y en tantos otros sitios donde el separatismo se enseña en los colegios socialistas y nacionalistas, hace doscientos años y en ausencia de gobierno central, con vacío absoluto de poder, el pueblo se manifestó a través de proclamas como la que sigue:
“Españoles: el peligro es inminente…Fernando VII, nuestro único y legítimo Soberano, nos inspira amor y lealtad,…Valencia, Aragón, Murcia, Mallorca, y demás Provincias de España: unid con nosotros tan cristianísimo voto: levantaos todos a una, y tomando unánimes las armas por una causa la más justa y sagrada,… y lograremos el común deseo de ver colocado en el trono de España a nuestro amado Fernando VII.” Gerona, 15 de Junio de 1808.
En 1808 se puso de manifiesto un sentimiento preexistente de pertenencia a la Nación Española que desde tiempos remotos se venía dando, ¿qué ha cambiado en Gerona o en Vizcaya, para que recientemente una universidad pública prohibiera la entrada de los miembros de la Familia Real por la que sus tatarabuelos dieron la vida?
Ha ocurrido sencillamente que el interés egoísta, el sentimiento localista, se ha impuesto sobre el general. El virus del nacionalismo ha prendido incluso en partidos de la izquierda supuestamente universalista e históricamente llamados “españoles” hasta el punto de hacer enfermar a nuestra a Nación.
En el levantamiento contra el invasor francés, como en tantos otros lugares de España, en mi ciudad, Segorbe, se organizó el Batallón de Voluntarios del Campo Segorbino que llegó a alcanzar los 1.700 efectivos de lo que hoy es la provincia de Castellón.
La sangre de este heroico grupo, con más voluntad que instrucción y que fue exterminado en la ciudad de Zaragoza durante el Segundo Sitio, se mezcló para siempre con el agua del río Ebro, el mismo río que ya no quiere ser español sino solo de alguna de sus regiones.
Lo hemos debido hacer muy mal, entre todos, para que en estos 200 años nuestros sentimientos, nuestros afectos, se hayan resentido de tal manera que avergonzarían a los que entonces, hombro con hombro, supieron morir juntos.
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no tienes razon María, evidentemente en 1808 en las proclamas se expresa un sentimiento que ya exisía, ¿preexistente? sí, si no no podría ser expresado.
perdón, "supuesta", las prisas...
"En 1808 se puso de manifiesto un sentimiento preexistente de pertenencia a la Nación Española que desde tiempos remotos se venía dando"
¿sentimiento preexistente? De verdad crees que el nacionalismo español se basa en un ¿sentimiento preexistente? Que sepas que si das tu argumento por verdadero estás utilizando el mismo argumento con el cual los nacionalistas que tanto odias justifican su pertenencia a una supusta nación. Ésta para ellos es preexistente. Las naciones señor Miguel se crean y se destruyen se modifican y alteran. Mire usted con atención la historia de Europa y también de su amada España preexistente y comprobará que su argumento no se sostiene. Un poco de historia señor Miguel, un poco de historia, no sólo la historia que a usted le conviene.
Viernes, 17 de febrero
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Cesar Sinde
Toni García Arias
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Pedro Fernández Barbadillo
Raúl González Zorrilla
José Pómez
Francisco Rubiales
Antonio Javier Vicente Gil
Carlos Ruiz Miguel