El Partido Popular en el Alto Palancia, comarca del interior castellonense que agrupa a 27 municipios castellanohablantes, acaba de sumar la decimoquinta victoria electoral consecutiva en estas elecciones generales.
Si en 1991, cuando me eligieron presidente local de su capital, Segorbe, y coordinador comarcal, alguien hubiese pronosticado que el PP se iba a convertir en el gran partido de la democracia en el Palancia, hubiese pensado que deliraba.
Teníamos entonces dos concejales de trece en mi ayuntamiento y, a penas, cuatro alcaldes en toda la comarca.
El PSOE de Felipe González alcanzó hasta 12 triunfos, nosotros 15, pero lo llamativo es que tras las dos derrotas populares en España el Alto Palancia ha permanecido fiel al PP.
Esto es lo significativo. Nuestra comarca ya no sigue la tendencia nacional, como sucedió hasta la victoria popular, según la cual aquí venció UCD, PSOE y PP al mismo ritmo que en España se sucedían los distintos partidos.
Ahora la fidelidad al PP es ya una constante, así nuestras siglas han sido las más apreciadas en 19 municipios frente a 8 del PSOE, hemos superado el 50% de los votos y aumentado la ventaja que llevábamos al PSOE.
Los incumplimientos de Zapatero y la ausencia de candidatos y parlamentarios socialistas en la comarca –sin diputado autonómico, provincial, ni nacional- han favorecido el asentamiento del voto popular en el Palancia.
El PSOE no ha obtenido un mal resultado a pesar de los desaires de la dirección del PSPV con su partido en nuestra comarca, que terminarán por pasar mayor factura, incluso ha crecido en algunos municipios al apelarse al voto útil.
Lo cual tiene también una lectura negativa, y es que el PSOE ya ha vaciado la bolsa de votos republicana y de Izquierda Unida sin darnos alcance, lo que supone que todos juntos tampoco llegan al listón popular.
En Segorbe, el Partido Popular venció en la totalidad de las once mesas superando el 53% de los votos, lo que supone que entre los 23 municipios castellonenses de más de 5.000 habitantes estamos junto a Nules y Peñíscola en el liderazgo provincial.
Además en el resto de la comarca la victoria popular en municipios de alcaldía socialista como Jérica, Castellnovo y Almedijar, nos permiten albergar esperanzas de seguir progresando en futuras convocatorias.
El éxito electoral del PP no se circunscribe al Alto Palancia sino que alcanza a toda la provincia de Castellón en la que la candidatura de la que yo formaba parte ha multiplicado por cinco la ventaja de hace cuatro años, aumentando de 3.000 a 15.000 votos la distancia que nos separa de la lista que encabezaba el malogrado Sevilla.
Idéntico resultado ha tenido lugar en la Comunidad Valenciana. El triunfo en nuestra autonomía de la mano de Francisco Camps es inapelable; subir dos escaños, eliminando a Izquieda Unida y desarbolando a un PSPV que se había reforzado con parte del ejecutivo de Zapatero, supone situar a nuestra comunidad como vanguardia nacional en el proyecto de Rajoy.
He de confesar no obstante que la alegría de vivir en una ciudad, una comarca, una provincia y una región en la que el Partido Popular ha ganado las elecciones no compensa la desazón nacional de que el PSOE vuelva a gobernarnos.
No obstante el triunfo de Zapatero, a quien felicito por su victoria, posibilitado por el desplome de sus socios nacionalistas y de Izquierda Unida, que se han dejado más de un millón de votos, ha de ser matizado.
Sólo dos fuerzas políticas han crecido sustancialmente; el Partido Popular con más de 500.000 votos nuevos y la escisión socialista de Rosa Díez con 300.000 papeletas.
La caída nacionalista ha sido generalizada, Eusko Alkartasuna y la Chunta desaparecen, y el resto se hunde perdiendo ERC 355.000 votos, PNV 117.000, Coalición Canaria 71.000 y hasta CIU que mantiene escaños pierde 61.000 papeletas.
La suma de estos dos últimos argumentos sitúa nuestro demanda de “más España” en el centro de la opinión pública, discurso con el que, por cierto, el Alto Palancia se identifica mayoritariamente.
Resta saber si esta será una nueva legislatura o habrá más de lo mismo, en cuanto a la supresión de vínculos entre españoles, y el arrinconamiento del castellano.
Los primeros actos del ejecutivo de Zapatero y sus gobierno autonómicos no son nada alentadores y le alejan cada vez más de la opinión de los vecinos del Palancia.
Así finalizadas ya las costosísimas campañas en las que Zapatero se publicitaba como “Gobierno de España” se está suprimiendo la palabra "nacional" del nombre de sus organismos, que se llamarán "estatales".
El Instituto Nacional de Meteorología, acaba de perder la denominación con la que hace siglo y medio fue creado y que respetaron todos nuestros gobernantes, ahora se va llama Agencia Estatal de Meteorología y a cambio nace el Centro Nacional de Meteorología de Cataluña.
También las históricos museos nacionales forman ahora la "Red Estatal de Museos", y de manera progresiva se instala en el imaginario colectivo que España es tan sólo un Estado que agrupa a naciones distintas, lo cual además de una falsedad histórica supone una vulneración de la Constitución.
Otro gobierno socialista, el de Galicia, que ya subvenciona las lápidas funerarias en gallego y sólo permite apagar incendios a quienes acreditan requisito lingüístico, acaba de editar un decálogo para que en las fiestas patronales las verbenas sean al menos en 50 % en gallego y que pongan "especial énfasis para que las liturgias religiosas sean en lengua gallega”, además reclama que "en el momento de la Consagración de la Misa se interprete el Himno Gallego".
Lo dicho, la nueva legislatura socialista contiene estos viejos y dañinos errores, el Palancia estará cada día más lejos del partido socialista.
Viernes, 1 de junio
Carlos Ruiz Miguel
Juan Fernandez Krohn
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Manuel Molares do Val
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Antonio Cabrera
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina