He tenido la oportunidad de disfrutar, aún hoy, de longevos abuelos, y por tradición oral me llegó, como a muchos, aquello de que en la época de la Restauración se compraba el voto a cambio de un saco de harina que aportaba el cacique comarcal.
El hecho siempre me había resultado tan pintoresco que hasta que he visto a Rodríguez Zapatero ofrecer 400 euros a quién le vote lo he tenido en el olvido.
Hay que reconocer que el dirigente socialista ha mejorado en mucho la técnica de compra que usaban liberales y conservadores en el “turnismo” que se dio también en Castellón a finales del siglo XlX y principios del XX.
De hecho en aquella época el saco de harina lo ponía el cacique de su abultada hacienda, ahora, aunque la promesa es también partidista y en concreto nace de Rodríguez Zapatero, éste no pone ni la harina ni el saco, sino que es a cargo del Estado, en apariencia una “devolución”.
Hay que tener la cara muy dura, como el cemento armado, para después de haber incumplido todas y cada una de las 18 prioridades que sobre Castellón prometió el PSOE hace cuatro años, cuando alcanzaron el gobierno de España, ahora su cabeza de lista, el turista Sevilla diga que “han desatascado problemas históricos”.
Un buen ejemplo de la doblez socilista lo padecemos en mi comarca del Alto Palancia donde en su visita anual ha llegado a arrogarse el mérito de “conectar por tren y autovía” a nuestro sufrido territorio, en el que el ejecutivo zapateril invierte 6 euros por habitante y año, en lugar de los 540 de la media española, ¡90 veces menos!.
La verdad sobre las comunicaciones de mi tierra es bien otra.
Felizmente se ha superado ya el tiempo en el que el marxismo proponía la supresión de la familia para “abolir la explotación de los hijos por los padres” y para evitar las insalvables desigualdades que se crean la estar educado en un hogar familiar y no en otro.
Los experimentos socialistas que se ensayaron con la mayor crueldad en la dictadura camboyana, donde se arrancaba a los niños de su hogar “colectivizándolos”, supuso la conversión de afables chiquillos en pequeños monstruos sin sentimientos que participaron en el exterminio de más dos millones de sus vecinos, la cuarta parte de la población.
Hoy, que la familia es nuestra institución básica sobre la que se edifica la sociedad, es una opinión compartida por la inmensa mayoría de españoles, e incluso la Constitución en su artículo 39 afirma que “los poderes públicos asegurarán la protección social, económica y jurídica de la familia”.
Acabo de visitar tu blog “La Fuente Larga” y me parece imposible que ya no estés Juan. Lo he tenido que cerrar porque los hombres no lloramos.
Lo has hecho como todo, inesperadamente, con desorden, sin despedirte de los que éramos tus amigos, sin esperar saber cual era tu tiempo. Seguro que con tu sorna te estas riendo, tras las oscuras gafas, de nuestra conmoción, siempre has tenido un humor socarrón.
Juan Emilio Sanchis Girbés era tan gran escritor, con tan genial pluma, como poco reconocido, y me duele que en esta sociedad ya no se valore la cultura, el saber y el bien hacer.
Juan era tan inocente e ingenuo como erudito y genial en la literatura.
Lo conocí en una comida hace ya una década en la que nos invitó Jose Manuel Pérez, alcalde de su querido Vall de Almonacid, y con el que se encontrará allá donde quiera que vayan las buenas personas que se van antes de tiempo dejándonos vacíos los corazones.
En pocas ocasiones la realidad se muestra tan tozuda, y es negada con tanta insistencia, como en el caso del éxito de las políticas liberales frente a las socialistas.
La globalización, como extensión de las libertades, hoy se manifiesta, a pesar de la abundante desinformación en sentido contrario, como única posibilidad cierta de avance en la reducción de la pobreza.
La historia reciente nos ha permitido observar auténticos ensayos de laboratorio a tamaño real, por el cual países como Alemania o Corea fueron troceados, separando familias, amigos y haciendas comunes, para poner una parte al servicio del socialismo real mientras que en la otra se respetaron las libertades políticas y económicas.
Ahora que llega el juicio sobre cuatro años de gobierno socialista, tres datos revelan la magnitud del desatino.
El 90% del programa con el que Rodríguez Zapatero se presentó a las elecciones en nuestra provincia está sin cumplir, las inversiones presupuestadas han caído en un 41%, pero lo que es más indicativo, la obra pública licitada por el Estado ha descendido en un 61% con respecto a 2003 en la provincia de Castellón.
Como hoy tiene más vigencia que nunca el viejo dicho, de “obras son amores que no buenas razones”, vale la pena ir al detalle de los sonrojantes datos que ofrece la patronal de la construcción.
Viernes, 1 de junio
Carlos Ruiz Miguel
Juan Fernandez Krohn
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Manuel Molares do Val
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Antonio Cabrera
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina