Cortar con todo
21.08.09 @ 21:23:19. Archivado en dignidad
Cuando tú eres ingresado en un Hospital, todo cambia. Tienes que cortar con todo. Tu ropa; la familia; el entorno; la privacidad; hasta muchas veces tu nombre ("el enfermo de la cama 5"); tu posición social (un ingeniero desde ahora es el "sr. Antonio'); tus hábitos alimentarios; tu independencia da lugar a la dependencia; otros 'deciden' por ti (mismo con el 'consentimiento informado', la información es muy poca y nos quedamos sin saber de que somos informados); tu vocabulario no es capaz de alcanzar la enormedad de vocablos raros y 'eruditos' con que nos hablan; se ponen a conocernos por fuera y por dentro (todas tus vísceras son analizadas al pormenor con examenes y más examenes; cámeras que te filman; lo que hasta ahora hacía parte de tu íntimo, se queda siendo del domínio de unos cuantos); tu sueño se queda siendo compartido por más dos o tres; no hay lugar para una conversasión a solas con tu médico, tu psicólogo o el capellán... Todo cambia. Algunas de estas situaciones no serán deshumanización?
Hace unos días, un hombre de 80 años se quejaba: "No es justo. Estoy aquí hace quince días y tampoco me han dado un vaso de vino. No es justo. Pero yo ya los driblé: he bebido 2 vasos de vino tinto. Un amigo tuve pena de mí y me ha ofrecido un buen vino. Ellos no lo saben. Pero los dos vasos me han gustado".
Aún hay quién sea capaz de salir por los esquemas! Este caso puede dar para reír. Pero también puede dar para pensar.
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José António
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