Toda la verdad
23.02.09 @ 13:30:14. Archivado en amor, dolor
Me llamaron a toda prisa y de emergencia:
"Padre, necesitamos de usted. La señora Alda está muy mal; tiene la vida presa por algunos minutos. Su marido y dos amigas estan junto a ella."
Me marché para la habitación de la señora Alda. Enconré su marido muy lacrimoso. Nada más de verme, salió de la habitación. Me dejó a solas con su esposa. Pero noté que ella ya habia fallecido. Rezé un poco. Cuando sali de la habitación, noté que su marido ya no estaba allí: le habián llevado para la sala de estar. Lo busqué. Entrementes, he pasado por la sala de enfermería y he notificado los enfermeros de lo que estaba pasando. Y que llamasen el doctor, visto que el señor Antonio iba a necesitar de él.
En la sala de estar, intenté hablar con el señor Antonio.
"Padre, estoy a sufrir mucho. Que será de mí sin mi mujer?! Ella es la mi única compañia. Pero yo todavia espero que ella sea capaz de ultrapasar este momento. Tenemos programado un viaje para de aqui a ocho días. Y tengo la certeza de que iremos hacer ese viaje."
Yo no era capaz de hacer otra cosa si no mirar, ojos en los ojos, el señor Antonio. Creo que mi mirada era interrogativa. Pero mucho más interrogativa era la mirada de señor Antonio.
"Padre, qué piensa? Ella va a mejorarse?"
Yo continuaba mirandolo.
"Sabe, Padre, nos amamos mucho uno al otro! Yo no la quiero perder."
E yo continuaba mirandolo.
"Digame la verdad, Padre. Digame sí o no"
"Señor Antonio, que verdad quiere saber?"
"Toda. Toda la verdad!"
"Pero queire saber justo toda la verdad?"
(qué seria lo mejor? decirle toda la verdad, allí, en aquel momento, o esperar que él se marchase a su casa, y sus amigos le transmitiesen la verdad de que la señora Alda habia fallecido? El señor Antonio era un paciente de este Hospital; tiene ua história clínica algo complicada: habia que tener precaución; por eso, yo habia pedido que llamasen el doctor)
"Digame, señor Antonio: quiere saber justo toda la verdad?"
"Sí, Padre, quiero saber toda la verdad!"
Unos momentos de silencio. El señor Antonio me mira de nuevo. Encontró en mis ojos un deseo enorme de decirle justo toda la verdad.
"Ella ha fallecido, verdad?!"
"Quiere saber justo toda la verdad, señor Antonio? ( su mirada me decía que sí) Sí, señor Antonio. Su Alda ha fallecido! Y ha fallecido justo en el momento en qué usted estaba junto a ella.
Silencio aterrador! Él cogió mis manos. Lloró abundantemente.
"Al menos, yo estaba junto a ella cuando morió! Le agradezco haberme dicho la verdad. Ha rezado por ella?"
"Sí, señor Antonio. Y también he rezado por usted"
Inmediatamente llegó el doctor para cuidar al señor Antonio.
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José António
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