De Botánica
14.05.07 @ 12:46:47. Archivado en En Zapatillas
Hace poco tuve un par de orquideas a las que bautizé con el nombre de Talita y Paul Getty. Las cuidé como si fueran mis hijas, pues me habían hablado de la fragilidad de estas flores sofisticadas y silenciosas que convirtieron mi cuchitril en un hall del HOtel Urban. Sin embargo, irremediablemente, a los pocos-muchos días se me murió Talita. Supongo que de una sobredosis de agua, como plegándose al destino fatal de su antecesora millonaria. Al poco tiempo murió de pena Paul, desagradecidas...
Tengo también un poto que me acompaña desde hace varias mudanzas. No hay quien acabe con él. Cuanto menos le dóy más me quiere, le dan igual calefacciones o corrientes de viento, sequías o rincones húmedos, creo que en el fondo sabe que no podría vivir sin él, un amor incondicional...
MI vecina tiene unos naranjos enanos que son la envidia del barrio, aunque mis plantas colgantes como lágrimas de ciénaga no se quedan atrás. Sé que las miran con deseo los paseantes, cualquier día me abandonan por otro...
En mi vergel particular tengo cactus que no pinchan y dan flores inesperadas como si fueran un rosal, tengo una planta mutilada que ha resultado la más bonita, alguna maceta vacía de flores que no llegaron a ser, y siempre dispuesta algo de tierra fresca por si se me ocurre plantar un árbol que me deje ver el bosque...a lo lejos.
ciao, Patbell.
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Oscar M. Prieto y Patricia Márquez
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