Medio siglo ya...
25.10.06 @ 11:58:38. Archivado en Políticos
Tanto la revolución de Hungría como la guerra de Suez, coincidieron en fechas, última semana de Octubre y primera de Noviembre de 1956. En ambos acontecimientos murieron dos periodistas del semanario Paris-Match: Jean Pierre Pedrazzini, herido de muerte en Budapest (falleció en el hospital americano de Paris) y Jean Roy en la margen occidental del Canal de Suez abatido por un destacamento egipcio que le había dado el alto y el periodista desoyó. Yo acababa de cumplir 27 años el 21 de Octubre y residía en El Cairo desde hacía año y medio.
En el caso de la revolución húngara, que desbordó en importancia la de 1953 en Berlín Oriental, tuve conocimiento por dos fuentes presénciales. El periodista iraní, Sharokh Hatamí (que luego sería compañero de fatigas en Oriente Medio durante varios años) y Paul Mathías, de la oficina de Paris-Match en Nueva York. Hatamí había sido expulsado de Budapest sin sus cámaras confiscadas por la policía de Imre Nagy. Los dos me contaron algo interesante pero poco conocido: La rebelión había sido alentada por Radio Liberty , la emisora americana dirigida al mundo comunista. Paul Mathías era entonces un joven estudiante de Budapest que se puso al servicio de Pedrazzini como guía y traductor. Estaba en las listas de los comunistas como activista buscado por las autoridades. Cuando un tanque ruso disparó contra el fotógrafo francés, Paul acudió al aeropuerto, ya en manos soviéticas, y negoció el aterrizaje de un avión-hospital procedente de Viena. Sacó con vida a Jean Pierre Pedrazzini. Moriría una semana más tarde en el hospital anglo-americano de Paris. Mathías había aprovechado la oportunidad para escapar de su país, viendo que la revolución había fracasado. Paris-Match lo contrató y lo destinó a nuestra oficina de Nueva York. Almorzando los dos en un restaurante de Manhattan, organizó un escándalo, tras una discusión con un vecino de mesa, acusando a los americanos de haberles prometido apoyo militar en la revolución de Budapest y no haber cumplido su palabra. Como en 1991, con los chiíes del sur de Irak a los que se alentó mediante lanzamiento de pasquines invitándoles a la rebelión contra Sadam Huseín que, cuando se produjo, fue aplastada sin piedad.
La Guerra de Suez, fue preparada por Francia y Gran Bretaña con la colaboración de Israel. Era la respuesta tradicional de las dos potencias europeas (la política de la cañonera, utilizada durante un siglo) por la nacionalización del Canal producida el 26 de julio del mismo 1956. Israel atacó a Egipto alegando que no le dejaban utilizar el Canal para ir del Mediterráneo al Mar Rojo. Una expedición franco-británica, con 30.000 hombres, previamente concentrada en Nicosia, cayó sobre Port-Said y Port Fuad, en la entrada mediterránea del canal. Venían a defender sus importantes intereses económicos en el Canal. Sin haber avanzado más de un cuarto de la longitud del canal, Francia y Gran Bretaña “se vieron en la obligación” de dar un ultimatum a los dos contendientes pidiéndoles que se retirasen a 10 Km. de cada lado del Canal. Israel apenas había alcanzado puntos a 16 Km. de la famosa vía de aguas. La franja sería ocupada por las fuerzas expedicionarias anglo-franceses.. Eso no impidió que los británicos nos ametrallasen a un grupo de periodistas extranjeros en las cercanías de Abu Zaabal, lejos del Canal. Solo deseaban destruir las antenas de Saut el Arab, (la Voz de los Árabes) la potente emisora egipcia. El resultado fue la destrucción de un vecino orfelinato. Cuando entramos en él, descubrimos cuerpos de niños de seis y siete años, con la cabeza separada del cuerpo a cuatro o cinco metros de distancia. Un éxito si se buscaban “daños colaterales” pero un fracaso porque ninguna de la docena de antenas de la emisora fue dañada.
En la noche del lunes 29 de octubre de 1956 se capturaba Kuntilla, por parte israelí, y un batallón de la 202 Brigada paracaidista, caía en Mitla. Este lugar es un desfiladero estratégico, muy cercano al Canal. La operación, ideada por Moshé Dayan, se repetiría años más tarde. Siempre dije que Gamal Abdel Nasser debería haber leído el Diario de la Campaña del Sinaí, de Dayan y hubiese evitado la derrota de 1967 que fue un calco de la de 1956.
Yo me encontraba a unos ciento cincuenta metros del lugar donde cayeron mortalmente heridos Jean Roy de Paris-Match y David Seymour (“Chim”) uno de los fundadores de la mítica agencia MAGNUM. Días más tarde me tocó identificar al primero en la morgue de Ismaelía.
El ultimatum franco-británico, en realidad favorecía a Israel puesto que retirarse a 10 km del Canal permitía a los judíos avanzar tranquilamente y ocupar lo que se creía ocupado pero aún no había caído en manos del Tsahal. En realidad lo que molestaba a los occidentales era la perdida económica del Canal porque Nasser contrató pilotos del mundo entero para operar la vía de aguas que creara Ferdinand de Lesseps. No hubo un solo incidente entre el 26 de julio y finales de octubre. Noventa y tres pilotos europeos del canal nacionalizado, hicieron huelga, siguiendo órdenes de la empresa, sin darse cuenta de que sus ayudantes autóctonos sabían tanto como ellos de las sencillas maniobras que se requieren entre Port Said y Suez, en los dos extremos del canal.
Pere Vilanova, Catedrático de Ciencia Política de la UB, se equivoca cuando dice que el Canal de Suez fue totalmente ocupado cuando las hostilidades cesaron ante la muy seria amenaza nuclear de Nikita Jrushov. Llegaron solo hasta El Cap, donde me encontraba yo con otros tres colegas en el bunker del Coronel egipcio Rugdis. Hubo un error de apreciación en Londres y Paris al aceptar la fecha y hora del ultimatum dado por la URSS y apoyado por EE.UU. en la ONU pese al veto de Francia y Gran Bretaña.
Desde la nacionalización hasta el ataque del 29 de Octubre, habían transitado por el canal, sin problemas, 2.432 barcos y de ellos 301 desde que los pilotos de la Compagnie de Suez, se habían puesto en huelga a petición del Consejo de Administración de su empresa.
Aunque David Ben-Gurion, Primer Ministro de Israel, quería quedarse con el Sinaí, la ONU (incluidos Francia y Gran Bretaña), le obligaron a devolvérselo a Egipto. Las Fuerzas de Emergencia de Naciones Unidas (UNEF), los famosos cascos azules, actuaron entonces por primera vez y ocuparon Gaza. Los mandaba el general canadiense Burns. Entramos en Gaza, mis colegas y yo, junto a esas fuerzas, una oscura noche de Diciembre de 1956, preocupados porque los palestinos nos confundiesen con el ejército israelí en retirada.
Único ganador de esta guerra de ocho días: Estados Unidos que, a partir de aquel momento desplazaba a Francia y Gran Bretaña de Oriente Medio. La operación Amilcar, ideada por Anthony Eden y su colega francés, Guy Mollet, fracasó y dio entrada a los americanos en un área que solo conocían las compañía petroleras estadounidenses.
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Enrique Meneses
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