El salvoconducto
10.10.06 @ 10:31:06. Archivado en Políticos
No es una buena noticia. La prueba nuclear subterránea de entre 5 y 15 kilotones probada ayer domingo, puede ser el principio de una pesadilla para numerosos países de Asia con el Taepodong-2 (5.000/6.000 km de alcance, incluye Australia), en espera de que esté operativo el Taepodong-3 (10.000/12.000 km de alcance) que amenaza el tercio Oeste de Estados Unidos y la totalidad de la Unión Europea, incluida España. Para hacerse una idea del progreso que los norcoreanos están realizando en cuanto a potencia de destrucción, baste decir que la bomba de Hiroshima tenía 15 kilotrones. El 80 por ciento del presupuesto del Gobierno de Pyongyang se va en gastos de defensa mientras la hambruna atenaza a los 23 millones de sus habitantes.
Con frecuencia, un país deja que otro fastidie a un tercero en su lugar a la vez que se pacta y negocia con el “fastidiado”. China ha estado encantada, durante una época, de que Corea del Norte fastidiase a los Estados Unidos mientras Beijing estrechaba lazos comerciales con Occidente y atraía fuertes inversiones hacia su República Popular. En realidad nadie pensaba que llegaría el día en que el amo de Corea del Norte, Kim Jong-Il, acabaría por tener éxito. Tampoco se vigiló a Pakistán y sus científicos que llevaban a cabo sus propias investigaciones nucleares. Abdul Kader Khan, el padre del programa pakistaní, admitió en Febrero de 2004 haber entregado tecnología secreta a Corea del Norte. Esto podía suceder y nadie se preocupó por ello. Amenazar con sanciones o, incluso una intervención militar por parte de Occidente, no era lo más recomendable. Era, y es preciso, deshacerse del dictador de Pyonyang sin por ello crear un problema más grave que el que nos amenaza y se intenta resolver.
La carrera por dotarse de armas nucleares para alejar el peligro de invasiones convencionales, se debe a que nadie se atreve con las dictaduras que ya pueden responder brutalmente si se las invade. Hay que dejar de lado la fiebre de la democratización instantánea importada y procurar que los cambios se hagan desde dentro de los países y poco a poco. Se ha permitido a Pakistán desarrollar su fuerza nuclear porque es un aliado de los Estados Unidos, como la India. Pero es un país musulmán y no es difícil encontrar elementos hostiles a Occidente, capaces de diseminar capacidad tecnológica para fabricar armas nucleares. Irán está queriendo afanosamente protegerse de un ataque preventivo de Estados Unidos e Israel buscando por todos los medios el “salvoconducto” que representa la posesión del arma atómica. Si Pakistán ayudó a Corea del Norte ¿por qué no puede ayudar al chiísmo iraní de los ayatolás?
Falta que Corea del Norte adquiera la balística adecuada para representar un peligro internacional. Nunca me han gustado las sanciones a un país porque siempre estrujan las tripas del pueblo. El último en pasar hambre es el tirano. Cuando en 1945 se sometió a los españoles a un régimen alimenticio solo aliviado por el trigo y el dulce de leche de los argentinos con Eva Perón a la cabeza, no éramos pocos los que criticábamos la actuación internacional. Los aliados castigaban a Franco dándole una patada en nuestro culo. Corea del Norte no está ni para invasiones ni para cortar los víveres a una población hambrienta. Pyongyang cuenta con un ejército de un millón de hombres y una invasión por parte del ejército surcoreano llevaría a una catástrofe humana de grandes dimensiones.
Irán es una gran potencia en Oriente Medio. Se cometieron muchos errores en el pasado sacrificando a un nacionalista burgués como Mohammad Mosadegh, solo porque quería nacionalizar el petróleo de la Anglo-Iranian Oil Co., y colocar en el trono del Pavo Real a Mohammad Reza Pahleví para, años más tarde, contribuir a su caída y dejar que entrasen los ayatolás en Teherán. De 1980 a 1988, Estados Unidos apoyó al Irak de Sadam Huseín contra el Irán de Ruhollah Jomeini. Si hubo un Irán pro-occidental, muy americanizado, enemigo de una URSS que les había robado la región de Azerbaiján, ese era el Irán que precedió al de los ayatolás de Qom. Lo viví de cerca entonces y para ver una mujer con hijab, había que ir a orillas del Golfo Pérsico, a Bandar Abbas, frente a la costa omaní.
Darle un papel geopolítico a Irán en Oriente Medio, haría de este país un moderado en vez de un paria de 70 millones de habitantes. Lo que es cierto es que la minoría chií se ha subido a la parra por culpa de los occidentales y va a ser difícil quitarles el protagonismo en el futuro de la región, con gran desesperación de los gobiernos suníes.
Parece que EE.UU. está dispuesto a no tomar medidas unilaterales y buscar un consenso para desactivar el peligro iraní a la vez que se busca una fórmula –con colaboración de la República Popular China y de Corea del Sur—para eliminar el peligro norcoreano. Las últimas reacciones parecen indicar que Corea del Norte está dispuesta a negociar directamente con Estados Unidos. Excepto el Washington Post, la demás prensa de calidad de EE.UU. está por esa negociación directa. Ban Ki Moon, Ministro de Asuntos Exteriores de Corea del Sur, sustituye a Koffi Anan al frente de las Naciones Unidas el 1 de enero de 2007. Seguro que aportará su conocimiento de los norcoreanos a la negociación. Estados Unidos no tiene por qué desangrarse en una guerra difícil de ganar si considera, como Henri IV de Francia, que “Paris bien vale una misa”.
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Enrique Meneses
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