Los expertos creen que esos animales pueden haberse asustado por el ruido de sonares militares o experimentos sísmicos y terminaron por ascender a una velocidad superior a la de sus limitaciones físicas.
Otra investigación apunta a que los crecientes niveles de dióxido de carbono incrementan la acidez de los océanos, lo que hace que el sonido viaje todavía más lejos.
Según un informe del Fondo Internacional para el Bienestar Animal, la distancia a la que se pueden comunicar las ballenas azules se ha reducido 90% en los últimos 40 años por el aumento en los niveles de ruido en el mar.
Un portavoz de el Programa Ambiental de Naciones Unidas dijo que hay indicios de que los gobiernos están dispuestos a enfrentar los problemas que provocan los océanos ruidosos.
Jueves, 26 de noviembre
Hiroit
Saúl Blanco Lanza
Nicolás Ruiz Humanes
Juan Antonio Reig
Fernando Núñez Noda
Nancy Casal
Jordi Jaumà Bru