Otras de las medidas que se proponen incluyen cambiar la ruta de algunos barcos, reducir las velocidades y prohibir experimentos y el uso de sonares en los hábitats de los animales en peligro.
"Es lo que llamamos el efecto coctel", explica Mark Simmonds, de la Sociedad para la Conservación de los Delfines y las Ballenas.
"Cuando estás en un coctel, en una fiesta, tienes que hablar cada vez más fuerte hasta que llega un punto en que nadie puede oír a nadie", dice Simmonds.
Agrega que hay un número cada vez mayor de ballenas y delfines que terminan varados en una playa que podrían atribuirse a esta contaminación sónica.
En algunos casos, los mamíferos presentaron lesiones en algunos tejidos, similares a las de los buzos que salen a la superficie demasiado rápido.
Jueves, 26 de noviembre
Hiroit
Saúl Blanco Lanza
Nicolás Ruiz Humanes
Juan Antonio Reig
Fernando Núñez Noda
Nancy Casal
Jordi Jaumà Bru