Ahora, con la subida de los carburantes quizás sea el momento de potenciar la conciencia sobre el uso de transportes alternativos a nuestros coches.
Es una buena oportunidad para mover a la reflexión y que nos demos cuenta que este escenario es insostenible. No sólo porque no lo podamos pagar (es hacia donde nos dirigimos) sino es que nos está generando muchos otros problemas, entre ellos algunos muy severos de salud. Estamos perdiendo mucho en el balance.
En Europa se registran al año 370.000 muertes por respirar aire contaminado, y en concreto en España, 16.000. Pero, ¿se tiene en cuenta en Medicina este aspecto del aire a la hora de determinar la muerte?
Mueren cuatro veces más personas por culpa de la calidad del aire que por los accidentes de tráfico. Pero en Medicina no se tiene en cuenta. A nadie le ponen en su certificado de defunción que falleció por contaminación. Muertes por enfermedades cardiovasculares, enfermedades pulmonares… todas ellas agravadas por la calidad del aire.
Esas muertes no se traducen en que las personas salgan a la calle y caigan fulminadas pero lo que sí perdemos es esperanza de vida. Se calcula que lo que perdemos de vida por culpa del aire está entre los tres meses y los dos años. A causa todo ello de respirar un encima de respirar un aire con niveles más altos de los permitidos de contaminación.
Pero la realidad es que a nadie le ponen en su certificado de defunción “murió por mala calidad del aire”. No es una causa directa pero si que funciona como un serio agravante de algunas enfermedades.
Entonces, la Medicina tendría ahora que hablar sobre este tema.
Lo hace, de hecho el informe de Ecologistas en Acción se sustenta en muchos de estos informes. Lo que pasa es que no tienen ninguna repercusión, no trascienden. Ahí entra la obligación por parte de los políticos de informar sobre estos datos.
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Miércoles, 25 de noviembre
Hiroit
Saúl Blanco Lanza
Nicolás Ruiz Humanes
Juan Antonio Reig
Fernando Núñez Noda
Nancy Casal
Jordi Jaumà Bru