Al ser época de reproducción, a los tres días de la mortandad, la asociación Caralluma realizó el censo de la buitrera más próxima al lugar, situada a unos cinco kilómetros, en la Sierra de Mojantes y aparentemente no ha afectado a ninguna de las parejas con nido.
En otros cotos de caza colindantes a El Roblecillo, como Los Almendros, hubo en el pasado episodios de presuntos envenenamientos denunciados en su día por Caralluma.
Años atrás los buitres en esta comarca apenas comían restos que no fueran de ganadería, pero con las medidas sanitarias impuestas y la obligación de retirada de cadáveres del ganado para incineración, la hambruna de los buitres ha provocado que otros animales entren con mayor frecuencia en la dieta de estas rapaces carroñeras.
Miércoles, 25 de noviembre
Hiroit
Saúl Blanco Lanza
Nicolás Ruiz Humanes
Juan Antonio Reig
Fernando Núñez Noda
Nancy Casal
Jordi Jaumà Bru