Medio Ambiente

El chiringuito de los biocombustibles

24.04.08 | 11:44. Archivado en Energías renovables

(PD).-En Alemania lo llaman "el pan líquido". En Estados Unidos, cofradías y expertos en la última tendencia cultivan un aire irónico llamándolo Kellogs de cebada. La mayor parte de nosotros simplemente nos referimos a ello como "cerveza". Pero cualquiera que sea su apelativo para el asunto, no hay motivo para negar que a la gente de ambas orillas le encanta su cerveza.

La diferencia ahora mismo, sin embargo, es que mientras los americanos pueden seguir consumiéndola sin problemas como siempre han hecho, los precios de la cerveza alemana se han venido disparando. ¿Qué o quién es el culpable? ¿La avaricia corporativa quizá, o un impuesto corporativo diseñado para obligar a los aficionados alemanes a la cerveza a prescindir de sus barrigas?

Es algo mucho menos espectacular, -explica Peter Suderman en National Review- pero potencialmente más insidioso: los subsidios a los biocombustibles que están obligando a más granjeros a prescindir de sus cultivos de cebada -- necesarios para fabricar cerveza -- en favor de cultivos que les granjeen subsidios más jugosos procedentes de reguladores estatales que intentan combatir el calentamiento global. Encabezando la lista de estos subsidios se encuentran el centeno y la cebada, ingredientes utilizados en la creación de biodiesel y destilados de gasolina de etanol que presuntamente reducen los gases de efecto invernadero que provocarían el calentamiento global.

Gracias a estos cambios en los cultivos, el precio de la cebada se ha duplicado en los dos últimos años, un incremento que eventualmente ha ido pasando hasta el consumidor. Algunas cerveceras ya han subido sus precios, y muchas más están planeando subirlos pronto. Los aficionados alemanes a la cerveza están sintiendo ya el impacto sobre cervezas como Erdmann Ayinger, que subió sus precios de 6,10 euros hasta 6,40 euros a lo largo del año pasado. Eso es más o menos 50 céntimos de euro la cerveza para los alemanes, que consumen una media por encima de 30 galones por persona al año.

Pero eso parece un precio bastante reducido a pagar por una causa digna, ¿no? Después de todo, como dicen científicos como el experto de la NASA en el clima James Hansen, el calentamiento global amenaza a la humanidad con una catástrofe inminente debida a cambios climáticos y crecimientos en el nivel del mar, por lo que los biocombustibles tendrían que ser más importantes que los precios de la cerveza.

El problema es que resulta que incluso si usted considera el cambio climático una amenaza seria, los biocombustibles no son en absoluto un medio eficaz de evitarlo. En la práctica, simplemente exacerban el problema. En estos tiempos, cualquiera que diga lo contrario -- como por ejemplo los reguladores europeos -- estará borracho.

Pág. 1 2 3

Hacer comentario

  • ¿Te parece interesante esta información?
  • meneame
  • Delicious
  • digg
  • yahoo
  • talk bubble
Opine sobre la noticia

caracteres
Comentarios

Aún no hay Comentarios para este post...

    Domingo, 6 de julio

    BUSCAR

    Publicidad