(PD).- Son peores que Atila, bajo la puzña de cuyo caballo no crecía ni la hierba. La reforma de la carretera AS-22 entre las localidades asturianas de Vegadeo y Boal ha causado un nuevo desastre ecológico en Asturias.
En la aldea de Rozadas, los vecinos han protestado debido a que unos 20 tejos han sido talados y arrojados al vertedero y algunos ejemplares centenarios trasplantados de mala manera y sin esperanza de que vuelvan a arraigar.
La Asociación de Amigos del Tejo denuncia que la Consejería de Medio Ambiente no ha actuado a tiempo para evitar los daños causados por una obra promovida por la Consejería de Transportes del Gobierno asturiano, y todo ello a pesar de que el tejo está catalogado como Especie de Interés Especial en Asturias.
Es un árbol escaso en la naturaleza, que nunca forma bosques y que aparece sólo de forma aislada en su estado silvestre. Al mismo tiempo, el tejo tiene un enorme valor en la cultura cantábrica y es una especie muy ligada al hombre.
Los tejos tenían un carácter ritual y mágico desde antes de la época cristiana. Más tarde, se han sembrado en los cementerios y como árbol totémico junto a las casas de los pueblos.
Un decreto de 2001 prohíbe cualquier manipulación sobre los tejos.
Jueves, 24 de julio

CienciadeBolsillo.com
Saúl Blanco Lanza
Nicolás Ruiz Humanes
Juan Antonio Reig
Fernando Núñez Noda
Nancy Casal
Jordi Jaumà Bru