Medio Ambiente

El temporal amarga el fin de año a los chinos

30.01.08 | 08:51. Archivado en Meteorología

(PD).- Ochenta millones de chinos sufren estos días los embates de uno de los peores temporales de nieve que se recuerdan aquí. La nieve lleva cayendo desde mediados de enero en el centro, este y sur del país (en el norte no hay problema), incluso en provincias meridionales de clima subtropical con poco recuerdo de ella.

Y la climatología es sólo la mitad del problema, porque el fenómeno, que colapsa la red de transporte viaria en varias provincias, coincide con el gran éxodo del nuevo año chino, el mayor del año, que implica estos días a 170 millones de chinos, que llenan autobuses y trenes para pasar en familia la fiesta más entrañable del año.

La mayoría de los desplazados son trabajadores emigrantes que tienen a sus familias en el campo, seguidos de lejos por los estudiantes. Para la mayoría de ellos, esta fiesta es la única ocasión en todo el año de reunirse con los seres queridos. Conseguir un billete de tren es laborioso, porque el servicio aun no está enteramente informatizado.

Comporta largas colas en las estaciones, compensadas por la ilusión y la ansiedad del regreso anual al hogar con los ahorros del año en el bolsillo.

La masiva llegada a las estaciones con esos billetes trabajosamente conseguidos, seguida de la noticia de que los trenes no salen, ni llegan, ni lo harán en los próximos días a causa del temporal, ha supuesto una experiencia muy amarga, así como enormes desafíos de logística y serios riesgos de altercados del orden público.

La nevada distorsiona el gran éxodo nacional
El gran éxodo nacional pone cada año a prueba a la red viaria china. En general, este es un país bien organizado en ese ámbito. El estado de las carreteras es bueno y los trenes suelen ser puntuales y cumplen su cometido con eficacia ejemplar para las condiciones de un país en desarrollo. Con motivo del año nuevo, que este año se celebra del seis al siete de febrero, se restringe el tráfico de mercancías y se fletan trenes y autobuses suplementarios, pero el hielo y las mayores nevadas en varias décadas lo cambia todo.

China tiene tres grandes regiones económicas en las que se concentra el grueso de la mano de obra emigrante; la zona de Pekín/Tianjin, en el norte, la región de Shanghai en el sector central de la costa, y la de Cantón, en el extremo sur. Es allí donde se forman los cuellos de botella, con Cantón en el peor papel.

El domingo, medio millón de pasajeros estaban colgados en las estaciones de Cantón. La cifra ha bajado a 200.000. De ellos, unos 60.000 han sido alojados en estadios y otras instalaciones deportivas de la ciudad, pero se estima que decenas de miles están quedando al descubierto. Se ha dejado de vender billetes y se anima a los que lo tienen a que lo devuelvan sin recargo alguno, pero la mayoría no lo hace en la esperanza de que el tráfico se recupere, explican los funcionarios locales. La realidad es que no se espera que eso ocurra pronto.

Tráfico ferroviario colapsado
El tráfico ferroviario entre Pekín y Cantón, por ejemplo, no se normalizará antes de tres a cinco días, se advierte. El politburó del Partido Comunista ha emitido un comunicado profusamente divulgado por radio y televisión, advirtiendo a todos de que el mal tiempo va a continuar. Muchos no tienen donde dormir, ni están dispuestos a gastarse el dinero tan duramente ahorrado a lo largo del año en los caros hoteles urbanos.

Preguntado en los alrededores de la estación cantonesa, Wang Jigen, un peón de la construcción de cincuenta años, confiesa que no sabe donde pasará la noche, y, lo que es peor, si logrará llegar a casa en la provincia de Sichuan. Su compañero Liu Chenmin, de 43 años, ya ha comunicado la mala noticia a su familia; "están verdaderamente contrariados pero lo entienden porque el pueblo está rodeado de nieve", explicaba.

Las autoridades locales estiman que más del 65% de los emigrantes de la provincia de Cantón, sede de la principal manufactura exportadora de China, deberían quedarse y renunciar a ir a casa por año nuevo. No es de extrañar que se hayan producido algunos altercados.

También en Shanghai se ha suspendido la venta de billetes de tren. Todos los trenes que unen la metrópoli con el sur, con las provincias de Sichuan, Yunnan y Guizhou, donde tienen su casa varios millones de emigrantes que trabajan en su región industrial, se han cancelado. Multitud de vuelos en una veintena de aeropuertos de todo el país han sido igualmente cancelados, incluidos los 96 vuelos que fueron anulados el lunes en el aeropuerto internacional de Pudong de Shanghai.

Autopistas cerradas al tráfico
El principal problema de la red viaria se localiza en Hunan, una provincia central que es nudo de comunicaciones entre el norte y el sur del China. Siete de las ocho autopistas entre esa provincia y la de Cantón están cerradas. La mayoría de las autopistas en otras cuatro provincias y en el municipio especial de Chongqing, están igualmente cerradas al tráfico, informó ayer tarde la televisión central.

El aeropuerto de Changsha, capital de Hunan llevaba ayer cerrado cuatro días con 10.000 pasajeros hacinados en sus instalaciones. El avión del primer ministro, Wen Jiabao, que viajó a esa ciudad, tuvo que aterrizar en otro aeropuerto de la provincia vecina por ese motivo. Wen ha acudido a impulsar personalmente las labores de emergencia.

"Lo más importante es organizar a la gente para retirar la nieve de carreteras y conducciones eléctricas", dijo Wen ante el comité de crisis creado en Hunan.

Cortes energéticos e interrupción de comunicaciones
En 17 de las 31 provincias chinas, el bloqueo del transporte está creando escasez de carbón, con el que se genera el grueso de la electricidad. Según una estimación oficial del lunes, la crisis ha restado ya el 7% de la capacidad generadora a las centrales térmicas del país y las averías en la red eléctrica complican aun más la situación.

El temporal también ha ocasionado interrupción de comunicaciones, afectando a más de 30 millones de usuarios de teléfonos móviles, según datos referidos al sábado y ofrecidos por el Ministerio de Información.

En Hunan, la caída de una torre de conducción de la electricidad generada en la presa de las Tres Gargantas, ha creado serios problemas. Decenas de fábricas han parado a fin de que el disminuido suministro de electricidad se dirija a los hogares. "Se impondrán otras restricciones si la situación lo exige", informó la agencia Xinhua.

A causa del peso de la nieve, los tejados de miles de casas – más de 5000 solo en la provincia de Jiangsu- se han venido abajo o han sido dañados. Las perdidas para la agricultura son ingentes, se habla de tres mil millones de dólares de perdidas en conjunto, y se han registrado ya cincuenta muertes.

En Guizhou, una provincia del sur, un autobús de pasajeros de la línea Chongqing-Shenzhen se salió de una carretera que atraviesa una zona montañosa y cayó por una pendiente de cuarenta metros con el resultado de 25 muertos y 13 heridos.

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