Medio Ambiente

Adiós al plástico, llega el almidón

16.01.08 | 09:01. Archivado en Educación ecológica

(PD).- Vivimos sepultados en plástico. En España se distribuyen al año 10.500 millones de bolsas de plástico, lo que supone que cada español recibe anualmente 238. Y lo que es peor: apenas se reciclan.

Sostiene Rafael Méndez en El País que sólo un 10% acaba en el contenedor amarillo, donde pueden ser reutilizadas. La mayoría termina en vertederos, pero también en el mar, donde atrapan a las tortugas, o en el campo, donde duran hasta un siglo.

Cada bolsa emite unos cuatro gramos de CO2 en su fabricación, así que todas las que se distribuyen en España emiten 441.000 toneladas, un 0,1% del total nacional.

Pero eso se va a acabar. Las bolsas de plástico tocan a su fin. El uso de derivados del petróleo para fabricarlas, las décadas que tardan en degradarse y la conciencia ambiental hace que, desde Pekín a San Francisco, se estén tomando medidas para combatir su uso indiscriminado.

La bolsa de almidón de patata está llamada a sustituir al plástico, pero su generalización puede provocar el mismo efecto que los biocombustibles: el encarecimiento de los alimentos.

En España, la Generalitat de Cataluña estudia prohibir que se regalen en las tiendas. El 1 de enero de 2002, Irlanda impuso una tasa de 15 céntimos de euro por cada bolsa, y el mes siguiente, el consumo se redujo un 90%, aunque más tarde se volvió a generalizar. Volvieron a subir el precio.

El Ministerio de Medio Ambiente ha enviado a la patronal del plástico, a las grandes superficies y a los ecologistas un borrador del Plan Nacional de Residuos con el que quiere reducir a la mitad el consumo de bolsas de plástico antes de 2009 y "prohibir las bolsas de plástico de un solo uso no biodegradables no más tarde de 2010".

Por bolsa de un solo uso se entiende aquella de mala calidad, la que dan en los hipermercados, que es rugosa, o en las tiendas pequeñas. La que sale volando y que difícilmente se puede reutilizar parar depositar los restos de basura.

El ministerio prevé para ello "campañas de concienciación ciudadana e instrumentos de carácter económico": cobrar por las bolsas, como ya hace obligatoriamente la cadena de supermercados Dia y como ofrecen de forma voluntaria superficies como Alcampo.

La idea parece escasa para los ecologistas. Leticia Balsega, responsable de la campaña de Residuos de Ecologistas en Acción:

"Se puede hacer de la noche a la mañana. No es que tengas que preparar a la población, ni que la gente vaya a tener problemas si le quitan la bolsa y tiene que llevar una de casa o utiliza una cesta o una mochila".

La patronal del plástico ha reaccionado airada a la propuesta, que acaba de concluir el periodo de alegaciones y es aún un borrador, aunque Medio Ambiente prevé aprobarlo antes de que acabe la legislatura.

"Es excesivo, drástico y negativo. Las bolsas no son malas para el medio ambiente, lo malo es el mal uso que se hace de ellas", sostiene Enrique Gallego, director general de la Confederación de Empresarios de Plásticos (Anaip). La asociación agrupa a unas 300 empresas que dan empleo a 5.500 trabajadoras. España es el primer productor europeo de bolsas de plástico.

Gallego está escandalizado de que se puedan prohibir las bolsas de un solo uso y anuncia que, si el Gobierno retira su plan, los fabricantes se comprometen a cambiar aquellas que usamos a diario. "Estamos diseñando unas más grandes, más resistentes y de mayor calidad para que todas sean así y se puedan reutilizar. Que sean bolsas que no se vuelen con el viento, que no se vean enredadas en un árbol".

La intención de los fabricantes de plásticos es que las nuevas bolsas sean más grandes y quepan en un cubo para que, una vez utilizadas en la compra acaben su vida como contenedores para la basura. Sostienen que esa bolsa sería más cara para ellos (actualmente 1.000 bolsas cuestan 12 euros) pero que asumen el coste. Y que, con esta medida, de paso frenarían la entrada masiva de bolsas desde Malaisia y China, que en los últimos dos años se ha disparado. Si no se acepta su sugerencia, auguran despidos masivos. "Podrían perder su empleo hasta 3.000 trabajadores", sostiene Gallego.

Otro de los sectores más implicados, las grandes superficies también se oponen. Una portavoz de la Asociación Nacional de Grandes Empresas de Distribución (ANGED) explica que su posición es fomentar la reutilización y el reciclaje mediante campañas de concienciación y la distribución de folletos.

"Si se aprueba lo cumpliremos, pero preferimos la concienciación a la prohibición", señala.

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