Fue capturada por Darwin en 1830 en las islas galápagos para su estudio. Figuraba en el libro Guiness de los Récords como en animal más longevo del planeta. Fue bautizada primero como varón por un error sonbre su sexo que tardó un siglo en ser corregido.
Esta es la historia de la tortuga Harriet de 176 años de edad. El animal más vejo del mundo ha muerto en el en el zoo australiano de Queensland donde pasó sus últimos días. Su corazón no pudo más.
El veterinario John Hangar ha explicado que
Ella se puso mal ayer (por el jueves) debido a una crisis cardiaca. Fue capturada por Darwin, pasó un tiempo en Reino Unido antes de ser trasladada desde los Jardines Botánicos de Brisbane al Zoo de Australia.
Harriet fue capturada en las islas Galápagos en 1830 y supuestamente sirvió como objeto de estudio para el científico Charles Darwin. Harriet, de 150 kilos, figuraba hasta ahora en el libro Guiness de los Récords como el animal vivo más viejo del mundo.
Harriet fue bautizada al principio como Harry debido a un error sobre su sexo que no fue corregido hasta un siglo después de ser capturada.
pues a mi
me parese increible
que un reptil
pudiera vivir tantos años
pues es sorprenderte
pues ami me hubiera gustado
poderla conoser
que suerte tuvo esta tortuga ,ya que los otros animales que pronto nos lo cargamos
Ya se que pasó bastante tiempo ya... pero sigue resultando increíble que haya vivido tanto... ojalá otras tortugas (Y por qué no otras clases de seres vivos) puedan vivir tanto como Harriet.
Fue una tortuga muy especial. Aunque ocurra (Algo que veo hipotético) que le "quiten" su récord de haber llegado a los 176 años de vida, lo que la hizo única es imposible de quitar.
Me encantaría vivir tanto como ella, y ver los cambios que hubo... más o menos como el árbol con más de 3000 años...
Siempre la recordaremos
176 años wuao tenemos que en pesar a cuidr el ambiente para ver si viven mas
Viernes, 5 de diciembre

CienciadeBolsillo.com
Saúl Blanco Lanza
Nicolás Ruiz Humanes
Juan Antonio Reig
Fernando Núñez Noda
Nancy Casal
Jordi Jaumà Bru