Un año después del gran maremoto que asoló las Navidades pasadas el sureste asiático, provocando varios cientos de miles de muertos, un grupo de científicos han descubierto que en la llamada “zona cero” ó epicentro del “tsunami” ( "gran ola" en japonés) existe un misterioso “agujero negro”, o lo que es lo mismo la nada más absoluta. Cualquier resto biológico, especies marinas, plantas y microorganismos, incluidos, ha desaparecido de la faz del mar. Se ha convertido en la primera “zona muerta”, exenta de flora y fauna, para los biólogos marinos. Este grupo de investigadores canadienses formaban parte del proyecto Censo de la Vida Marina y descubrieron esta “zona muerta", cerca del epicentro del maremoto, en la costa occidental de la isla de Sumatra.
Lo que más ha llamado la atención a estos científicos es que después de un año de la catástrofe, esta zona no haya podido recolonizarse, con lo que el “agujero negro” provocado se convertirá durante décadas en un lugar de peregrinaje y estudio para los biólogos marinos en futuras expediciones. Muchos expertos consideran que el desastre ecológico producido por el “tsunami” es de tal magnitud medio ambiental, que será difícil recuperar y volver a recolonizar estas “zonas muertas” o “agujeros negros” que provocó el gran maremoto asiático.
Los biólogos canadienses buscaban nuevas especies marinas cuando las poderosas luces de sus vehículos a control remoto se enfrentaron a una total oscuridad. Durante horas los biológos investigaron la zona, a cuatro kilómetros de profundidad, y no pudieron encontrar ninguna señal de vida.
Asegura BBC Mundo que, aunque pueda parecer el principio de un cuento de miedo o una película de ciencia ficción, se trata de una realidad tan palpable como los cientos de miles de muertos que dejó el “tsunami” a su paso por el sureste asiático. Los biólogos marinos de la Universidad de Dalhousie, en Nueva Escocia, estudiaban el lugar en el que se generó el devastador fenómeno y encontraron una zona donde misteriosa y sencillamente no hay nada.
Epicentro en Sumatra
El maremoto de 9,3 grados de magnitud causó devastación generalizada en los países de la costa y abrió un abismo de 1.000 metros en el lecho marino.
"En todos los años que llevamos realizando este tipo de investigaciones, siempre encontramos algo vivo nadando a ese nivel de profundidad", le explicó a la BBC el profesor Ron O'Dor, a cargo del proyecto de la Universidad de Dalhousie.
Y agrega que "estuvimos once horas navegando la zona y no pudimos encontrar nada moviéndose, ni peces, ni plantas, ni microorganismos".
Cuando ocurrió el maremoto el 26 de diciembre de 2004, se desplazaron enormes cantidades de agua que crearon olas gigantes que al llegar a la costa causaron devastación y más de 270.000 muertes. El gran maremoto, que tuvo su epicentro en la costa occidental de Sumatra, provocó el colapso de un acantilado en un área de 200 metros de ancho y varios kilómetros de largo.
Fue en esa zona, dicen los investigadores canadienses, donde hoy no existe nada. Según los biólogos es posible que el enorme vacío creado tras el derrumbe del acantilado se deba a que las fuentes de alimentación de las especies más profundas quedaron enterradas. Esto a su vez, dicen, ha tenido un efecto en los depredadores más grandes.
Desastre ecológico
Tras un desastre ecológico de tal magnitud, la recuperación del medio ambiente marino o terrestre, no ocurre rápidamente. A ese nivel de profundidad, el mar es extremadamente frío y por lo general la capacidad de vida es proporcional a la temperatura. "Nada ocurre rápidamente a cuatro grados centígrados", afirma el experto.
Lo que parece inexplicable es que en zonas inmediatas, las especies marinas continúan movilizándose normalmente. "Puede ser que algo, como un mal olor, o alguna sustancia química en el agua, esté impidiendo que los peces entren a esa zona", señala el profesor D'Or.
Pero otra explicación, es que los peces en el fondo del mar nadan libremente buscando alimento. "En esta zona no pueden encontrar nada para comer porque no ha podido recolonizarse tras el desastre y eso no ocurrirá hasta que regresen las fuentes de alimento", agrega.
Este tipo de situaciones, afirman los investigadores, ocurren cada dos o tres años cuando un "pedazo" del océano se colapsa tras un maremoto. Así que para los investigadores, ésta puede ser una oportunidad para observar de cerca y registrar cómo ocurre la recuperación de la vida marina tras un desastre tan devastador.
Sábado, 6 de septiembre

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