La dieta rica en fruta y verdura reduce en más de un 30% las enfermedades cardiovasculares
20.02.08 @ 17:59:24. Archivado en Prevención, Medicina general
La adopción de una dieta saludable es, junto con el ejercicio físico aeróbico y no tener hábitos tóxicos, como el tabaco o el alcohol, un punto clave en la prevención primaria y secundaria de las enfermedades cardiovasculares, una de las principales causas de muerte en nuestro país. “Por este motivo, si consiguiéramos que toda la población aumentara el consumo de frutas, verduras y hortalizas hasta alcanzar los 600 gramos al día, se reducirían en más de un 30 por ciento las enfermedades cardiovasculares y neoplásicas”, afirma la doctora Joima Panisello, coordinadora de la mesa de debate dedicada a El impacto de los hábitos alimentarios en la salud de la población celebrada en el marco de las Jornadas de Actualización en Medicina de Familia, que durante ayer y hoy se celebran en Madrid. Estas jornadas, que cuentan con la colaboración de Novartis, han sido organizadas por las Sociedades Española y Madrileña de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC y SOMaMFyC).
“Por tanto, es muy importante crear en la población unos hábitos dietéticos saludables. En este sentido, el papel del médico de familia es clave tanto por su cercanía por el contacto con el paciente y su entorno, por lo que es necesario que estos profesionales adquieran conocimientos básicos sobre alimentación y saber cuáles son los más saludables”, afirma el doctor José Zarco, director de las Jornadas.
Desde comienzos de este siglo, las costumbres alimentarias de las sociedades modernas han cambiado notablemente y algunos de estos cambios, como el mayor consumo de comida rápida o fast-food, se relacionan directamente con el aumento de las enfermedades cardiovasculares, debido, en parte, a la disminución de antioxidantes que ingerimos en los alimentos. La alimentación, además de ser equilibrada, evitando la obesidad, debe aportar antioxidantes, sustancias presentes tanto en la dieta como en el organismo y que contrarrestan el daño oxidativo generado, fundamentalmente, por los radicales libres. En este sentido, el doctor Zarco hace hincapié en que lo útil es crear unos hábitos de vida saludables que incluyan no sólo el consumo diario de frutas y verduras, sino de otros alimentos ricos en antioxidantes (nueces, cereales, soja, aceitunas, aceite de oliva, de soja, la cerveza o el vino tinto) para reducir los riesgos cardiovasculares.
Saber lo que comemos
Es evidente que los cambios en los hábitos de alimentación que se han producido en España están incidiendo de una manera muy negativa en la salud de la población y han aumentando significativamente la tasa de sobrepeso y obesidad. Como señala el doctor Zarco, “frente a los malos hábitos alimentarios de la población es imprescindible integrar una educación dietética como parte de los hábitos de vida de los pacientes que acuden a nuestra consulta”.
El 20% de la población adulta en España es obesa y aproximadamente un 17% de los pacientes que acude a los centros de salud presenta este problema. Para la doctora Panisello, “Complementariamente a cualquier consejo dietético hay que educar al paciente sobre cómo realizar su compra para que no acabe consumiendo lo que casualmente encuentra y comiendo lo que casualmente compra. Y en este aspecto, el médico de familia puede contribuir y contribuye de forma muy eficaz”.
Alimentos imprescindibles
Actualmente, los datos disponibles sobre hábitos dietéticos en España indican que en los últimos años se ha producido una evolución de la dieta mediterránea tradicional (rica en verduras; legumbres y fruta; pescado y aceite de oliva; con un consumo moderado de vino; una ingesta baja de lácteos y azúcares simples y un consumo prácticamente nulo de alimentos preparados) hacia patrones alimenticios propios de otras sociedades occidentales, con un aporte más elevado de grasas de origen animal, en detrimento de los hidratos de carbono complejos y de la fibra vegetal.
“No obstante, por muy sano que se coma, si la ingesta calórica supera el gasto energético, se inducirá al sobrepeso u obesidad, que siempre es desaconsejable. Así, junto a una dieta rica y equilibrada en verduras, hortalizas y frutas variadas; pan, arroz, pasta, es decir alimentos pertenecientes al grupo de los cereales y, preferentemente en su forma integral y no precocinados; legumbres, pescado blanco y azul; frutos secos, lácticos desnatados y agua, no debe faltar la realización de ejercicio físico como parte de unos hábitos de vida saludables que favorecerán la prevención de determinadas enfermedades”, matiza la doctora Panisello.
“Por otro lado”, continúa el doctor Zarco, “es muy importante el hecho de que seamos los médicos de atención primaria, los que tenemos una relación directa con el paciente, los que invitemos a muchos de los niños y adultos que acuden a nuestras consultas a adoptar una dieta saludable. Y todo ello contando con el apoyo de los especialistas en nutrición y alimentación”.
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