Realizar la prueba del VIH en el centro de salud reduciría el diagnóstico tardío
04.12.06 @ 15:41:19. Archivado en Prevención, Medicina general
En España entre 50.000 y 70.000 personas infectadas por el VIH están sin diagnosticar, según datos del Plan Nacional sobre Sida. La mayoría de los infectados pasa por el centro de salud. Por tanto, normalizar el uso de la prueba en estos centros contribuiría a un diagnóstico precoz de las personas infectadas, evitar nuevos contagios y a aumentar la supervivencia.
En manos de los médicos de familia está evitar que muchos pacientes descubran que están infectados por el VIH cuando han desarrollado alguna enfermedad oportunista. En España cada vez son más las transmisiones por vía heterosexual. Los infectados por esta vía tienen menos percepción del riesgo, lo que se ha traducido en una mayor tasa de infradiagnóstico. La mayoría de ellos pasará por el centro de salud y la entrevista clínica permite al médico saber si hay conductas de riesgo y, en consecuencia, ofrecer consejo y la posibilidad de realizar la prueba del VIH.
La doctora Cristina Aguado, coordinadora de la Guía de la Infección por VIH con Preguntas y Respuestas desde la Atención Primaria, presentada recientemente, y del Grupo de Trabajo VIH/SIDA de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC), asegura que la población está más informada sobre la infección en general y sobre la prueba en particular, pero también “más relajada” en lo que a medidas preventivas se refiere.
La detección precoz del VIH/SIDA y su prevención fueron tareas que los médicos de familia asumieron a principios de los años 90 cuando la enfermedad alcanzada su pico de incidencia y mortalidad. Desde finales de esa década, el control de la infección centrado casi exclusivamente en las unidades hospitalarias, empezó a ser una realidad que ha favorecido un cierto abandono de la prevención. De ahí que aquellas tareas vuelvan a ser una nueva prioridad para el médico de familia y un nuevo reto para la Atención primaria (AP).
Según datos del Plan Nacional sobre Sida, en España, están infectadas unas 125.000-150.000 personas. Cada año contraen el virus unas 3.000 personas, aunque uno de cada cuatro desconoce su condición de seropositivo hasta que aparecen los síntomas. En España, hay más de 70.000 casos declarados de SIDA desde el inicio de la infección y se estima que entre 50.000 y 70.000 infectados por el VIH están sin diagnosticar, ya que a medida que ha aumentado la transmisión por vía heterosexual se ha incrementado el infradiagnóstico.
La prueba del VIH en la consulta del médico de familia
Pese a los incuestionables avances terapéuticos, aún no existe un tratamiento curativo ni se dispone de una vacuna eficaz, por lo que la prevención continúa siendo la medida más eficaz para evitar que la pandemia continúe propagándose. El diagnóstico precoz de la infección por VIH se logra a través de una prueba que determina si el paciente tiene anticuerpos del virus. Al ser una enfermedad asintomática en los primeros años, hay muchos pacientes que ignoran que están infectados. Para el doctor Aguilera, “sería temerario no impulsar el diagnóstico precoz de la infección en un momento como el actual en el que se cuenta con medidas terapéuticas eficaces cada vez más sencillas y cómodas. La situación del médico de familia en la puerta de acceso al sistema nacional de salud es clave para normalizar el uso de la prueba y evitar así nuevos casos y aumentar la supervivencia”
Asimismo, para lograr un diagnóstico precoz, la entrevista clínica que realiza el facultativo debe incorporar preguntas acerca de determinados comportamientos (relaciones sexuales y consumo de drogas). Si el médico identifica conductas de riesgo, además de ofrecer un consejo adecuado a cada situación facilita la posibilidad de la realización de la prueba explicándole al paciente sus beneficios e insistiéndole en todo momento en la voluntariedad y confidencialidad de la misma.
Población de riesgo
En los últimos años, el número de inmigrantes que atiende un médico de familia no ha dejado de aumentar. En este contexto, la doctora Aguado comenta que, “los que están de forma ilegal en España y en peores condiciones laborales son también los más reacios a realizarse la prueba del VIH. Su situación sociosanitaria es más precaria que la de la población española y es posible que esto aumente el riesgo de contraer la infección, más que por su condición de inmigrante. Sin duda, sus peculiaridades culturales, la coexistencia de infecciones importadas y su modo de relación con el sistema sanitario constituyen nuevos retos en el abordaje de esta enfermedad y en su prevención”.
Por otro lado, el cambio en el pronóstico de la infección por VIH, la mejora en la calidad de vida y la mayor supervivencia, hacen que muchas parejas seropositivas se planteen la maternidad. “Estas situaciones cada vez son más frecuentes en nuestra consulta. El médico de familia debe estar preparado para ofrecer asesoramiento e informar de los riesgos de transmisión tanto para los descendientes como para los progenitores”, señala esta experta.
De esta manera, en la guía que se ha presentado se proponen las actividades que, desde la medicina de familia, pueden desarrollarse para la población general, las personas en situación de riesgo y las infectadas por el VIH. En la misma se hace especial hincapié en algunos problemas difíciles de manejar en la consulta diaria como son los relativos a la comunicación del diagnóstico, los tratamientos antirretrovirales o las vacunaciones que deben recibir estos pacientes.
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