Y llegó la crisis. Como a Zapatero, a muchos les costó ver las orejas al lobo. Eso les toca a otros, debieron pensar. Comenzaron a poner las barbas a remojo al ver que las del vecino se caían a trozos. Luego llegaron los primeros mordiscos. La crisis enseñaba sus afilados dientes.
Y llegaron los ERE’s. Un término de nuevo acuño se puso de moda. Un paso antes del paro. Todo para decir que uno está desempleado, aunque sea de forma momentánea, a pesar de adornarlo con palabras más o menos rimbombantes. Todo sea por despistar. Pero no fue uno, sino muchos. Casi 2.500 leoneses se han visto afectados por un Expediente de Regulación de Empleo. De ellos, 400 han pasado al paro al extinguirse sus contratos.
Mineros, empleados de la construcción y operarios de las empresas eólicas parecen ser, hasta el momento, los más afectados. También los transportistas, muchos de ellos dependientes del sector minero, han visto como sus puestos de trabajo quedaban en el aire. Nada menos que 800. Suma y sigue.
Las empresas viven su particular agonía, una situación que se traslada de forma directa a los trabajadores, para quienes afrontar el día a día y llegar a fin de mes se ha convertido en una verdadera odisea. Los euros que salen por los que entran, y si no entran mal pueden salir. Ahí están los datos de los niveles de pobreza, que, mal que nos pese, siguen en aumento y cada vez son más las familias que tienen que lanzar una llamada de socorro y pedir ayuda para tener algo que llevarse algo a la boca.
Hay que ponerle freno. Esta situación es ya insostenible. No se puede mirar para otro lado y seguir como si nada, mientras día tras día nos desayunamos con más ERE’s, nuevos despidos y empresas en la cuerda floja. Las administraciones deben poner de una vez por todas toda la carne en el asador para acabar con la patética situación que atraviesa ya no solo una comarca como El Bierzo, sino toda la provincia.
El modelo de gobierno de las instituciones en las que el PP y el PSOE llevan las riendas ha estrangulado al pequeño comercio, a los autónomos y también a los grandes empresarios. Tanto el Gobierno de la nación como el de la Junta de Castilla y León tienen que hacer borrón y cuenta nueva apostando, de una forma seria y efectiva, por mantener lo poco que nos queda. Es necesario que se establezcan medidas para incentivar a todos aquellos, pequeños y grandes empresarios, a los que todavía les mueve la ilusión por continuar adelante, impulsando nuevos proyectos, algo que, a la vista de la situación nada halagüeña, no resulta nada fácil y promete más bien poco.
Nuestra economía necesita una inyección de vitamina que le ayude a salir de nuevo a flote. El apoyo a los empresarios para un nuevo despegue debe ir parejo a un impulso de las infraestructuras, véanse proyectos como la autopista Ponferrada-La Espina, el AVE León-Ponferrada-Monforte o la Autovía a Orense (A-76), que seguimos esperando. Esta tierra necesita que atiendan su SOS.
Jueves, 31 de mayo
Carlos Ruiz Miguel
Juan Fernandez Krohn
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Manuel Molares do Val
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Antonio Cabrera
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina