Vivimos uno de los momentos de la historia reciente de España en el que los políticos muestran su pedigrí. Hay políticos de raza, hombres y mujeres que están en la actividad política haciendo un gran servicio a la sociedad y a España, dedicando su vida con vocación a los demás, sin interés personal o político. Algunos han dejado parte de su vida o incluso -por qué no decirlo- su vida trabajando y defendiendo con ilusión y cariño todo aquello que beneficie a la sociedad.
Hay otros políticos, aunque afortunadamente son los menos, que han desprestigiado la clase política. Tienen poco interés por la cosa pública, poco oficio. Son aquellos políticos que han hecho y hacen mucho ruido pero no tienen, ni mucho menos, vocación de servicio a la sociedad. Tienen pocas ganas de trabajar con dedicación y empeño y hacen que una actividad tan digna sea hoy por hoy para los españoles el tercer problema que tiene el país, según un estudio publicado recientemente.
Es incomprensible que los individuos de la clase política que trabajan sin compromiso conviertan a una actividad que debería ser honrada y totalmente voluntaria en un problema para la sociedad. Los políticos que deberíamos estar para atender las necesidades de la gente y los ciudadanos nos ven como uno de los males del mundo en que vivimos. Vivir para ver.
Pero, dónde radica el problema. Son los políticos para los que todo vale, cualquier cosa, o quizá son los liderazgos. Ahora la clase política está cuestionada. Con una crisis con casi cinco millones de parados no se preocupan de buscar soluciones sino de conseguir a cualquier precio el poder. Con una situación caótica, nuestros ‘grandes’ políticos se enzarzan en peleas y trifulcas inútiles. Lo único que les preocupa es lograr el poder a toda costa. Y si no que se lo pregunten a Zapatero y a Rajoy.
Jueves, 31 de mayo
Carlos Ruiz Miguel
Juan Fernandez Krohn
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Manuel Molares do Val
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Antonio Cabrera
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina