Con frecuencia se organizan jornadas de puertas abiertas en instituciones satisfechas con su buen hacer, en un intento de acercarse al público y mostrar dónde y cómo se desarrolla su labor. No podemos ni siquiera imaginarnos algo similar en las oficinas de la Policía Municipal de Ponferrada, cuyo único distintivo es el cartel ubicado en la fachada del edificio.
Ahora Riesco, bien puede aferrarse a la sangrante crisis económica por la que estamos atravesando, pero su compromiso con los agentes y los ciudadanos es muy anterior. Las instalaciones son incómodas, obsoletas, vergonzosas y paupérrimas.
Al alcalde se le llena la boca hablando de la efectividad y magnífico trabajo de los agentes, pero no atiende sus necesidades. Nada que ver su situación con las instalaciones de la Policía Nacional, la Guardia Civil o las envidiables y flamantes dependencias de los bomberos. Los municipales han peregrinado durante años de guariche en guariche con la promesa de que era algo temporal, que pronto dispondrían de unas oficinas más modernas y dignas, pero que siempre acaban quedando para “mañaaana”, que dirían José Mota o Tino Morán.
Se desconoce el aforo del local actual que no cumple las mínimas medidas de seguridad. En caso de producirse un incendio puede convertirse en una auténtica ratonera. Existe una única entrada que da acceso a un pasillo con menos de un metro de anchura en el que no se cruzan dos personas, amén de que las ventanas están enrejadas. Continúan hacinados en una “macrosala polifuncional” de unos 12 metros cuadrados, que lo mismo sirve para que los más de 70 efectivos tomen servicio que para que se coman el bocata de media mañana.
A la hora de ponerse el uniforme, deben subir a un tercero sin ascensor que no reúne las mínimas condiciones higiénicas, los coches oficiales pasan la noche aparcados en plena calle y sin ninguna vigilancia. Asimismo, la falta de personal es otra de sus grandes carencias.
Ponferrada es una ciudad en crecimiento en la que cada vez se celebran más eventos. Afortunadamente los agentes no se resignan y siempre les quedará la posibilidad de organizar un “striptis” callejero mientras se enfundan su uniforme policial, todo por una buena causa: recaudar fondos para unas nuevas instalaciones dada la crudeza de la crisis y la incompetencia de los mandatarios municipales.
Jueves, 31 de mayo
Carlos Ruiz Miguel
Juan Fernandez Krohn
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Manuel Molares do Val
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Antonio Cabrera
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina