Endesa ya no es la que conocieron nuestros padres, ese bebé nacido del extinguido INI que se convirtió en una niña bonita y mimada que fue creciendo y madurando hasta convertirse en una posesión muy deseada.
En tiempos del Gobierno Aznar se impidió que el filtreo entre nuestra Endesa e Iberdrola llegara a consumarse en matrimonio. Siguió acumulando atractivo y se convirtió en una empresa multinacional a la que le surgieron más pretendientes como Gas Natural, aunque aquello tampoco fraguó. No tardó en aparecer un alemán llamado E-ON, los italianos con ENEL y el espabilado de ACCIONA.
Finalmente, Endesa formó un extraño trío con la constructora ACCIONA y la eléctrica ENEL. Con el tiempo la primera abandonó el hogar conyugal y con su marcha despojó a nuestra ENDESA de gran parte de su parque eólico y de la producción hidráulica. Por todo ello, nuestra Endesa ya no es nuestra sino de la italiana ENEL, sólo se le ha respetado el nombre como marca comercial en España y Latinoamérica, así que ya sabemos a quién tenemos que dirigir nuestras protestas sobre las malogradas inversiones de los dos nuevos grupos de gas.
Siendo justos, hay que aclarar que todo estaba en nuestra contra. Es difícil entender una inversión millonaria para la creación de dos grupos de 400 Mw de producción eléctrica cada uno, cuando el consumo energético industrial y privado ha caído cerca de un 25%. Esto no significa que tengamos que ser conformistas y maldecir nuestra mala suerte. Nos toca exigir y reclamar con más fuerza la base de nuestra industria: la minería y la producción de energía térmica.
Habrá que desvelar grandes mentiras sobre nuestro carbón, injustamente calificado a veces como “la bestia negra”. Dicen que contamina, que es sucio… pero cuánto contamina y en relación a quién. Cerca del 80% de la contaminación atmosférica en nuestro país está causada por el tráfico de vehículos, el transporte por carretera es el responsable de la mayoría de las emisiones de dióxido de azufre y de óxidos de nitrógeno y sólo el 20% restante proviene de la industria y de la agricultura. Nuestra ya antigua Endesa lleva invertidas muchas de las antiguas pesetas y ahora muchos euros para que la combustión del carbón contamine cada vez menos.
Por otra parte, existe un ecologismo poco inteligente y “empresarios” oportunistas que se apuntan al carro de las energías renovables buscando sólo rápidos beneficios con poca inversión, pues están subvencionados por el gobierno y por supuesto sin crear empleo de calidad. Me refiero a la moda de llenar nuestros montes de molinillos de viento, bueno, de aerogeneradores, y a esos “empresarios”, que no son todos, que se aprovechan y estafan al gobierno y a los consumidores.
Las llamadas energías renovables, también contaminan. Los parques eólicos producen un gran impacto visual, modifican sustancialmente el entorno donde se levantan, desmonte y explanación de la zona, pistas de acceso para maquinaria de gran pesaje, construcción de parques de transformación y nuevas torres de enlace hacia la red de distribución. A todo esto, el buen ciudadano debe saber que este tipo de energía tiene un coste elevadísimo y que al ser subvencionadas, al final repercuten claramente en nuestro recibo de la luz. Nuestro país no puede depender exclusivamente de este tipo de energía, por sus elevados costes, escasa producción, exiguo empleo estable y de calidad.
Y para finalizar, recuerdo hace ya muchos años, con la negociación del primer plan del carbón, un puñado de hombres y mujeres valientes que se echaron a la carretera dirección Madrid, con la intención de defender la minería, su vida, su pan. Todo el país estuvo pendiente de su hazaña y entraron en la capital con rostros cansados del esfuerzo realizado, pero no derrotados y satisfechos sabiendo que su camino eran las últimas municiones que sus compañeros sindicalistas necesitaban para seguir defendiendo la dignidad de una comarca que estaba siendo vapuleada, y si alguien se pregunta si sirvió de algo, la respuesta es rotunda: SÍ.
Esta vez el lobo ya está aquí, y si queremos defender una Ley de Comarca justa tendremos que defender el futuro de nuestra tierra porque si no, no nos quedará nada por lo que luchar.
Jueves, 31 de mayo
Carlos Ruiz Miguel
Juan Fernandez Krohn
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Manuel Molares do Val
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Antonio Cabrera
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina